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El fusible que no salta

El fusible que no salta
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Marlaska eleva a unos límites abstractos el listón de la responsabilidad política
El fusible que no salta

Marlaska eleva a unos límites abstractos el listón de la responsabilidad política

Regala esta noticia Añádenos en Google El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la primera sesión de control del Congreso del curso político. (EFE)

Juan Carlos Viloria

21/09/2026 a las 00:01h.

El ministro Marlaska es, desde que llegó Pedro Sánchez a la Moncloa, uno de los fusibles (dispositivo de seguridad que se funde cuando la intensidad ... de la corriente supera un límite determinado) más duraderos del presidente. En los mentideros madrileños se asegura que ha puesto el cargo a disposición en varias ocasiones, pero que Sánchez no le deja marchar. Ahora le ha llegado el momento de la dimisión, no tanto porque esté más quemado que el cenicero de un bingo, sino porque la sociedad exige una cabeza, un chivo expiatorio que pague por el desastre de Ceuta. Como Mazón por la dana, como Trillo por el Yak-42. Pero no lo hará porque ha desarrollado una estrategia de defensa más propia de un político con unos principios morales muy laxos que los del juez que fue.

Cuando se descubre que en su ministerio se confeccionaban listas de tertulianos y periodistas, afines o contrarios al Gobierno, dice que es solo un documento de trabajo. Nada más. Nada más, dice, con la misma cara de monje de clausura recién salido de maitines que puso cuando tuvo que desdecirse de que la directora de la Guardia Civil sí se había reunido con Leire Díez, la fontanera. «Solo para tomar un café», esgrimió.

Tampoco encontró motivos para presentar la dimisión tras el asesinato de dos guardias civiles en Barbate metidos en una zodiac de juguete frente a la motora de los narcos. Ni después de los muertos en la valla de Melilla o la destitución gratuita del coronel Cobos, que no le filtraba documentos reservados del juez de la pandemia. Se puso rocambolesco cuando dijo que si la víctima de los presuntos abusos sexuales de su DAO de la Policía Nacional «declara que se siente desprotegida», dimitiría.

No se le conocen incomodidades ante los terceros grados a etarras por la puerta trasera, ni que haya ordenado investigar a una tal Leire que presuntamente va chantajeando a jueces, fiscales y policías. Y, después de rectificaciones, contradicciones, falsedades a docenas, en el allanamiento de Ceuta, afirmó con la cara de 'homeless' que se le ha quedado después de intentar apagar el fuego, que «no ve razones» para dimitir. «Hago bien en seguir en este Gobierno progresista», dice. Una muy subjetiva forma de ver el sentido de la responsabilidad política.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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