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Simone Ponziani es el CEO de Artcrafts, distribuidor, licenciante y desarrollador de marcas internacionales dentro del territorio italiano de marcas como Canadian Classics.
Carla y Maurizio Ponziani fundaron una empresa en Florencia en 1958. Un negocio que apoyaba a otras compañías, principalmente estadounidenses, en la importación desde Italia y que su hijo Simone Ponziani (Florencia, 1964) cambió de rumbo. "Tiempo después de incorporarme a la empresa familiar, inicié el ciclo inverso, importando marcas de surf y skate a Italia y, a través de muchos errores y el constante apoyo de mis padres, llegamos a donde estamos hoy". Con hoy el actual CEO de la compañía se refiere a Artcrafts, distribuidor, licenciante y desarrollador de marcas internacionales dentro del territorio italiano que posee un porfolio de una quincena de enseñas en los sectores de calzado, ropa y accesorios y que, según las últimas cifras disponibles, factura cien millones de euros. En España aterrizaron hace ya unos años con la firma propia de abrigos Canadian Classics, que se venden en tiendas multimarca y en El Corte Inglés y cuyos precios van desde los 130 euros de los modelos ultralight hasta los 460 de algunos artículos de las colecciones cápsula.
Una idea que Ponziani tuvo a finales de los noventa después de un viaje a Canadá y en la que más de veinte años después ha podido ver el impacto del cambio climático: "Hemos pasado de hacer abrigos de invierno más pesados a principios de los 2000 a chaquetas más urbanas y versátiles. Ahora diseñamos chaquetas para el clima templado invernal suave actual, y en eso Italia y España son similares. Por supuesto, también tenemos chaquetas más abrigadas, pero nos centramos en prendas versátiles que permitan a nuestros clientes afrontar inviernos urbanos suaves y que también pueden usarse en los días más crudos del frío invierno".
La estrategia del italiano está a prueba de borrascas: "Estamos navegando en un entorno empresarial muy complejo. Sin duda, nos convertiremos cada vez más en una empresa omnicanal y tendremos que invertir más en venta física y experiencias en otros mercados".
Esta hoja de ruta la desarrolla con un equipo que supera las 150 personas. "Soy muy exigente con mi equipo en cuanto a la curiosidad de aprender por qué las cosas suceden de cierta manera, ya sea positiva o negativa, ya que solo esta actitud curiosa permite que surja el pensamiento crítico y dé forma a las acciones".
Apuesta por España
La apuesta por España es un tornado que el ejecutivo tiene a bien atravesar y en el que se maneja con solvencia. "Al ser el mercado español bastante similar al italiano, vemos muchas sinergias en el perfil de los consumidores y tendencias, lo que ha contribuido a nuestro crecimiento". Abrir tiendas propias no está planificado por el momento, pero "cuando se prueben en Italia se expandirán por España", puntualiza. ¿Qué buscan los españoles al comprar un abrigo además de protegerse de una sucesión de temporales? "Depende. Tenemos una gama muy amplia que puede satisfacer las necesidades en términos de diseño y calidez, siempre con precios accesibles, que son parte de nuestro ADN en todas las categorías. En cuanto al público femenino, diría que en España el diseño es clave".
Según Ponziani, el boom de la ropa casual, en la que los plumíferos tienen mucho peso en el outfit, también impacta. "Tenemos la gama Premium y Capsule para esos consumidores trendy, especialmente el público femenino, que tiene mucho éxito en tiendas de alta gama".
La competencia es feroz, tanto de marcas nacionales como internacionales: "Obviamente, monitoreamos las acciones de nuestros competidores, su estilo y precios, pero tenemos nuestra propia hoja de ruta, con un fuerte enfoque en la accesibilidad de precios, junto con funciones y elementos de diseño de alta gama para mantener a Canadian Classics a la vanguardia".
El apoyo de la familia
Una vanguardia que se fusiona con la tradición que aportan los padres de Ponziani, aún en activo: "Ellos todavía están en la empresa, aunque tienen más de 90 años. Claro que gradualmente me dejaron dirigir la compañía, pero todavía están ahí para aconsejarnos si es necesario. Vienen a la oficina casi todos los días, y eso es excelente para mí y para toda la empresa". Para el italiano eso es una suerte y asegura que trabajar con la familia "ha sido muy agradable", aunque confiesa que "al principio había más conflictos" y entona el mea culpa: "Se debía a mi falta de experiencia en el negocio".
Y es que su carrera no ha sido lineal: "No tenía intención de continuar el negocio familiar a los 20 años. Tomé muchos caminos diferentes y luego sentí la necesidad de unirme a la empresa de mis padres". Un camino que continúa al abrigo de los fundadores.
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