Pocos recursos naturales estratégicos hay tan importantes como el gas, el oro o el petróleo, pero hay uno menos conocido y que resulta determinante prácticamente en cualquier industria y por ende, también en geopolítica: las tierras raras, que ni son tierras ni son raras (de hecho, son una lista de 17 metales). El estado que tenga en su territorio suficientes tierras raras y capacidad para extraerlas, tendrá mucho ganado para convertirse en una potencia. Bueno, si es capaz de toser a China, la líder absoluta de tierras raras tanto en reservas como en producción.
Una imagen vale más que mil palabras. Pero que hoy en día discuta el poderío de China es una cosa y otra que el gigante asiático empezara ganando la partida. Spoiler: no. El Servicio Geológico de Estados Unidos tiene una completísima base de datos donde visualizar la producción por país desde 1994 hasta la actualidad (entre otra información), pero más que una tabla, se ve mejor con imágenes. Así, de un vistazo puede comprobarse su bestial hegemonía en este gráfico de Visual Capitalist desde 1994 a 2024.
30 años de producción de tierras raras. Visual Capitalist
Una animación todavía cuenta más. La ilustración de Visual Capitalist evidencia la superioridad China, pero la evolución de la producción de tierras raras por países se ve mejor con una animación donde se comprueba su ascenso meteórico porque sí, la industria global de las tierras raras se ha transformado profundamente en los últimos 30 años.
En solo tres décadas, China ha pasado de tener una cuota del 47% a rozar el 70% de las 400.000 toneladas métricas que se producen en la actualidad (a finales de 2024). O lo que es lo mismo, de pasar de manufacturar 31.000 toneladas métricas a 270.000 toneladas métricas, algo que puede verse en esta animación de Global Times y Valiant Panda:
Toca para ver la animación. Producción por país de tierras raras desde 1994 a 2024, Global Times
Cómo Estados Unidos perdió el control. Merece la pena detener la animación al principio, porque en los 90 Estados Unidos era el mayor productor mundial de tierras raras y Mountain Pass su principal planta para obtenerlos. Su extracción media rondaba los 20.000 - 22.000 toneladas. Y entonces, en 1997, llegó el desastre ambiental de Mountain Pass: una tubería rota en la mina homónima que contaminó el desierto de Movaje con desechos tóxicos radiactivos.
Entre el desastre y las demandas judiciales posteriores la producción cayó de golpe hasta las 5.000 toneladas entre 1998 y 2002. Luego caería hasta el 0 en los 2000. Sería en la década de 2010 cuando comenzó a recuperarse: ahora Estados Unidos ronda las 46.000 toneladas métricas. Como cantaba Rocío Jurado, ahora es tarde, señora: también fue en los 90 cuando China se puso en modo apisonadora.
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El ascenso imparable de China. Que China haya llegado a dominar la producción mundial esconde varias claves. La primera, la capacidad de sus proveedores para ofrecer precios más bajos gracias a las ayudas estatales, los estándares ambientales más laxos y la mano de obra más barata posibilitaron unos costes frente a los que Occidente no podía hacer frente.
China tenía los recursos, pero su victoria llegó porque fue capaz de construir toda una industria al completo mientras el resto del mundo miraba. Producir el mineral en bruto es solo el primer paso, después hay que separarlo para alcanzar un alto grado de pureza (entre el 95 y el 99%, según la aplicación) en un proceso hidrometalúrgico complejo, caro y que como hemos visto, deja residuos radiactivos en el camino.
Donde todavía domina más: el refinado. Porque aunque China tenga una cuota casi el 70% de la producción mundial, su dominio es todavía más apabullante en el refinado: produce alrededor del 90% de refinado mundial. De hecho, otros países como Australia o EEUU extraigan mineral, recurren a China para el refinado. Si no hay una industria de refinado a la altura de la extracción, no hay soberanía.
Otras caras. Trump quiere pisar el acelerador de la minería nacional y agilizar permisos, también la UE busca su soberanía estratégica con leyes como la ley Critical Raw Materials y su aplicación en sitios como la megamina sueca de Per Geijer. Ya hemos hablado de Australia, que al menos hasta este año dependerá de China para el refinado para esas 16.000 toneladas métricas que ronda en los últimos años, pero hay otros países que se han sumado a la carrera.
Pero mientras que la animación de Global Times se centra en grandes potencias, el gráfico de Visual Capitalist deja entrever nuevos actores en la industria como Myanmar, Tailandia o Nigeria, especialmente centrados en elemenos más escasos y valiosos. Sin embargo, sus cadenas de suministro son inestables y tienen sus propios riesgos regulatorios y geopolíticos.
