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«El ébola es muy cruel y esta epidemia está descontrolada»

«El ébola es muy cruel y esta epidemia está descontrolada»
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El epidemiólogo reconoce que hay «preocupación y ansiedad» entre los médicos que están trabajando en la zona

Manuel Albela | Especialista en Epidemiología de Médicos Sin Fronteras

«El ébola es muy cruel y esta epidemia está descontrolada»

El epidemiólogo reconoce que hay «preocupación y ansiedad» entre los médicos que están trabajando en la zona

Regala esta noticia Añádenos en Google Manuel Albela, en una intervención sobre el terreno en Kenia. (MSF)

Yolanda Veiga

21/05/2026 a las 00:38h.

La gravedad de una epidemia no la determina solo la letalidad del agente infeccioso; lo hace en gran medida el lugar del foco. El decimoséptimo ... brote de ébola que ha estallado en África tiene una tasa de mortalidad del 40%, una amenaza muy difícil de contener en un país como República Democrática del Congo (RDC), donde la población no tiene a mano siquiera una mascarilla que le brinde una primera, aunque frágil, barrera de protección. La especie Bundibugyo, que se ha cobrado ya 136 vidas –hay otros 543 casos sospechosos–, es la más inusual y la tercera más mortífera. Además, para esta no hay vacuna.

¿Hay miedo entre los médicos?

– Sí, sobre todo entre los que estaban allí cuando saltó la alarma. Esos primeros días, cuando había dudas de si era ébola o no, generaron mucha preocupación y ansiedad entre los sanitarios.

El virus lleva más de un mes circulando por el país.

– El primer fallecimiento se registró el 24 de abril en el centro médico de Bunia, donde acudió una enfermera con fiebre, vómitos y hemorragias. Esa mujer se considera la paciente cero del actual brote, pero no hay forma de saber si murió alguien antes que ella. Para entonces, el virus ya llevaba un tiempo extendiéndose por Ituri, una provincia minera donde hay mucho movimiento de población y de mercancías.

«Es difícil llegar a tiempo»

¿En qué estado llegan los enfermos al hospital?

– Uno de los grandes miedos de esta crisis es que estamos viendo un patrón de desarrollo muy veloz. Los pacientes no presentan síntomas muy severos los primeros días, pero luego va muy rápido, de modo que es difícil pillar la enfermedad a tiempo porque la gente llega ya tarde, con los síntomas muy avanzados.

Y sin haberse protegido ni protegido a los suyos.

– En los hospitales hay mascarillas y gel hidroalcólico, pero la gente no tiene esos recursos a mano. Llegar a una farmacia o a un centro de salud en el Congo no es sencillo porque las distancias a recorrer son largas y, al tratarse de una zona en conflicto, no son caminos seguros.

La especie Bundibugyo es poco frecuente. ¿Cuánto complica eso la contención del brote?

– Mucho. Es la tercera vez que vemos un brote de este tipo. Las dos primeras fueron en Uganda en 2007 y en el Congo en 2012. Pero aquellas no fueron epidemias con tantos casos como esta. Es la primera vez que nos enfrentamos a un brote de Bundibugyo de esta magnitud.

Y sin vacuna.

– Esa es una limitación que lo complica todo mucho. La OMS está trabajando para ver si es posible utilizar las vacunas existentes para otras variantes pero, de momento, no tenemos más noticias. Así que no hay forma de proteger al personal sanitario, que son los primeros afectados.

Sin temor en España

¿Cómo es el equipo de protección que se emplea?

– Hay que protegerse con un EPI global que incluye doble máscara, gafas, calzas, botas, guantes dobles, una especie de mandil de plástico duro...

¿Cómo se aisla a los pacientes?

– El aislamiento es muy complicado porque los hospitales del Congo no están preparados para una emergencia de esta magnitud. Se les intenta atender en zonas acotadas del hospital, pero eso entraña un gran riesgo. Hay centros especializados en este tipo de tratamientos que poco a poco se están poniendo en marcha en la región. De hecho, hay uno en Bunia, la capital administrariva de Ituri, que está a punto de abrir y estamos construyendo más. Es la única manera de poder descongestionar un poco los centros de salud, que ahora mismo están desbordados.

El brote ya ha superado la frontera de RDC y ha llegado a Uganda, donde han fallecido dos personas.

– Sí. El gran temor es que se está extendiendo. Empezó en una provincia y ya está en tres y en Uganda. Así que ahora mismo estamos intentando apagar fuegos aquí y allá.

¿Tenemos que temer en España?

– Yo creo que no. Aunque están tratando a una persona en Alemania, ese hombre se contagió en Ituri, así que el virus no ha salido de África. La gran preocupación no es que se extienda a otros países, sino poder contenerlo en el continente.

La mera mención del ébola asusta a cualquiera.

– Sí, es una enfermedad que da miedo a todo el mundo porque es muy cruel. Se lleva a familias enteras o deja solos a algunos de sus miembros. Hay mujeres embarazadas enfermas de ébola que están dando a luz allí estos días, con el riesgo que una situación así entraña.

«La persona puede contagiar incluso una vez fallecida»

El virus del ébola no solo tiene una alta capacidad de transmisión. Es que la persona puede contagiar incluso una vez que ha fallecido. «Con el paso de los días, los enfermos van incrementando la carga viral y la máxima carga se registra cuando el paciente está a punto de morir e incluso tras haber fallecido», explica el epidemiólogo. De ahí que una de las tareas del personal sanitario que opera sobre el terreno sea garantizar entierros seguros. «En República Democrática del Congo los funerales representan un momento de gran riesgo porque hay que tener mucho cuidado con la manipulación de los cadáveres al enterrarlos. Estamos intentando que las familias puedan despedir a sus seres queridos fallecidos de forma decente pero sin ponerse en riesgo, ya que el ébola se transmite por contacto estrecho con los fluidos coporales de las personas enfermas, incluso de los cadáveres».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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