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Kristalina Gueorguieva, directora gerente del FMI. EFE El FMI enfría la economía mundial por la guerra de Trump contra IránEl organismo rebaja al 3,1% el crecimiento global previsto para 2026 y eleva la inflación al 4,4%
Washington
Martes, 14 de abril 2026, 15:34
... principal del informe de Perspectivas de la Economía Mundial, que el shock de guerra de Donald Trump en Irán ha frenado el crecimiento y ha vuelto a empujar al alza los precios.El otro gran efecto de esa guerra es la inflación. El FMI prevé ahora que la inflación mundial suba al 4,4% en 2026 y baje al 3,7% en 2027. Por tanto, el problema no es solo que se frene el crecimiento. También vuelven a subir los precios en un momento en que muchas economías aún no habían dejado atrás del todo la crisis inflacionaria anterior.
El Fondo deja muy claro que la guerra ha roto una tendencia que era relativamente positiva. En el informe se dice que el panorama mundial «se ha ensombrecido bruscamente» y que la guerra «ha interrumpido lo que venía siendo una trayectoria de crecimiento sostenida». La economía mundial seguía creciendo con cierta solidez, pero la guerra ha cortado ese rumbo.
El FMI señala tres vías principales en las que la guerra en Irán daña a la economía. La primera es la energía. El alza del petróleo y el gas, hace que suban también muchos otros costes como el transporte, alimentos, fertilizantes, calefacción y producción industrial. La segunda es la inflación de segunda ronda, pues si empresas y trabajadores reaccionan a esa subida con más aumentos de precios y salarios, el problema se alarga. La tercera es financiera, pues hay más miedo en los mercados, más elevadas las primas de riesgo, más fuga hacia activos seguros y crédito más caro.
Por eso el informe da tanta importancia al estrecho de Ormuz y a la energía, ya que el cierre de esa ruta y los daños a instalaciones críticas en una región central para el petróleo y el gas pueden causar, dice, una crisis energética «de una dimensión sin precedentes». Esa es una de las frases más contundentes del documento presentado en Washington este 14 de abril. El informe también explica que el escenario central todavía es relativamente moderado, pero depende de una condición importante: que la guerra sea limitada como Trump quiere y que las perturbaciones se vayan apagando hacia mediados de 2026. Por eso el FMI no habla esta vez de escenario base normal, sino de na previsión de referencia construida sobre la idea de que el conflicto no irá mucho más lejos, por las indicaciones que da Trump de que prefiere la vía negociadora.
En un escenario adverso, con energía más cara durante más tiempo, el crecimiento global bajaría al 2,5% en 2026 y la inflación subiría al 5,4%. En un escenario todavía peor, con más daños en infraestructuras energéticas, la economía mundial crecería solo alrededor del 2% y la inflación superaría el 6% en 2027. Dicho de forma sencilla: si la guerra se alarga o se amplía, el frenazo económico puede ser mucho más serio.
Otra idea importante del informe es que el golpe no será igual para todos. A nivel global, la rebaja de expectativas parece limitada. Pero el FMI insiste en que los países más perjudicados serán los más frágiles, sobre todo los importadores de energía y materias primas dentro del grupo de economías emergentes y en desarrollo. Para ellos, el recorte de crecimiento en 2026 es mayor que para las economías avanzadas. El promedio mundial, por tanto, esconde daños mucho más duros en los países más vulnerables.
El texto añade algo importante, que incluso algunos exportadores de energía pueden salir dañados. No solo por el precio, sino por cierres de producción, daños en infraestructuras, restricciones a la exportación y caída del turismo o de la actividad. La guerra introduce costes que alcanzan a casi todos.
También conviene subrayar de dónde venía la economía antes del conflicto. El FMI recuerda que, antes de la guerra, la actividad estaba sorprendiendo en una tendencia al alza. En el cuarto trimestre de 2025, el crecimiento mundial anualizado fue del 3,9%. China aguantaba por sus exportaciones, Alemania apoyaba la actividad con más gasto fiscal y Estados Unidos seguía mostrando fortaleza, aunque con señales de menor dinamismo en el empleo. Eso refuerza la idea central del informe: el problema no era una caída previa de la economía mundial, sino el impacto de la guerra sobre una economía que todavía resistía.
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