Estas son los principales puntos que debes saber sobre este incidente que ha causado múltiples daños al medio ambiente y a los pobladores de la región.
I. ¿Qué es el pozo Krem-1?
Se trata de un pozo exploratorio de Petróleos Mexicanos (Pemex) que se encuentra en el municipio de Las Choapas, Veracruz. Fue perforado para evaluar la existencia y el potencial comercial de yacimientos de hidrocarburos en el subsuelo de la región. Como ocurre con otros pozos exploratorios, su objetivo principal era obtener información geológica y de producción antes de decidir si un descubrimiento puede desarrollarse como un campo petrolero. Durante las operaciones de perforación, el pozo alcanzó una profundida superior a los 3,300 metros.
información oficial de Pemex, el incendio del pozo se originó el 5 de marzo durante las labores de perforación, cuando el pozo había alcanzado una profundidad de 3,336 metros. El incidente se debió a un inesperado flujo de gas desde el subsuelo. Conforme a los protocolos de seguridad, los operadores cerraron el pozo y desviaron ese flujo hacia el sistema de quemador (flare), diseñado para liberar y quemar de manera controlada el gas durante este tipo de contingencias."Posteriormente, se presentó una fuga de gas en conexiones superficiales y la ignición del gas acumulado, lo que ocasionó el incendio del equipo de perforación", señala un informe. Pemex señaló que el personal fue evacuado de forma preventiva, que el incidente no dejó personas lesionadas y que las labores de respuesta se activaron de inmediato para controlar la emergencia y estabilizar el pozo.
reconoció que “Pemex tiene responsabilidad y tiene que responder ante lo que hemos ocasionado”.IV. ¿Cómo es que el pozo sigue en llamas?
A casi cinco meses del incidente, las llamas no se han extinguido por completo porque el problema no consiste en apagar un fuego superficial, sino en detener de manera segura el flujo de fluidos que seguían emergiendo desde el pozo. Durante los meses posteriores al incidente, Pemex informó que fue necesario construir infraestructura de apoyo, remover componentes dañados por el incendio, cortar partes del cabezal con tecnología especializada y preparar la instalación de un nuevo sistema de válvulas y tuberías. Mientras existiera flujo desde el pozo, apagar las llamas sin controlar primero la fuente del escape habría podido generar acumulaciones peligrosas de gas y aumentar el riesgo de explosiones mayores.
Además, las condiciones técnicas del sitio hicieron que la solución requiriera varias etapas. Pemex señaló en junio y julio que los trabajos se concentraban en retirar equipos dañados, reacondicionar la boca del pozo e instalar un nuevo sistema de control para lograr el cierre definitivo y posterior taponamiento. Incluso a mediados de julio la empresa seguía reportando labores para detener el flujo y sellar el pozo, aunque indicó que “el área circundante al pozo se mantiene bajo un monitoreo permanente para medir presencia de gas y explosividad sin que se hayan detectado niveles críticos ni condiciones de riesgo debido a que el flujo actual es de agua en fase líquida y vapor”.
En otras palabras, la duración del incendio se ha debido a la complejidad de intervenir un pozo dañado en operación, donde la prioridad ténica es controlar la fuente de hidrocarburos antes de extinguir completamente el fuego.
V. ¿Cuáles han sido los daños del incendio?
De acuerdo con organizaciones ambientales, activistas y testimonios de pobladores, el incendio del pozo Krem-1 ha provocado daños mucho mayores que los reconocidos oficialmente. La Alianza Mexicana Contra el Fracking y Greenpeace, con base en un informe de CartoCrítica, estiman que en más de cuatro meses de incendio se han quemado aproximadamente 252 millones de metros cúbicos de gas (equivalente a unas 500,000 toneladas de CO2), se han afectado unas 270 hectáreas y el impacto alcanza al menos a 29 comunidades de la región de Las Choapas. Además, hay reportes de contaminación del arroyo Armadillo, afetaciones a otros cuerpos de agua, muerte de ganado y animales de traspatio, pérdida de cultivos, árboles frutales y pastizales, así como posibles emisiones de contaminantes como partículas finas, benceno, tolueno y otros compuestos orgánicos volátiles derivados de la combustión.
denuncian haber sufrido dolores de cabeza, náuseas, vómitos, irritación ocular, problemas respiratorios e insomnio debido al humo, los gases y el ruido constante del siniestro, además de importantes pérdidas económicas por la muerte de animales y el deterioro de sus tierras. Diversos testimonios describen árboles sin follaje, pastizales secos, suelos aparentemente degradados y la presencia de residuos aceitosos o polvo blanco sobre parcelas y fuentes de agua. Sin embargo, es importante señalar que muchas de estas denuncias aún no han sido confirmadas por peritajes oficiales, mientras que organizaciones como Greenpeace y la Alianza Mexicana Contra el Fracking han solicitado estudios independientes y transparentes para determinar el alcance real de los daños ambientales y a la salud.tomará todavía varios meses, debido a la complejidad técnica de intervenir un pozo exploratorio en esas condiciones. Durante un evento realizado el 22 de julio, dijo que los trabajos especializados de Pemex continuarán hasta lograr extinguir el fuego y aseguró que la remediación ambiental comenzará una vez que la contingencia esté bajo control.Esta fue su explicación de los hechos y su promesa a las comunidades afectadas:
30 de junio, pidió a Pemex “que pueda emitir un comunicado sobre cómo se ha avanzado y atender a la población; le pedimos a la Secretaría de Salud que, junto con la Secretaría de Salud de Veracruz, pueda revisar esto que denuncian los habitantes”.Desde entonces, la comunicación pública sobre el tema ha recaído principalmente en Pemex y el Gobierno estatal de Veracruz.
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