La presidenta del BCE, Christine Lagarde. Europa Press
Macroeconomía El BCE alerta de un 5,4% de inflación si el petróleo y el gas se disparan y advierte que España debe ajustar su gasto en 2027España, Francia e Italia sufrirán el endurecimiento general de la política fiscal.
Prevé que la inversión en defensa, IA e inmobiliario tiren de la economía.
Más información:El BCE sube los tipos por segunda vez al 2,5% para frenar la inflación provocada por la guerra de Irán.
Fernando Pastor Publicada 11 septiembre 2026 02:37h Las claves Síguenos Las claves Generado con IAEl Banco Central Europeo (BCE) se mantiene alerta en sus previsiones para la zona euro para todo lo que pueda pasar, consciente de si el barril de petróleo llega a los 130 dólares y el gas se dispara a ese nivel, el año que viene puede ser un desastre económico.
La institución mantiene sus tres escenarios posibles –moderado, adverso y severo-, dependientes de lo que ocurra en Oriente Medio. Si los precios del crudo y el gas no ceden, la inflación europea puede llegar al 5,4% en 2027, encarecer el crédito, ahogar las hipotecas y cortar el crecimiento.
De una forma o de otra, lo que parece que tiene claro la institución que marca el precio del dinero en la UE es que países como Francia, España o Italia van a tener que hacer un ajuste de su gasto para 2027, el año más complicado, cuando no tengan el maná de los Next Generation.
Las consecuencias de la subida de los tipos de interés del BCE
Las proyecciones del BCE son generales y no analizan la situación de cada país. Y es evidente que España crece por encima de la media europea. Pero también lo es que la energía es el componente que dispara los precios y ya pagamos el petróleo (100 euros) y el gas (80 euros) casi en lo que desde Francfort se considera el escenario adverso (no severo).
Como planteamiento base, el BCE apuesta por una evolución menos negativa de lo previsto hace apenas tres meses: más crecimiento y una inflación que subirá por las tensiones en los precios de la energía a finales de este año al 3,6%, que se verán atenuadas en la segunda parte de 2027 para acercarse al deseado 2% un año más tarde.
El pago por intereses de deuda en España crecerá un 50% hasta 2030 y superará 60.000 millones de eurosPero todo son hipótesis que dependen de como vaya el precio del petróleo tras el recrudecimiento del conflicto entre EEUU e Irán, los costes del refino del diésel y la gasolina, y el impacto en segunda fase que todo eso tenga en los bienes industriales y los alimentos.
Los técnicos del BCE estiman que, por el momento, ese efecto de los costes de la energía en el resto de precios no se ha trasladado de forma tan fuerte como se esperaba. Por eso confían en que lo peor se va a pasar hasta finales de este año y los primeros meses del que viene, para luego marcar una tendencia a la baja en la inflación.
Avala esa argumentación una inflación subyacente (sin energía ni alimentos frescos) del 2,4% en agosto en la eurozona. La subida de tipos al 2,5% de este jueves estaba descontada desde todos los ámbitos económicos, con una inflación general del 3,3%. La incertidumbre la generan las últimas subidas del petróleo por encima de los 100 dólares (barril Brent) y un precio del gas que no se apea de los 80 euros el megawatio hora.
Eso sitúa el momento casi en el escenario adverso del BCE, en el que el crecimiento del PIB para el año que viene sería de apenas 1,1% (casi medio punto menos de la previsión más moderada) y la inflación no bajaría del 3,2%.
Daniel Lacalle cree que el crudo a 100 dólares es síntoma de que "estamos ante un shock temporal de aspecto geopolítico"El BCE no se pilla los dedos en sus previsiones y deja siempre claro que "las perspectivas de inflación siguen estando determinadas en gran medida por la crisis energética, que se supone que se disipará, aunque existe una gran incertidumbre en torno a esta suposición".
El precio del gas marca el de la electricidad y dispara los costes de empresas y familias. El peor de los supuestos llegará si la cesta de la compra no se modera a primeros del año que viene, y el efecto de segunda vuelta de esos costes en los precios no cede.
"El escenario más adverso implicaría un entorno macroeconómico considerablemente más complejo, impulsado por perturbaciones más fuertes y persistentes en los precios de las materias primas, junto con una amplificación de los efectos indirectos y de segunda ronda. El crecimiento del PIB real sería del 0,8% en 2026, para luego descender notablemente al 0,4% en 2027, lo que indica una prolongada debilidad de la actividad económica", sentencia el BCE.
Optimismo y ajuste
Ese extremo de las proyecciones que hace el BCE contrasta con el optimismo que se respira en sus vaticinios más moderados y a los que desde la institución dan más validez por el momento. Aun así, los precios de los combustibles y los alimentos se van a mantener al alza en lo que queda de año y bien entrado el que viene, para ceder sólo dentro de doce meses y en 2028, que se considera en la institución como el ejercicio en el que todas las tensiones bajarán.
Por lo pronto, se confía en la inversión que Europa tiene previsto hacer en defensa, Inteligencia Artificial (tecnología) y en el mercado inmobiliario, que mantendrán la formación bruta de capital con subidas del orden del 2% anual hasta 2028. Incluso se prevé subidas de las exportaciones, pese a la guerra comercial con Trump y la presión china.
El Gobierno prepara nuevas rebajas fiscales tras las últimas subidas de precios para evitar un mayor desgaste electoralEl empleo también será clave con aumentos del personal contratado de medio punto anual, que es significativo si tenemos en cuenta que la tasa de paro media en la zona euro se mantiene en torno al 6%. En España las afiliaciones crecen al 2,9%, pero con un paro en el 9,8% y un mercado trastocado por la regularización y el turismo.
Lo que sí señala de forma clara el informe es que países como España, que han tenido hasta ahora una permisividad amplia para cumplir con las reglas de gasto y déficit, tendrán que ajustarse ya en 2027, cuando no tengan la distorsión inversora de los fondos Next Generation.
El BCE recuerda que el aumento del gasto público en Europa en 2025 y 2026 ha venido marcado tanto por las inversiones en infraestructuras y defensa (sobre todo en Alemania), como por los Fondos UE. Pero también han influido las transferencias fiscales que se han hecho para sostener las "elevadas tasas de crecimiento del gasto en pensiones y otros pagos sociales".
Dejando a un lado una décima de PIB europeo que pueden suponer este año las ayudas para sufragar la subida de los combustibles, desde la institución que preside Lagarde tiene claro que economías como España, Francia o Italia, tendrán que ajustar su gasto ante el "endurecimiento de la política fiscal" que se plantea en la UE.
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