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Política

El feminismo a la carta de los partidos: el ariete que ninguno se resiste a utiliza

El feminismo a la carta de los partidos: el ariete que ninguno se resiste a utiliza
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La igualdad en el debate público es ya un arma retórica más que una convicción Leer

En los últimos días, los políticos se han recreado verbalmente con la igualdad utilizándola como ariete en contra del adversario. Todos ellos. Desde Santiago Abascal y Pilar Alegría, enzarzados esta semana en un cruce de declaraciones, después de que el primero se refiriera a la ex ministra como «mujer florero», hasta la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y la ministra de Igualdad, Ana Redondo, cavando trincheras a favor o en contra de Julio Iglesias nada más conocerse las denuncias presentadas contra él por agresión sexual y otros cargos.

Basta volver algo la vista atrás para constatar que, en materia de feminismo e igualdad, se revelan todos inconsistentes, utilizándolo más como un arma contra el rival que como una convicción.

No es ningún secreto que el líder de la derecha dura es reacio a la tesis doctrinal del feminismo que el Gobierno propugna desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa. Sin embargo, Santiago Abascal, que tendía a orillar el asunto, tira ya del hilo y cada vez con más frecuencia. El ejemplo más reciente ha sido el pasado miércoles, cuando el líder de Vox, en un mitin, preguntó: «¿En qué consiste? ¿En poner a una señora como mujer objeto? ¿En poner a una mujer y con eso ya son feministas?». Se refería con estas preguntas retóricas a la candidata socialista a la presidencia de la Junta de Aragón y ex ministra de Educación, Pilar Alegría. Aquel no fue un movimiento en vano.

El PSOE, y en particular Alegría, anda en horas bajas, con su electorado más volcado en esta cuestión por la pésima gestión de los casos de acoso que han surgido en el seno de la formación socialista. En concreto, 162.000 mujeres darían de lado a la papeleta del partido, según revela la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO.

Ferraz tardó más de cinco meses en ponerse en contacto con las denunciantes del caso Salazar e incluso, tras las primeras informaciones sobre estas denuncias, la ex ministra se reunió con el denunciado en un restaurante, un encuentro del que a posteriori intentó desligarse. Sólo tras el estallido público del escándalo, Alegría recalcó que el PSOE iba a «acompañar, apoyar y respaldar a las víctimas hasta el final», una actitud muy diferente a cuando denuncia el «machismo» y la «misoginia» de Abascal sin titubeos.

De igual forma, la misma crisis le ha pasado factura a la ministra de Igualdad, Ana Redondo, quien, según el citado sondeo, es la peor valorada, sólo superada por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. A la luz de la tibieza inicial ante el caso Salazar, así como por el escándalo de los fallos con las pulseras telemáticas, la ministra de Igualdad se presenta y se pronuncia con más vehemencia ante algunos casos que ante otros. Así, ante las denuncias presentadas contra hombres históricamente célebres, como el fallecido Adolfo Suárez o el cantante Julio Iglesias, Redondo se compromete a mantenerse muy pendiente. El pasado 7 de enero, la ministra recibió a la mujer que denunció al ex presidente del Gobierno por un presunto delito de agresiones sexuales.

En esta misma línea, lamentó las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid respecto al caso del cantante. Isabel Díaz Ayuso rechazó el «linchamiento» del artista y añadió en redes sociales que «las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda». La reacción, de la que se desmarcó el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, aprovechaba la preocupación por las mujeres para desviar el foco hacia el tablero internacional, uniéndose así la presidenta madrileña al grupo de políticos que empuñan esta materia de forma selectiva y partidista.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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