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La noticia
El brutal dominio de China en producción de tierras raras en los últimos 30 años, en un revelador gráfico
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
El brutal dominio de China en producción de tierras raras en los últimos 30 años, en un revelador gráfico
Hoy en día China es una apisonadora dentro de la industria de tierras raras. No es solo que extraiga más que nadie, es que es la refinería mundial
En los 90 Estados Unidos era el mayor productor, pero perdió el control
Pocos recursos naturales estratégicos hay tan importantes como el gas, el oro o el petróleo, pero hay uno menos conocido y que resulta determinante prácticamente en cualquier industria y por ende, también en geopolítica: las tierras raras, que ni son tierras ni son raras (de hecho, son una lista de 17 metales). El estado que tenga en su territorio suficientes tierras raras y capacidad para extraerlas, tendrá mucho ganado para convertirse en una potencia. Bueno, si es capaz de toser a China, la líder absoluta de tierras raras tanto en reservas como en producción.
Una imagen vale más que mil palabras. Pero que hoy en día discuta el poderío de China es una cosa y otra que el gigante asiático empezara ganando la partida. Spoiler: no. El Servicio Geológico de Estados Unidos tiene una completísima base de datos donde visualizar la producción por país desde 1994 hasta la actualidad (entre otra información), pero más que una tabla, se ve mejor con imágenes. Así, de un vistazo puede comprobarse su bestial hegemonía en este gráfico de Visual Capitalist desde 1994 a 2024.
30 años de producción de tierras raras. Visual Capitalist
Una animación todavía cuenta más. La ilustración de Visual Capitalist evidencia la superioridad China, pero la evolución de la producción de tierras raras por países se ve mejor con una animación donde se comprueba su ascenso meteórico porque sí, la industria global de las tierras raras se ha transformado profundamente en los últimos 30 años.
En solo tres décadas, China ha pasado de tener una cuota del 47% a rozar el 70% de las 400.000 toneladas métricas que se producen en la actualidad (a finales de 2024). O lo que es lo mismo, de pasar de manufacturar 31.000 toneladas métricas a 270.000 toneladas métricas, algo que puede verse en esta animación de Global Times y Valiant Panda:
Toca para ver la animación. Producción por país de tierras raras desde 1994 a 2024, Global Times
Cómo Estados Unidos perdió el control. Merece la pena detener la animación al principio, porque en los 90 Estados Unidos era el mayor productor mundial de tierras raras y Mountain Pass su principal planta para obtenerlos. Su extracción media rondaba los 20.000 - 22.000 toneladas. Y entonces, en 1997, llegó el desastre ambiental de Mountain Pass: una tubería rota en la mina homónima que contaminó el desierto de Movaje con desechos tóxicos radiactivos.
Entre el desastre y las demandas judiciales posteriores la producción cayó de golpe hasta las 5.000 toneladas entre 1998 y 2002. Luego caería hasta el 0 en los 2000. Sería en la década de 2010 cuando comenzó a recuperarse: ahora Estados Unidos ronda las 46.000 toneladas métricas. Como cantaba Rocío Jurado, ahora es tarde, señora: también fue en los 90 cuando China se puso en modo apisonadora.
El ascenso imparable de China. Que China haya llegado a dominar la producción mundial esconde varias claves. La primera, la capacidad de sus proveedores para ofrecer precios más bajos gracias a las ayudas estatales, los estándares ambientales más laxos y la mano de obra más barata posibilitaron unos costes frente a los que Occidente no podía hacer frente.
China tenía los recursos, pero su victoria llegó porque fue capaz de construir toda una industria al completo mientras el resto del mundo miraba. Producir el mineral en bruto es solo el primer paso, después hay que separarlo para alcanzar un alto grado de pureza (entre el 95 y el 99%, según la aplicación) en un proceso hidrometalúrgico complejo, caro y que como hemos visto, deja residuos radiactivos en el camino.
Donde todavía domina más: el refinado. Porque aunque China tenga una cuota casi el 70% de la producción mundial, su dominio es todavía más apabullante en el refinado: produce alrededor del 90% de refinado mundial. De hecho, otros países como Australia o EEUU extraigan mineral, recurren a China para el refinado. Si no hay una industria de refinado a la altura de la extracción, no hay soberanía.
Otras caras. Trump quiere pisar el acelerador de la minería nacional y agilizar permisos, también la UE busca su soberanía estratégica con leyes como la ley Critical Raw Materials y su aplicación en sitios como la megamina sueca de Per Geijer. Ya hemos hablado de Australia, que al menos hasta este año dependerá de China para el refinado para esas 16.000 toneladas métricas que ronda en los últimos años, pero hay otros países que se han sumado a la carrera.
Pero mientras que la animación de Global Times se centra en grandes potencias, el gráfico de Visual Capitalist deja entrever nuevos actores en la industria como Myanmar, Tailandia o Nigeria, especialmente centrados en elemenos más escasos y valiosos. Sin embargo, sus cadenas de suministro son inestables y tienen sus propios riesgos regulatorios y geopolíticos.