El estrés térmico también tensiona las arcas estatales con una pérdida de ingresos de hasta el 1,3% en países con temperaturas altas
Regala esta noticia Añádenos en Google Trabajadores, en su puesto, a pleno sol. (Ángel Márquez) 12/07/2026 a las 00:12h.«Os volvemos a recordar que, cuando se emite un aviso naranja o rojo por condiciones meteorológicas adversas, podéis reducir o modificar vuestra jornada». Este ... es el mensaje que el Ministerio de Trabajo lanzó el pasado miércoles en las redes sociales y que tiene impacto directo en las empresas y, por tanto, en su productividad.
Las altas temperaturas no solo afectan a la salud, sino también a la capacidad para trabajar. Al cansancio, la deshidratación y la pérdida de concentración se suman riesgos como la insolación, los problemas renales y los trastornos neurológicos.
Distintos estudios señalan que la productividad laboral disminuye entre un 2% y un 3% por cada grado que se supera la barrera de los 20 grados. El efecto se intensifica en los episodios de calor extremo. Una investigación de la Universidad de Zaragoza concluye que, cuando las temperaturas alcanzan o superan los 37,8 grados, aumenta un 35,9% el tiempo que los empleados dedican a actividades no laborales dentro de su puesto de trabajo.
Son minutos en los que el trabajador permanece en la empresa, pero reduce su actividad debido al cansancio, la fatiga mental o la necesidad de buscar alivio frente al calor. Según los autores, no se trata de falta de profesionalidad, sino de una respuesta del organismo para protegerse del agotamiento.
Las olas de calor elevan un 17% el riesgo de sufrir accidentes en el trabajo
El impacto no se reparte de la misma manera entre todos los trabajadores. Las mujeres y los empleados remunerados por horas son los más perjudicados, ya que suelen disponer de menos autonomía y flexibilidad para adaptar sus horarios o trasladar el trabajo a los momentos más frescos del día.