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Política

El hermano de Antonio Anglés, condenado a 17 años de cárcel por secuestrar y torturar a un hombre con latigazos y brasas

El hermano de Antonio Anglés, condenado a 17 años de cárcel por secuestrar y torturar a un hombre con latigazos y brasas
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La Audiencia de Valencia considera probado que Joaquín Martins y otras cinco personas capturaron a la víctima para pedirle 200.000 euros Leer

Más de tres décadas después del triple crimen de las niñas de Alcàsser (Valencia), un hermano de Antonio Anglés -el principal acusado y en paradero desconocido desde entonces- se enfrentó a un juicio por secuestro y torturas. Se trata de Joaquín Martins Monroig, anteriormente conocido como Mauricio Anglés (El Mauri) al que la sección tercera de la Audiencia de Valencia acaba de condenar a 17 años y 9 meses de prisión.

Martins, para quien la Fiscalía llegó a pedir 27 años de cárcel, negó en julio durante el juicio su participación en el secuestro y tortura de un hombre en noviembre de 2021 junto a otras cinco personas. Dijo incluso que la tarde del suceso estuvo en una bolera y en una discoteca, pero en ningún caso en el almacén de Catarroja donde se torturó a la víctima.

Pero el tribunal no le ha creído al ser las pruebas en su contra "plurales, objetivas e idóneas", por lo que le ha condenado por los delitos de detención ilegal, lesiones, amenazas, robo con violencia y un delito de daños. Junto a él han sido condenados los otros cinco hombres con penas similares.

Según la sentencia, los condenados se pusieron de acuerdo para capturar a la víctima y obtener de ella 200.000 euros. Para ello, varios días antes la siguieron y, el día del secuestro, lo hicieron interceptando su paso en el camino Canyada de Roquet con dos furgonetas. Le apuntaron con armas de fuego y le instaron a salir de su vehículo.

Entre golpes, lo metieron en una de las furgonetas y lo llevaron -esposado- a la nave de Catarroja. Le arrancaron la ropa y todas sus pertenencias y lo dejaron desnudo. Así lo mantuvieron durante varias horas, golpeándole por todo el cuerpo y exigiéndole la entrega del dinero a cambio de dejarlo en libertad.

De nada sirvió que la víctima insistiese una y otra vez en que no tenía ese dinero, pues le dieron latigazos con cadenas y le amenazaron con hacer daño a su mujer y su hijo. Le dijeron que le iban a cortar un dedo y con unas tenazas le hicieron un corte en un dedo de la mano y otro corte en una oreja. Además, le clavaron una navaja en uno de los muslos y le quemaron con unas brasas.

La Audiencia, para fijar la condena, estima que todas las pruebas obtenidas de los dispositivos de telefonía móvil, grabaciones de cámaras de seguridad, de la DGT, conducen a la identificación de los teléfonos que se adjudicaban a los condenados.

Además, ve "curioso" que los condenados se conocieran "de alguna manera o por determinado motivo" y estuvieran relacionados con determinados vehículos que conducían u ocupaban con la sola finalidad de realizar seguimientos a la víctima, tal y como se desprende de las ubicaciones de los teléfonos y del histórico del dispositivo de geolocalización de una furgoneta. Por el contrario, "ninguno ha facilitado información de su actividad previa a los hechos ni la ha justificado", concluye la sentencia.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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