Jueves, 09 de abril de 2026 Jue 09/04/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

El huracán patriótico de Claudia Montes: madre, socialista y 'miss'

El huracán patriótico de Claudia Montes: madre, socialista y 'miss'
Artículo Completo 847 palabras
Con su look ochentero a lo Armas de mujer, la segunda "amiga" de José Luis Ábalos fue el reverso estético -y sólo estético- de Jésica, la ex amante oficial. Y lo que narró en el Supremo fue conmovedor Leer

Arrolladora y despampanante, la mujer que se coronó como Miss Asturias 2017 en la categoría +30 entró este miércoles como un huracán en el Tribunal Supremo.

Si el martes su homóloga en el caso Mascarillas, la célebre Jésica Rodríguez, interpretó el papel de joven enamorada, mantenida y decepcionada por el ministro Ábalos, avergonzada por estar en el foco y oculta tras una peluca negra, mascarilla y gafas de sol, Claudia Montes apareció con un traje de botones dorados, falda minúscula, zapatos de tacón con pulsera, largas mechas rubias y el aire de quien no quiere proyectar vergüenza sino orgullo.

Con su look ochentero a lo Armas de mujer, Claudia fue el reverso estético -y sólo estético- de la ex amante oficial. Y lo que allí narró fue conmovedor: la epopeya de una madre soltera, madura y socialista que, tras caerle en gracia a un pez gordo en un mitin de provincias, acaba fichada por méritos propios en una empresa pública y chateándose a diario con el ministro, su amigo «virtual». Como diría Jésica, el contraste se evidenció «de forma ipso facta».

Si la dentista -prostituta elegida por Aldama, según el abogado de Ábalos- ha buscado desaparecer, Claudia se ha paseado por canales de la alt right cargando contra Koldo («Me acosaba y me pedía videollamadas de carácter sexual») y anunciando que ha entregado información valiosa a la UCO. Una patriota; otra más.

Y si Jésica ha reconocido que cobraba sin trabajar en Ineco y Tragsatec, Claudia se reivindicó como la mejor empleada de Logirail, aunque no quedó claro en qué consistía exactamente su ocupación, más allá de leer «libros sobre trenes» de la biblioteca de Oviedo en horario laboral.

El desfile de las dos mujeres distingue este juicio peculiar. Lo más grave son las sospechosas adjudicaciones de material sanitario a la trama del Ministerio de Transportes en plena pandemia, pero las dos primeras sesiones se han centrado en la rama más sórdida y hortera de la investigación: el tráfico de influencias que encumbró a Jésica y a Claudia. Presuntamente, claro está.

Así que este miércoles en el Supremo continuó la master class de eso a lo que llamamos enchufe, una práctica quizá tan vieja como la prostitución. Supimos, por ejemplo, que Claudia faltó más de ocho días al trabajo sin motivo, según pudo acreditar el entonces director gerente de Logirail, José Ángel Méndez, pero que, por arte de magia, el destino le sonrió: Méndez fue cesado sin explicaciones, el expediente disciplinario que éste iba a abrirle se esfumó y el nuevo director gerente... ¡la ascendió!

Fue una «decisión de gestión» estrictamente personal, según se excusó, poco convincente, el afortunado. Se llama Óscar Gómez Barbero y es el jefe que todos querríamos tener, pues comprende que no te presentes en el trabajo si tu mesa está en un sitio tan feo como el que le pusieron a Claudia. La pobre debía lanzar comercialmente el importantísimo negocio de los trenes turísticos de lujo desde el sótano de la estación de Oviedo, junto a unas escaleras, sin ordenador y, según ella, «mirando a la pared».

También hemos sabido que a Claudia se le acabó pagando un finiquito por despido improcedente, incluidas 80 horas de trabajo que no se le habían abonado. ¡Que no le habíamos abonado! La veterana miss llegó a quejarse de que sufrió «bullying». Es posible que ni ella ni la abogada de Koldo, Leticia de la Hoz, se confundieran de anglicismo, teniendo en cuenta que lo que iba dibujándose en la sala era el cuento de unos niños grandes repartiéndose el botín de papá.

El engranaje que requiere todo enchufe es complejo. Unos detectan algo raro pero callan, otros dicen no enterarse de nada y otros sirven al mandamás. Parece ya claro que a esta última categoría pertenece la pulcra Isabel Pardo de Vera, quien llamó a Ignacio Zaldívar, de Adif, explicándole que Ábalos exigía dejar en paz a Jésica. Otro nombre para la gloria es Isaías Táboas: el presidente de Renfe fulminado por comprar 31 trenes que no cabían por los túneles movió el currículum de Claudia que Koldo le había enviado. Y hablarán de trato de favor.

Los testimonios de Jésica y Claudia no han ayudado al hombre para todo del primer Pedro Sánchez, aunque es posible que su mayor problema, descontando a Aldama, no sean ellas sino Alejandro Luzón. Es difícil imaginar otra cara para un fiscal Anticorrupción; más aún imaginarlo pronunciando unas palabras distintas de las que escoge con precisión quirúrgica. Luzón es un personaje fascinante. Como a Claudia y a Jésica, no hay que inventarlo: la realidad supera incluso a Armas de mujer.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir