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El gerente del CNIO señalado por acoso había denunciado decenas de corruptelas, entre ellas el contrato a medida de la 'acosada'

El gerente del CNIO señalado por acoso había denunciado decenas de corruptelas, entre ellas el contrato a medida de la 'acosada'
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José Manuel Bernabé había denunciado que la ex secretaria general, a la que despidió, había obtenido una plaza hecha a su medida. Además, comunicó a Anticorrupción decenas de presuntas corruptelas vinculadas al entorno del ex gerente, Juan Arroyo Leer

José Manuel Bernabé, el aún director gerente del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), contra quien se ha presentado una queja en Recursos Humanos de la entidad por presunto acoso sexual y cuya destitución pide por ello el Ministerio de Ciencia de Diana Morant, había descubierto en sus apenas cinco meses al frente de la institución decenas de presuntas corruptelas vinculadas a su antecesor en el cargo, Juan Arroyo, al grupo de trabajadores en torno a Arroyo y a la propia denunciante, Laura Muñoz, según ha podido saber EL MUNDO.

En el caso de Muñoz, Bernabé, siempre de forma silenciosa, había puesto en conocimiento de Anticorrupción y la Policía que, por su cercanía con Arroyo, en febrero de 2025 se había creado una plaza a medida para ella, solicitando, en un proceso muy rápido de apenas 10 días y mediante una convocatoria pública, requisitos que sólo podía cumplir la citada trabajadora, y remunerándola de forma inusualmente alta, con 69.000 euros de salario.

Junto a eso, el gerente, enviado por Morant con el objetivo declarado de "limpiar" la institución, descubrió en el CNIO desde septiembre pasado posibles corruptelas en la gestión del agua, en las labores de almacenaje, en el uso de equipos como lavadoras y en varios servicios más, siempre con la misma operativa: inflar servicios para enriquecer a empresas externas, que sospechaba vinculadas a Arroyo (una de ellas fue fundada en su propio domicilio, como publicó este diario), a Muñoz y también al ex vicegerente, José Ignacio Fernández Vera.

Los tres fueron apartados de su cargo en noviembre y despedidos hace tres semanas. Muñoz se quejó antes en Recursos Humanos de que había entendido algunos mensajes de móvil de Bernabé hacia ella, en esos tres meses en que coincidieron trabajando codo con codo -él como gerente, ella como secretaria general-, como de naturaleza sexual. La denuncia, al igual que otras de acoso que acabaron con despidos en el mismo centro en los últimos años, fue publicada este jueves por 'ABC'. A las pocas horas el Ministerio anunció que pedirá el cese de Bernabé en el Patronato extraordinario que debe celebrarse este viernes.

En realidad el aún gerente, según documentos a los que ha tenido acceso EL MUNDO, descubrió indicios contundentes de prevaricación, fraude, malversación, administración desleal, tráfico de influencias y falsedad documental cometidos por el grupo de empleados y empresarios supuestamente vinculado a Arroyo y Muñoz, y lo puso en conocimiento tanto de Fiscalía Anticorrupción, como de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF).

Ambas investigan actualmente a varias de esas personas por un presunto desfalco de 25 millones del CNIO durante 17 años tras la denuncia en la primavera pasada del ex director de Operaciones de la institución, despedido justo un día antes de que el propio Bernabé tomara posesión, el 1 de septiembre de 2025.

El gerente llegó al CNIO con pies de plomo. Antes que él habían salido de la entidad otros dos altos cargos por denuncias de acoso laboral que fuentes sindicales vinculan a ese mismo grupo: la directora científica, María Blasco, y el director de Innovación, Roke Oruezabal. También habían sido despedidos, de una forma que la Autoridad Independiente de Protección al Informante ya ha censurado como "represalia" -y por ello se apresta a sancionar al centro-, los dos altos cargos que durante nueve meses investigaron las cuentas y cuantificaron el presunto desfalco en torno a Arroyo en 25 millones: el director de Operaciones y la de Cumplimiento Normativo.

Así las cosas, Bernabé, que procedía de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), intentó mantenerse alejado del resto de trabajadores en sus primeras semanas en el cargo, y comenzó a observar.

Descubrió de esta forma que, según denunció, el grupo de Arroyo controlaba en efecto la contratación sin apenas supervisión, como había señalado también el fenecido director de Operaciones, y se centró en recopilar información levantando sutilmente alfombras -incluso vigilando férreamente su correo por posibles intromisiones, como admitió luego a Fiscalía-.

Observó por ejemplo -y expresó sus dudas después a Anticorrupción- cómo Arroyo había conseguido mantenerse en la casa unos meses antes, cuando el Ministerio de Morant se decidió a descabezar tanto la pata científica, que dirigía María Blasco, como la gerencial, que encarnaba el propio Arroyo, para "limpiar" la institución -la génesis de su propia llegada al centro-. Arroyo se había emboscado, entendió Bernabé, en su antiguo puesto de Vicedirector de Asuntos Económicos, de nuevo con una remuneración inusual, 114.000 euros. Y seguía controlando de facto la gestión de la institución.

Bernabé promovió por ejemplo una visita sorpresa a las instalaciones relativas a la calidad del agua usada en las investigaciones, y descubrió que era mucho más barata y de peor calidad que la contratada. Por ejemplo, se requería un equipo de 55.000 euros y el que había era de 7.000: 48.000 euros de beneficio que alguien se había llevado.

Descubrió también lo mismo que había observado el ex director de Operaciones: que un ramillete de empresas vinculadas a ex cargos de la casa hacían mucho negocio con ella y sólo con ella, por ejemplo Gedosol, impulsada por un ex director de Personal, íntimo, según recogió el propio Bernabé de diversos testimonios, de Juan Arroyo.

Destapó -según está contenido en denuncias a las que ha tenido acceso EL MUNDO- que varias de esas empresas, como Alaos y Sol-Me-Glas, compartían ubicación y posiblemente ahorraban en sus servicios al centro, con el consiguiente beneficio. Destapó también que se habían destripado miserablemente máquinas del CNIO para usar esos componentes en otras de esas empresas.

También advirtió que algunas de estas mercantiles estaban directamente usando equipos e instalaciones de la propia institución, cuando por contrato debían aportar ellas dichos equipos, con el consiguiente enriquecimiento pasivo.

Así, con flujos de miles y miles de euros escamoteados aquí y allá, dio credibilidad en su mente a los millones calculados por el ex director de Operaciones. En principio dio noticia de muchas de estas posibles corruptelas al Tribunal de Cuentas. Cuando EL MUNDO publicó a mediados de noviembre la denuncia del ex alto cargo en Anticorrupción, el propio Bernabé se sumó e hizo lo mismo aportando sus pesquisas.

Comenzó a colaborar con la Fiscalía y con la UDEF en el ejercicio de transparencia para el que se le había nombrado. Antes de llegar al CNIO Bernabé estaba muy cómodo en la CNMC y superada la sesentena apenas le quedan unos pocos años para jubilarse. Había optado a la gerencia del centro por convicción personal y por tratarse de un organismo puntero en la lucha contra la lacra del cáncer, que había vivido muy de cerca.

Sus movimientos, pese a sus cautelas, comenzaron a llamar la atención de aquellos a quienes estaba investigando. Él mismo comenzó a asustarse, y a comentar a su círculo personal que en realidad al CNIO no debían haber enviado a un gerente, sino "todo un equipo". Había ido a un centro de ciencia y se encontró un bloque presuntamente delincuencial de frente, con artimañas que cada vez le sorprendían más.

En sus sucesivas ampliaciones de denuncia llegó a poner en conocimiento de las autoridades que había recogido indicios de que gasolina comprada para el centro terminaba en el domicilio personal de Arroyo, y que la casa había abonado billetes injustificados de una visita del ex gerente a México con su pareja, curiosamente de nacionalidad mexicana. Incluso denunció Bernabé que temía que parte del valor de herencias donadas a la institución hubieran terminado en manos privadas, vinculadas a personas por él investigadas en la casa.

Hace ahora tres semanas EL MUNDO publicaba que el CNIO despedía definitivamente a Arroyo, Muñoz y Fernández Vera, tras haberlos apartado cuando Anticorrupción comenzó su investigación, en noviembre pasado.

Este misma semana este diario contaba cómo el centro había renunciado a la terapia con la que Mariano Barbacid, siempre cercano a Arroyo desde la creación del CNIO a finales de los años 90, ha recaudado ahora 3,5 millones de euros, por entenderla "muy débil" como patente.

También contó este martes EL MUNDO que en 2024 se denunció en el CNIO trato de favor de Arroyo a Barbacid por intentar "regalarle" dos patentes, despatrimonializando la institución. La denuncia la hizo Roke Oruezabal, después despedido por, también, presunto acoso. Barbacid ha defendido en público a Arroyo en estos últimos meses tras las numerosas denuncias en torno a él.

Ayer, finalmente, 'ABC' publicaba que Muñoz se había quejado por determinados mensajes de WhatsApp que Bernabé le envió en el otoño pasado acerca de sus actividades en el gimnasio, y bromas presuntamente subidas de tono acerca de su relación personal con el género femenino. Acoso, de nuevo, en el CNIO, esta vez supuestamente sexual.

Al parecer, según fuentes de la propia entidad, la queja fue interpuesta por el canal interno del centro el 26 de noviembre pasado. Un día antes el Patronato había decidido apartar a Arroyo, Muñoz y Fernández Vera, como trámite previo a su despido.

Hoy el Patronato decide si, como ha pedido el Ministerio de Ciencia a tenor de dichos mensajes, José Manuel Bernabé cesa al frente de la dirección gerente del CNIO.

En realidad, como ha podido confirmar EL MUNDO, Bernabé ya estaba institucionalmente 'muerto' para el CNIO desde el 2 de febrero pasado, cuando presentó su dimisión a la Comisión Delegada del Patronato, que no había trascendido hasta ahora.

Harto, asustado y en ese momento sin conocimiento de ninguna denuncia contra él, decidió que ya había aguantado suficiente.

Los científicos, con Bernabé y contra "una campaña orquestada"

Quico Alsedo

A última hora de este jueves, los "Jefes y Jefas de Grupo y de las Unidades Científicas del CNIO" firmaron un comunicado para manifestar "nuestro total respaldo a la labor desarrollada por José Manuel Bernabé durante los últimos meses, en su esfuerzo por conseguir una gestión transparente en el CNIO". La nota seguía así: "Queremos subrayar que el gerente fue el principal actor a la hora de ayudar a las autoridades a esclarecer las presuntas actividades delictivas asociadas al anterior equipo de gerencia". Además, finalizaban: "Creemos que las noticias aparecidas en los últimos días forman parte de una campaña de desprestigio orquestada y dirigida a minar la reputación del gerente".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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