Viernes, 16 de enero de 2026 Vie 16/01/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

El hijo de la mujer muerta por una paliza de su marido en Badajoz: «Sabía cuál iba a ser el desenlace»

El hijo de la mujer muerta por una paliza de su marido en Badajoz: «Sabía cuál iba a ser el desenlace»
Artículo Completo 1,430 palabras
El abogado Pedro Rodríguez intentó «todo lo posible» para que sus padres se separaran y poner fin a una espiral de «violencia mutua» durante décadas

Ampliar

Pedro Rodríguez, hijo de la víctima mortal de violencia de género fallecida en Badajoz, en la puerta del domicilio donde ocurrió la paliza, con una bolsa de ropa de su padre, ingresado en prisión provisional. Ángel Márquez El hijo de la mujer muerta por una paliza de su marido en Badajoz: «Sabía cuál iba a ser el desenlace»

El abogado Pedro Rodríguez intentó «todo lo posible» para que sus padres se separaran y poner fin a una espiral de «violencia mutua» durante décadas

Ángela Murillo

Viernes, 16 de enero 2026, 14:53

la paliza que le propinó su padre. El ... hombre de 82 años fue detenido el domingo y desde el lunes se encuentra ingresado en prisión provisional en la enfermería del centro penitenciario de Badajoz.

El hijo llevaba años vaticinando un trágico final. «Sabía cuál iba a ser el desenlace. Sabía que la única manera de terminar esto era que uno saliera muerto. No sabía quién iba a ser. Pero lo tenía claro», lamentaba este viernes antes de acudir a la comisaría de la Policía Nacional para prestar declaración, antes de dirigirse con los agentes al domicilio familiar de La Picuriña -un primer piso del número dos de calle Manuel Henao Muñoz- donde ocurrió la agresión, para una segunda inspección ocular.

Demandas de divorcio

En su desesperado intento por apartar a sus progenitores para acabar con la espiral de violencia que se vivía de puertas para adentro, Pedro interpuso varias demandas de divorcio, pero ellos «no permitieron que siguieran adelante». Sí logró cortas separaciones temporales, con salidas del hombre del domicilio familiar. «Ha pasado periodos de diez, tres o once días en mi casa», pero al final siempre «hacía las maletas, contra mi voluntad, y regresaba. Si no era él quien llamaba para volver, era ella». También alquiló varios pisos para lograr que el ahora encarcelado saliera del domicilio, pero tampoco funcionó. «Perdí cuatro fianzas».

Pedro, que actualmente no ejerce de letrado porque trabaja en los juzgados, revela que su progenitora sufría problemas de salud mental «importantes». Además de epilepsia, tenía «trastorno crónico de ansiedad y de depresión, y ciertos rasgos de personalidad histriónica». Llevaba siendo tratada en «salud mental toda la vida, al igual que en neurología». Ante esta condición, Pedro no se rindió nunca e incluso intentó incapacitar judicialmente a Carmen. «También me lo rechazaron y me lo tumbaron».

No querían ir a una residencia

Siempre con el propósito de romper el vínculo, Pedro logró plaza para su madre en la residencia Virgen de la Soledad. «Al día siguiente fueron los dos y renunciaron. Dijeron que ellos no tenían ningún problema, que era cosa mía, alegando que yo quería quedarme con su patrimonio y su piso». También logró plaza en la residencia de la Granadilla para su padre. De nuevo se truncó. Llamó «la trabajadora social del centro de salud de San Roque y él la rechazó». Decía que «quería estar en su casa, que de allí no salía. Lo mismo que ella».

Tras esta sucesión de trámites y gestiones desesperadas, el letrado reitera que no ha podido hacer más. «Toqué todas las teclas que pude tocar, pero siempre me encontré con la oposición rotunda y frontal de los dos», según recoge el diario HOY.

