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Migue Fernández El estallido de Ángelo Néstore: entra en la gran antología de poesía del siglo XXICátedra incluye a la artista y poeta no binaria en el nuevo canon español, donde figura como única firma malagueña
Sábado, 25 de abril 2026, 00:19
... la que aún ajusta cuentas. El cambio de idioma, lejos de resultar un problema, le permitió exorcizar fantasmas, liberarse: «Bajo este cielo ya no hay lengua que me nombre». Los poemas no tardaron en llegar. «Si mi madre supiera que su hijo quiere ser madre / cogería el primer vuelo para España», escribió en 'Actos impuros', libro con el que ganó el Premio Hiperión, uno de los reconocimientos más prestigiosos concedidos en España a poetas jóvenes. Poco antes había publicado 'Adán o nada': «Dejaste la camisa tendida, la camisa tendida, papá. / Para ti todo era attrezzo, la corbata planchada, / mi nudo en la garganta».Néstore lleva años derribando las fronteras entre géneros. En su obra pero también en su vida
Una trayectoria vertiginosa que ha encontrado ahora otro hito con su inclusión en 'Estallido', la gran antología española del siglo XXI. Editada por Cátedra de la mano de Raúl Molina y Álvaro López, supone la aproximación más completa hasta la fecha a la nueva nómina de autores nacidos entre 1984 y el año 2000, una guía imprescindible para distinguir grano y paja en la agitada poesía española actual. Y Néstore es el único poeta malagueño incluido. O incluida.
Porque lleva años derribando las fronteras entre géneros. En su obra, que transita entre la literatura, la performance y lo escénico, pero también en su vida. Su posicionamiento como persona no binaria, sin reconocerse como hombre ni como mujer, se alinea con un discurso que reivindica que lo íntimo, como el lenguaje, siempre es político. Imposible concebirlo de otra manera cuando hasta el baño diario infantil esconde una herida: «El agua fría me trae a mi cuerpo, / escondo el pene entre las piernas. / Mamá, ¿a quién me parezco?».
Como una hermosa paradoja, Néstore, a menudo en los márgenes, encuentra ahora un lugar propio en el relato normativo, como aquella habitación que reclamaba Virginia Woolf. Y lo encuentra en una editorial canónica como Cátedra, especializada en clásicos: desde Cervantes hasta Mario Vargas Llosa, desde Shakespeare hasta Carmen Martín Gaite. Su inclusión en 'Un estallido. Antología de la poesía española 2000 - 2025' reconoce una obra honesta y valiente, capaz de moverse con naturalidad en terrenos híbridos y desabrocharse el corsé de etiquetas y categorías literarias.
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Dani MaldonadoLo acompañan María Salgado, Ben Clark, Lola Nieto, Elena Medel, Javier Vicedo, Bibiana Collado, Martha Asunción Alonso, Unai Velasco, Ángela Segovia, Berta García Faet, Luna Miguel, Ruth Llana, Álvaro Guijarro, Cristian Piné, Gema Palacios, Xaime Martínez, Mayte Gómez Molina, Pablo Baleriola, Rodrigo García Marina, Andrea Abello, Juan Gallego Benot, Rosa Berbel, Laura Rodríguez Díaz y María de la Cruz. Reunida, su poesía constituye «una explosión no solo en calidad, sino también en la diversidad y el número de las propuestas, así como en el entusiasmo entre las capas más jóvenes del público lector, que no solo se está interesando por ella, sino que la demanda, la busca activamente, la encuentra, la lee, la discute y la comparte tanto en redes sociales como en foros analógicos», explican desde la editorial.
La antología cubre el primer cuarto de este siglo, autores cuya vitalidad y fuerza «parecen recordar a las de la generación del 27», halagan los editores: «Su idea de la poesía es innovadora tanto en lo lingüístico como en lo conceptual; su tono oscila entre lo reflexivo y lo contestatario; sus temas son diversos y sus formas múltiples; sus influencias internacionales y, a menudo, imprevistas».
En un artículo escrito para este periódico, el propio Néstore explicaba su condición no binaria, no siempre comprendida, a veces objeto, aún, de críticas y odio: «Siempre he pensado que era un hombre que deseaba a otro hombre y que así de simple era el deseo, que algo en mí estaba mal, pero tenía la capacidad de aguantar el tipo, engañar, proyectar la masculinidad de la que carecía porque, claramente, lo mío era una carencia. No sólo era un fallo dentro de la norma heterosexual sino que también lo era dentro del colectivo gay. Luego llegaron los feminismos y lo queer y abracé mi diferencia, entendí que la matriz heterosexual es transversal y ocupa también los espacios de la diferencia, me descubrí como la persona trans no binaria que soy, que la ternura, el exceso, la pluma que me definía estaba bien, no era un castigo».
Ese dolor, a menudo canalizado en sus poemas, encuentra ahora un abrazo colectivo e inesperado: su entrada en el canon poético. Y sin renunciar a los márgenes.
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