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El BCE endurece el tono

El BCE endurece el tono
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Fráncfort seguirá anclado en la elaboración de escenarios para tomar decisiones. Para anticipar la reacción más allá de septiembre serán clave los efectos de segunda ronda. Leer
OPINIÓNEl BCE endurece el tono
  • SONSOLES CASTILLO / MIGUEL JIMÉNEZ BBVA Research
Actualizado 24 JUL. 2026 - 11:42Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Fráncfort seguirá anclado en la elaboración de escenarios para tomar decisiones. Para anticipar la reacción más allá de septiembre serán clave los efectos de segunda ronda.

Tras la subida de 25 puntos básicos en el mes de junio, hasta el 2,25% para el tipo de referencia de política monetaria, estaba descontada una pausa para la reunión del ayer del Banco Central Europeo. El interés recaía sobre las pistas que podría dar la institución para las siguientes reuniones, dado el difícil entorno internacional tras la ruptura del preacuerdo entre Estados Unidos e Irán sobre la crisis del golfo Pérsico.

Las pistas que dio la presidenta Christine Lagarde en la rueda de prensa denotaron en su conjunto un tono relativamente hawkish, y resultó más informativa de lo que suelen ser las reuniones habituales "de pausa" del banco central.

Primero, señaló que algunos miembros del Consejo de Gobierno manifestaron su posición favorable a subir tipos ya en esta reunión. Aunque hubo unanimidad en la decisión de no hacerlo (como suele ser habitual recientemente), este dato ya es de por sí indicativo de que la balanza se inclina en esa dirección.

Segundo, el balance de riesgos sobre la inflación sigue siendo al alza. Esto no es un cambio respecto a la reunión de junio, pero sí respecto al encuentro anual del Banco Central Europeo en Sintra a finales de junio, que concentra a un nutrido grupo de representantes de la academia, el sector privado y los bancos centrales, en el que Lagarde habló de riesgos más equilibrados. Todo ello coincidió con las semanas en las que la tregua en Irán se estaba respetando y el precio del petróleo se había corregido fuertemente a la baja (hasta casi 70 dólares el barril de Brent). Ahora el panorama geopolítico es distinto y el precio ha vuelto a los 100 dólares el barril.

Elevada incertidumbre

Tercero, el BCE sigue muy preocupado. Continuamos inmersos en un entorno de elevada incertidumbre. La situación en Oriente Próximo puede reconducirse, pero también pueden surgir nuevas amenazas. El último episodio es la amenaza del cierre del estrecho del mar Rojo, que ha estado funcionando estos meses como uno de los amortiguadores para el precio del petróleo, al permitir a Arabia Saudí exportar una parte importante de su producción de crudo. Lagarde señaló que no han tenido tiempo material de incorporarlo en sus deliberaciones, pero calificó la amenaza como "alarmante". Así, en este entorno, el Banco Central Europeo seguirá anclado en la elaboración de escenarios (sobre el precio del petróleo y el gas) para tomar decisiones. Si a la vuelta de verano la situación continúa así, la probabilidad de un escenario benigno se reducirá y aumentará la de otros alternativos más negativos.

Cuarto, y aunque no sea novedoso, Lagarde fue muy clara al destacar que los mercados estaban entendiendo bien la función de reacción del banco central. Por ello, aunque no explícitamente, vino a validar las expectativas del mercado, que actualmente está descontando al menos otra subida de tipos tan pronto como septiembre. Decir esto cuando no hay reuniones de por medio indica que están cómodos con estas expectativas.

Alta volatilidad

Pero, en quinto lugar, también se dejaron caer elementos que pueden aconsejar mantener la calma. La situación es muy volátil, y aunque es susceptible de empeorar, igualmente puede mejorar y muy rápidamente. El hecho de que los ataques no estén afectando a infraestructuras clave, por ahora, demuestra que los incentivos para seguir negociando por ambas partes están ahí. La escalada del precio del petróleo, por sí misma, junto con la consistente subida de tipos de interés a largo plazo (una referencia relevante para la economía americana) pueden actuar como acicate para volver a la mesa de negociación.

Y, por último, y no menos importante, para anticipar la reacción del BCE más allá de septiembre es clave lo que pase con los efectos de segunda ronda (es decir, la traslación de las subidas de los precios energéticos a expectativas de inflación y, sobre todo a salarios). De momento, en la zona euro no se observa ningún indicio de estos efectos. Esto lo subrayó Lagarde, muy convenientemente, más de una vez durante la rueda de prensa.

En definitiva, el cuadro está abierto para septiembre. Evidentemente, si el estrecho de Ormuz continúa cerrado por entonces, será muy difícil que no vuelva a subir tipos. Si, como esperamos, se endereza el entorno geopolítico, la decisión dependerá de la evolución de los datos y del entorno de confianza en ese momento.

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Fuente original: Leer en Expansión
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