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El ex primer ministro surcoreano, Han Duck-soo, condenado a 23 años de cárcel por su papel en la ley marcial

El ex primer ministro surcoreano, Han Duck-soo, condenado a 23 años de cárcel por su papel en la ley marcial
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La Justicia le considera un conspirador esencial en la trama, calificada de «insurrección», lo que afianza la posibilidad de una pena de muerte contra el expresidente Yoon Suk-yeol

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La condena al ex primer ministro afianza la posibilidad de una pena de muerte contra el expresidente Yoon Suk-yeol. Reuters El ex primer ministro surcoreano, Han Duck-soo, condenado a 23 años de cárcel por su papel en la ley marcial

La Justicia le considera un conspirador esencial en la trama, calificada de «insurrección», lo que afianza la posibilidad de una pena de muerte contra el expresidente Yoon Suk-yeol

Jaime Santirso

Pekín

Miércoles, 21 de enero 2026, 12:22

... expresidente Yoon Suk-yeol trató de imponer en diciembre de 2024, la crisis política más profunda del país asiático en décadas.

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Política a golpe de batería

Los hechos se remontan a la noche del 3 de diciembre, cuando Yoon declaró de improviso la ley marcial, lo que implicaba la supresión de todo tipo de derechos democráticos, así como la concentración de los poderes gubernamentales en el Ejército. Este extremo quedó escenificado en el cerco policial a la Asamblea Nacional, que 190 parlamentarios –de un total de 300– lograron sortear con ayuda de la movilización civil para acceder al interior y derogar la orden apenas seis horas después.

Respetar la Constitución

La sentencia dictamina que Han fue un conspirador necesario en la trama, al proponer que Yoon convocara una reunión del Gabinete antes de declarar la ley marcial. Durante el encuentro, el primer ministro no expresó su oposición a la medida e incluso instó al ministro del Interior, Lee Sang-min, a obedecer las órdenes de cortar el suministro de agua y electricidad a los medios de comunicación críticos con el Gobierno.

«El acusado tenía el deber, como primer ministro dotado indirectamente de legitimidad democrática, y la responsabilidad inherente a ese cargo, de respetar la Constitución y las leyes y de hacer todo lo posible por hacerla efectiva y defenderla», ha declarado el juez durante la lectura del fallo, retransmitido en directo por televisión. «Aun así, descuidó ese deber y esa responsabilidad hasta el final, pensando que la insurrección del 3 de diciembre podría triunfar, y optó por participar en ella como uno de sus miembros».

Yoon, el siguiente

Han siguió desempeñando un papel central tras el fracaso del autogolpe. El 14 de diciembre la Asamblea Nacional inició el proceso de destitución de Yoon, lo que le convirtió en presidente interino, cargo que mantuvo durante apenas dos semanas antes de ser él mismo relevado por la institución parlamentaria el 27 de diciembre. Tres meses después, el Tribunal Constitucional anuló la medida y volvió a tomar las riendas del país hasta el 1 de mayo, cuando renunció para postularse a las elecciones extraordinarias, aunque el conservador Partido del Poder Popular acabó presentando como candidato al ex ministro de Trabajo Kim Moon-soo.

Más allá de la suerte de Han, el contenido de la sentencia resulta relevante pues supone la primera que caracteriza la imposición fallida de la ley marcial como una «insurrección». Esta interpretación de los hechos amenaza ahora al propio Yoon, para quien la Fiscalía pidió la semana pasada la pena de muerte.

Durante la vista final de su juicio, la acusación presentó al expresidente como el «líder de una insurrección» que pretendía usurpar la democracia del país y suspender los derechos y libertades de su población, de ahí que solicitaran el castigo más grave entre los posibles, aunque solo sea de manera simbólica: Corea del Sur no ejecuta a ningún reo desde 1997, lo que múltiples organizaciones internacionales reconocen como una abolición 'de facto'.

El pasado viernes Yoon recibió el primer varapalo: una pena de cinco años de prisión por los primeros delitos de los que estaba acusado, entre los que destaca el de «obstrucción a la justicia» por su resistencia al arresto durante casi dos semanas, atrincherado en su residencia oficial con ayuda del equipo de guardaespaldas presidencial.

Se espera que la sentencia definitiva contra el ex jefe de Estado se haga pública a lo largo de las próximas semanas, ya entrado el mes de febrero, un hito que amenaza con reavivar la quiebra de la sociedad surcoreana.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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