El ministro Óscar López vuelve a subir el termómetro contra la Judicatura en coincidencia con revelaciones de las causas contra Leire Díez y Zapatero
Regala esta noticia Añádenos en Google El ministro para la Transformación Digital, Óscar López, durante la séptima edición de Taleñto España, en la Casa del Lector. (Fernando Sánchez / Europa Press)Madrid
11/06/2026 Actualizado a las 18:28h.El Gobierno está haciendo suya en la práctica la máxima de que no hay mejor defensa que un buen ataque. Horas después de que trascendiera ... que Leire Díez se reunió con el número dos del fiscal general del Estado, y cuando algunas informaciones apuntan a que el valor de las joyas encontradas por la UCO en la caja fuerte del despacho de José Luis Rodríguez Zapatero superaría el millón de euros, según la pericial encargada a Ansorena, uno de los ministros con mayor peso político en el Ejecutivo, Óscar López, volvió a elevar el tono contra la justicia.
cuyo indulto rechazó este jueves el Supremo.En Moncloa y en el PSOE alegan en privado que sus críticas van dirigidas al juez que investiga a la esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, a la que instruyó la causa contra su hermano, David Sánchez, o a la Sala Segunda del alto tribunal, que condenó al exfiscal general del Estado. De hecho, el Ejecutivo había rebajado ligeramente el tono a raíz de la declaración institucional con que la Comisión Permanente del CGPJ, el pasado 2 de junio, mostró su preocupación y su crítica por los ataques de responsables del Estado a la independencia judicial. Sin embargo, la falta de concreción de López sirve a una estrategia diseñada para generar dudas sobre todos los procesos en marcha y provocar un cierre de filas frente al supuesto enemigo externo en un momento en que la decepción entre una parte del electorado progresista se ha hecho palpable. Incluso el CIS de José Félix Tezanos lo reflejó este jueves: su último barómetro rebajó en 4,9 puntos la intención de voto del PSOE.
El titular de Transformación Digital evita poner «nombres y apellidos» a una acusación que busca agitar al electorado progresista
El argumentario volvió a verse en funcionamiento este jueves, cuando López, que comparte con el titular de Transportes, Óscar Puente, el papel de avanzadilla verbal del Ejecutivo, arguyó que se había limitado a decir una obviedad porque «ni todos los políticos son corruptos ni todas las sentencias son justas». Pero rehusó poner a su denuncia «nombres y apellidos» y alegó que el Gobierno «actúa siempre contra la corrupción», pero no va a «dejarse avasallar cuando no hay corrupción».
De «P. S» a «M. Rajoy»
Con la agenda del propio Sánchez de nuevo acompasada a la del Papa, que ayer estuvo en Canarias, fue esta vez además el ministro de Transformación Digital el que trató de minimizar la causa contra Leire Díez con la excusa de que la exmilitante «no tenía mucha capacidad ni mucho margen de maniobra». Sobre las iniciales «P. S.» anotadas en el cuaderno que recoge el sumario del caso no se pronunció. Se limitó a devolver la sospecha al campo contrario e ironizó con que se lea «rapidísimo» que remiten a Pedro Sánchez mientras nadie se molesta en identificar al «M. Rajoy» de los cuadernos del extesorero del PP Luis Bárcenas. Y remató señalando el 'caso Kitchen' como el episodio en que sí se usaron los recursos del Estado por parte de un Gobierno del PP para fabricar pruebas contra adversarios.
Rufián respalda la denuncia pero da por bueno que la 'fontanera' iba «mandatada» por el PSOE para hacer «una 'Kitchen' cutre»
La maniobra, sin embargo, no encuentra el cierre de filas que persigue. Desde ERC, Gabriel Rufián descosió la operación por la izquierda y dejó al PSOE sin el refugio del bloque: dio por hecho que si Díez se reunió hasta dos veces con el número dos de la Fiscalía fue porque actuaba «mandatada por la dirección del PSOE», y lo resumió con una analogía que escuece más viniendo de un socio: «como Villarejo, pero más cutre». Concedió que «hay jueces que hacen política», pero advirtió de que eso no exime de tener «la casa limpia». Y ató el reproche de fondo, que los socialistas solo repararon en esos jueces cuando las causas empezaron a rozarles.
Enfrente, el PP leyó la misma escena en clave de delito y empujó a López a sostener con hechos lo que afirma. «Si un ministro del Gobierno de España cree que hay jueces que prevarican, lo que tiene que hacer es denunciarlo, porque es un delito muy grave», emplazó la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, que reprochó a López haberlo dicho en un acto «en el que dan un premio a un delincuente condenado» y a costa de magistrados del Supremo. Feijóo lo despachó a la salida del hemiciclo sin gastar saliva: «Lamentable».
Muñoz apeló una vez más, además, a los socios del Gobierno y alegó que se enfrentan a una elección sin término medio —«tragar o no con la corrupción»— ante la que, de momento y a sus ojos, han optado por agachar la cabeza.
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