«Toqué todas las teclas para separarles, pero siempre me encontré con la oposición rotunda y frontal de los dos»

Por eso insiste en reivindicar la figura de «todos aquellos hombres y mujeres, familiares de víctimas de violencia de género y violencia doméstica. Aquellos luchadores que discretamente y en silencio, como yo, llevan años..., décadas, intentando separar a un matrimonio, a una pareja tóxica, y no se lo permiten».

Falleció tras un segundo ingreso

Finalmente, el temido desenlace se cumplió. Y su madre falleció el pasado lunes en el Hospital Universitario de Badajoz a consecuencia de los golpes que le propinó el jueves por la noche su padre. Cree convencido que «podría haber sido al revés», y cuenta que alguna vez le llamó su padre diciendo que estaba encerrado en la habitación y no podía salir, porque ella «tenía un cuchillo».

En ningún caso culpa Pedro a los Servicios Sociales o a otras instancias de la Administración. «La culpa es de ellos dos, que no han querido, no han podido, o no han sabido gestionar la situación que arrastraban desde hacía décadas, con una violencia verbal extrema, con agresiones verbales de las más duras, mutuas. Ellos han hecho de la violencia física y psicológica su modo de vida, y no han hecho nunca caso a su hijo».

Lamenta que nunca siguieran ninguna de las pautas que les marcaba para romper con esa situación. «Todo se destruía ante la negativa de ellos, y, ante la inexistencia de una incapacitación judicial, el sistema no pudo hacer nada». En la calle, Carmen y Pedro eran un matrimonio normal, incluso «ejemplar». Sostiene su hijo que por separado eran «personas maravillosas», pero juntos la cosa cambiaba. «Eran el demonio el uno para el otro».

Como prueba de su relato se remonta a un episodio ocurrido en 2006, cuando los dos cónyuges tuvieron que dormir en los calabozos. Tras un altercado, «se llamó a la policía y los dos fueron detenidos, pero no quedaron antecedentes penales. Yo aporté todo el tratamiento psiquiátrico y psicológico de mi madre«. El caso quedó archivado y los dos volvieron a casa.

Quebrantamiento de la orden de alejamiento

En cuanto a la actual situación procesal de su padre, asegura que habrá acusación particular. «Designaré un abogado y yo le marcaré la línea, no vamos a hacer sangre, pero obviamente de esta situación se deriva una responsabilidad penal y civil».

Asegura que el quebrantamiento de la orden de alejamiento que el juzgado de guardia le impuso tras la paliza «fue involuntario» por parte de su padre. Justifica diciendo que acudió al hospital sin saber que su mujer se encontraba allí, ya que había acudido por segunda vez tras recibir el alta, debido a un empeoramiento de su situación. «Un familiar mío salió un momento y me dijo, tranquilízate, pero tengo que informarte que mi padre estaba en la sala de espera del hospital. En ese primer momento él no sabía que nosotros estábamos allí. Había ido allí a calentarse, porque habría estado en la calle mucho tiempo, y acudió a una zona que él consideraba tranquila».

Dentro del «dolor inmenso en el que se encuentra», sostiene que se encuentra «muy en paz», y ahora mismo lo único que le sostiene «es la cruzada en memoria de mi madre». Por eso no quiere esconderse y considera que su caso debe ser público.

Víctima del «chantaje emocional»

A sus 52 años, se describe a sí mismo como víctima del «chantaje emocional y psicológico» que -cuenta- han ejercido hacia él sus dos progenitores, y añade que no alberga un sentimiento de odio ni rencor. Anima a quienes se encuentran en medio, luchando para que estas situaciones terminen, «para que alcen la voz, que den la cara, que superen la vergüenza y el estigma, para seguir erradicando la violencia de género en el seno de un matrimonio o una pareja».

Este viernes Pedro acudió al piso donde lo criaron y que fue escenario de la violencia que relata. Allí preparó una bolsa con ropa de su padre para llevarla a la cárcel. «Se la entregaré al funcionario. En este momento no tengo fuerza para enfrentarme cara a cara a él, ni para tener una conversación».

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir