Felipe VI empezó ayer una suerte de minigira por Iberoamérica que le llevará a estar presente en tres países en algo más de 72 horas. El Monarca viajó ayer por la mañana a Portugal para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente, AntónioJosé Seguro. Por la noche, el mismo avión le llevó hasta Santiago de Chile para acudir a la ceremonia de transmisión del mando presidencial de José Antonio Kast. Y mañana viajará a Bolivia para reunirse con Rodrigo Paz, en cuya investidura no pudo estar. Un esfuerzo extra en su apretada agenda impulsado también por el Gobierno, pero sin el refrendo constitucional, pues el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, plantó ayer al Rey amparándose en que tenía que seguir las evacuaciones de los españoles en Oriente Próximo.
Desde que llegó Albares al Ministerio, el Monarca se ha convertido en el mejor y único embajador -a la fuerza- para no perder los lazos con Iberoamérica. Así lo respaldan los datos: el Rey ha asistido a 14 tomas de posesión desde que está Albares. El jefe de la diplomacia le ha acompañado a siete, la última en Montevideo el 28 de febrero de 2025. Don Felipe es ahora mismo el principal motor para intentar que la cumbre que se celebrará en Madrid en noviembre revitalice los lazos entre España y esos países.
El propio Felipe VI subrayó hace unas semanas la importancia de esos lazos. El Rey, durante la visita oficial de despedida de Marcelo Rebelo de Sousa a Madrid, afirmó que Iberoamérica «atraviesa un momento crucial». Asimismo, destacó la Cumbre que tendrá lugar en Madrid como «una oportunidad para trabajar juntos en los ámbitos digital, social y medioambiental, y dar un nuevo impulso al sistema de cumbres».
Un empuje muy necesario a este encuentro anual iberoamericano, pues la polarización ha provocado que cada año descienda el número de mandatarios asistentes a ese encuentro. En 2025, a Cuenca (Ecuador), acudieron sólo seis jefes de Gobierno de los 22 invitados. Estuvo Daniel Noboa como anfitrión, el propio Don Felipe, Marcelo Rebelo de Sousa, el paraguayo Santiago Peña; Luis Abinader, presidente de República Dominicana; y Xavier Espot, jefe de Gobierno de Andorra. Por ello, Don Felipe pidió el otro día tomar esa cumbre como un ejemplo para ofrecer «al mundo un modelo de cooperación en torno a la prosperidad compartida y el bien común».
El Rey es quien mantiene vivos los lazos con Iberoamérica que el Gobierno no prioriza, centrado desde que estalló la guerra de Gaza en la situación en Oriente Próximo. Con la de Chile, Don Felipe habrá asistido a 89 tomas de posesión desde que es Príncipe de Asturias. La cita no sólo incluye un encuentro bilateral con el nuevo presidente y con el saliente, sino también un compromiso para encontrarse con una representación de la colectividad en el país.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, no acompañó ayer a Felipe VI en la toma de posesión del presidente de Portugal. En su lugar, se reunió en el palacio de Viana con el comisario de Asuntos Políticos, Paz y Seguridad de la Unión Africana, Bankole Adeoye; y con el comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, Philippe Lazzarini. Albares tenía planeado viajar a Chile pero no acompañar al Monarca a Bolivia. Sin embargo, por la tarde informaron de que «el ministro, dada la evolución de la situación en Oriente Medio», se quedaría en España. Un nuevo plante que convierte al Rey en el único embajador español en la región.
ESPAÑA Y PORTUGAL
Felipe VI asistió ayer a la toma de posesión del presidente electo de la República de Portugal, António José Seguro, ganador de las elecciones celebradas en primera vuelta el 18 de enero de 2026, y, en segunda vuelta, el 8 de febrero de 2026. Seguro sucede a Marcelo Rebelo deSousa.