César Ramírez
Médico-EBSQ en Cirugía Oncológica
Sábado, 7 de febrero 2026, 01:00
... males', texto en el que otorga al cáncer como enfermedad una posición de liderazgo y 'rey' absoluto dentro de las enfermedades y escrutina cómo ha sido la evolución histórica del conocimiento y desarrollo de opciones terapéuticas en la lucha contra el mismo desde una perspectiva humana fascinante.Las muertes por cáncer en España se han duplicado desde 1980 hasta nuestros días y es esperable que en 2050 todavía aumenten un 40% respecto de las cifras que manejamos hoy. Estos números, que podrían ser considerados como dramáticos, se tamponan sobradamente con el dato positivo demoledor de que la supervivencia global del cáncer como enfermedad conceptual ha crecido en el último cuarto de siglo desde el 50-55% al 65-70% a los 5 años, lo cual sería compatible con decir que 7 de cada 10 pacientes que se diagnostican de un cáncer, incluyendo todos los tipos de cáncer de forma global en un mismo saco, se van a curar por completo.
Los lectores podrían ahora entender una incoherencia por el aumento de mortalidad asociado a una mayor tasa de curación. Sin embargo, en este caso existe una explicación razonable que justifica un enfoque positivo y la encontramos en el hecho de que en los últimos 25 años se han producido en España de forma simultánea un alargamiento de la esperanza de vida (de 79 a 84 años), un aumento de la población de un 20%, un incremento del número de casos que se diagnostican precozmente y una mejoría de los tratamientos contra el cáncer. O sea que, respectivamente, por un lado, vivimos más tiempo y somos más y, por otro lado, diagnosticamos más cáncer, pero también curamos más.
Sin embargo, estas cifras son todavía mejorables y el análisis crítico de estos puntos de mejora se centra precisamente en el estudio de las causas del cáncer. De forma global, se puede afirmar que una tercera de parte de los cánceres se produce por malos hábitos y dos terceras partes por la llamada 'mala suerte biológica', entendida esta última como la absoluta aleatoriedad de una alteración de la regulación del ciclo celular en forma de una mutación o error genético que inicia el proceso maligno.
Es especialmente doloroso el hecho de que se admita en los informes de las sociedades científicas que hasta un tercio de las muertes por cáncer se deben a factores de riesgo modificables como son el hábito tabáquico, el consumo de alcohol, la obesidad, el sedentarismo y una dieta inadecuada (bajo consumo de fruta y verdura). Es decir, que solo con adherirse a nuestra dieta mediterránea, hacer ejercicio de forma regular (lo que no implica tener que estar como Rambo, basta con caminar una horita 4-5 días a la semana), estar en un peso normal (recuerdo, índice de masa corporal de entre 20-25 kg/m2), no fumar y no beber alcohol, estaríamos previniendo la aparición de muchos tumores malignos.
Y aquí es donde la falta de promoción de la salud pública desde la esfera política es realmente deficitaria y reprochable, porque es lamentable ver cada día a más jóvenes con vaper (cuando habíamos logrado que casi una generación completa dejase de fumar), ver liberalizados los botellones que fomentan la iniciación al alcoholismo o darnos cuenta, de pronto, de que el 60% de la población española tiene sobrepeso u obesidad. (Continuará).
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