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El derecho a equivocarse

El derecho a equivocarse
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El deporte y nuestras propias vidas viven instaladas en la urgencia y no hay espacio para el error

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El derecho a equivocarse

El deporte y nuestras propias vidas viven instaladas en la urgencia y no hay espacio para el error

Regala esta noticia Añádenos en Google Hernangómes y Giddens luchan por un rebote. (Unicaja B. Fotopress)

Pedro Ramírez

Málaga

25/09/2026 a las 22:42h.

Empieza la temporada y con ella vuelve algo cada vez más habitual en el deporte: la necesidad de sacar conclusiones antes de tiempo. Bastan un ... par de partidos para descubrir un fenómeno, señalar un fracaso, cuestionar un fichaje o decidir si un entrenador ha acertado o se ha equivocado. El deporte y, cada vez más, nuestras propias vidas viven instalados en la urgencia. Apenas queda espacio para esperar, aprender o, sencillamente, equivocarse.

El Unicaja ha ganado cinco de sus seis partidos de preparación, pero probablemente hemos hablado más de la única derrota que de las cinco victorias. Es comprensible. Perder 74-113 ante el Real Madrid en el Carpena no puede despacharse diciendo simplemente que era pretemporada. Hay derrotas que avisan, y aquella lo hizo. Cuando el Madrid elevó su nivel físico, defendió líneas de pase y pudo correr, el partido desapareció demasiado pronto. Pero ahora llega lo que verdaderamente importa y, curiosamente, vuelve a estar enfrente el mismo rival.

El Unicaja afronta el comienzo de la Liga con más interrogantes de los previstos. Las lesiones de Nzosa, Kalinoski y Tyson Pérez reducen a once los jugadores disponibles y afectan especialmente a dos posiciones: el cinco y el escolta. No debe servir como excusa, pero sí forma parte del análisis. Vidorreta tendrá que empezar a construir con menos piezas de las que imaginó.

Y quedan bastantes cosas por descubrir. La primera es qué quiere ser este Unicaja. Vidorreta ha hablado desde su llegada de ritmo, defensa y capacidad para compartir el balón, pero todavía debemos descubrir cómo se traduce eso cuando llegan los partidos de verdad. Qué velocidad le conviene al equipo, cómo va a defender el bloqueo directo, hasta dónde quiere arriesgar, quién genera ventajas y, sobre todo, cómo se organizan las jerarquías cuando el partido se atasca.

Habrá que ver cómo conviven Perry y Pantzar y cuánto balón necesita Brazdeikis y qué aporta Lukosius abriendo el campo

También hay que descubrir el verdadero impacto de Willy Hernangómez. Su pretemporada ha dejado buenas señales y viene de firmar 21 puntos y 10 rebotes ante Obradoiro, pero ahora empieza otra cosa. El reto no es sólo producir números, sino integrarlo en un juego colectivo que aproveche su enorme capacidad ofensiva sin perder equilibrio defensivo. Habrá que observar cómo conviven Perry y Pantzar, cuánto balón necesita Brazdeikis, qué aporta Lukosius abriendo el campo, cómo encaja Noua y qué jugadores terminan convirtiéndose en referencia cuando quedan cinco minutos y el partido está igualado.

Estreno de altura

Enfrente estará un Real Madrid también nuevo, aunque algunas respuestas empiezan ya a intuirse. Pedro Martínez no ha llegado para administrar lo anterior; precisamente por eso ha sido fichado. Quiere construir una identidad e implantar su modelo: ritmo, circulación, buena ocupación de los espacios y rapidez en la toma de decisiones. Busca un equipo coral, capaz de encontrar buenos tiros antes de que la defensa consiga organizarse, con jugadores que tengan libertad, pero también responsabilidad para leer el juego. Algunas de esas señas ya aparecieron en Málaga y se hicieron mucho más evidentes en la Supercopa de la Euroliga.

Y ahí aparece probablemente el examen más interesante del domingo. No se trata de saber si el Unicaja puede devolverle cuarenta puntos al Madrid, ni siquiera de decidir si está preparado para competir por todo. Se trata de comprobar cómo ha evolucionado y qué ha aprendido.

Cómo responde cuando el Madrid acelera; cómo protege el rebote; cómo evita que dos pérdidas se conviertan en un parcial de diez puntos; cómo defiende a Tavares y cómo consigue atacarlo; o quién toma decisiones cuando desaparecen las primeras opciones.

Conceder el derecho a equivocarse no significa aceptar cualquier cosa. La paciencia no puede convertirse en conformismo, como tampoco la exigencia debería convertirse en precipitación. Los equipos necesitan tiempo. También el Madrid de Pedro Martínez. También el Unicaja de Vidorreta. La diferencia estará en lo que cada uno haga con ese tiempo.

El domingo empieza la Liga. Se acabaron las pruebas y empieza la competición de verdad, pero intentemos reservarnos todavía las sentencias. Probar, equivocarse, corregir y avanzar forman parte del juego, porque lo que termina definiendo a un equipo no es un partido ni un error, sino su capacidad para aprender, evolucionar y crecer durante una temporada que se presume tan larga como exigente.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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