La paradoja del ascensor
Los dos físicos se fijaron entonces en las matemáticas del problema y dieron con una explicación plausible, formulando la paradoja del ascensor. El razonamiento, explicado en un artículo de la revista Scientific American es el siguiente: en un edificio sin sótano, un ascensor siempre llega al primer piso desde arriba y luego vuelve a subir. Por tanto, el intervalo de tiempo que pasa en la segunda planta entre un ascensor que desciende y otro que asciende es muy corto. Por esta razón, la probabilidad de encontrar primero un ascensor descendente es mayor, y como hay muchos pisos más altos, es muy probable que se quiera subir antes que bajar. Dicho de otra forma: el ascensor bajando pasa rápido, pues va directo a la primera planta, mientras que el ascensor subiendo tarda más porque viene desde abajo y sigue subiendo a muchos pisos. De ahí la tendencia que observamos de que el ascensor vaya en la dirección "equivocada" en la mayoría de los casos.
Más ascensores
Incluso cuando en un edificio no hay un solo ascensor, sino varios, puede parecer que algunos pasan más a menudo. La tendencia, de hecho, sigue siendo la misma: el ascensor va en dirección contraria a la que nos gustaría en la mayoría de los casos. Una impresión que, de nuevo, procede de un efecto estadístico y no de una diferencia real. En particular, puede remontarse al fenómeno estadístico de la paradoja de la inspección, según el cual los acontecimientos más largos o más frecuentes tienden a estar sobrerrepresentados, lo que conduce a una estimación distorsionada de la media real. En el caso de los ascensores, por tanto, si llegan a intervalos aleatorios, es más probable que lleguen durante un intervalo largo que durante uno corto. En conclusión, si te encuentras esperando por enésima vez delante de un ascensor, piensa que no es mala suerte, sino simplemente una cuestión matemática.
Artículo originalmente publicado enWIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.