La entidad tenía el privilegio de emitir sus propios billetes y fue la herramienta más eficaz para que los burgueses financiaran sus negocios. Su director fue el marqués de Larios y sus socios, familias como los Heredia o los Loring
Lunes, 2 de febrero 2026, 00:09
Sigue a Diario SUR en Google DiscoverRecorte de prensa con la construcción del Banco de España en el Parque
Extracto de las ganancias y pérdidas del Banco de Málaga en 1858, el primero de su funcionamiento
Portada de la Memoria del Banco de Málaga, leída en la Junta General de Accionistas del 3 de abril de 1858
Extracto de la media de operaciones diarias del Banco de Málaga, desde su apertura en 1856 hasta finales de 1857
Anverso de un billete de cien reales de vellón, emitido desde el Banco de Málaga. Biblioteca de Juan Temboury
Plano del año 1942 en el que se muestra el solar en el que se ubicaba el banco de Málaga
Recorte de prensa con la construcción del Banco de España en el Parque
Extracto de las ganancias y pérdidas del Banco de Málaga en 1858, el primero de su funcionamiento
Portada de la Memoria del Banco de Málaga, leída en la Junta General de Accionistas del 3 de abril de 1858
Extracto de la media de operaciones diarias del Banco de Málaga, desde su apertura en 1856 hasta finales de 1857
Anverso de un billete de cien reales de vellón, emitido desde el Banco de Málaga. Biblioteca de Juan Temboury
Plano del año 1942 en el que se muestra el solar en el que se ubicaba el banco de Málaga
Extracto de las ganancias y pérdidas del Banco de Málaga en 1858, el primero de su funcionamiento
Recorte de prensa con la construcción del Banco de España en el Parque
Portada de la Memoria del Banco de Málaga, leída en la Junta General de Accionistas del 3 de abril de 1858
Extracto de la media de operaciones diarias del Banco de Málaga, desde su apertura en 1856 hasta finales de 1857
Anverso de un billete de cien reales de vellón, emitido desde el Banco de Málaga. Biblioteca de Juan Temboury
Plano del año 1942 en el que se muestra el solar en el que se ubicaba el banco de Málaga
Extracto de las ganancias y pérdidas del Banco de Málaga en 1858, el primero de su funcionamiento
Recorte de prensa con la construcción del Banco de España en el Parque
Portada de la Memoria del Banco de Málaga, leída en la Junta General de Accionistas del 3 de abril de 1858
Extracto de la media de operaciones diarias del Banco de Málaga, desde su apertura en 1856 hasta finales de 1857
Anverso de un billete de cien reales de vellón, emitido desde el Banco de Málaga. Biblioteca de Juan Temboury
Plano del año 1942 en el que se muestra el solar en el que se ubicaba el banco de Málaga
Málaga estaba llena de oportunidades que fueron aprovechadas. Hasta ahí, el gran titular. Ahora bien, menos conocidos pero igualmente importantes fueron las herramientas y recursos que emplearon los protagonistas de aquel esplendor para avanzar en sus intereses. ¿Cómo se movía el capital?, ¿de dónde procedían los fondos para impulsar los proyectos que transformaron la ciudad?, ¿quiénes se repartían esas cuotas de poder? La respuesta, en la mayoría de los casos, residía en una institución legendaria y con una historia tan corta como eficaz: el Banco de Málaga.
La Alameda Principal, epicentro de la burguesía malagueña CTIPor dar el contexto necesario, el proyecto de una entidad bancaria para Málaga y con sede en Málaga fue un proyecto largamente acariciado por las élites de la época, que se repartían y diversificaban negocios a la misma velocidad a la que Málaga crecía. Los Heredia, los Larios, los Loring y el resto de familias que se agrupaban en el denominado 'clan de la Alameda' tenían las ideas y el capital, pero desde los años 40 del siglo XIX quisieron ir más allá y contar con vehículo que fuera capaz de rentabilizar todos esos intereses. Ahí está el origen del Banco de Málaga, que sin embargo tuvo que esperar hasta el año 1856 para ser una realidad. Eso sí, ese proyecto no hubiera sido posible sin el impulso de personajes como Manuel Agustín Heredia, el empresario total y primer capitalista de España, que sin embargo murió antes de ver cómo todos esos esfuerzos previos florecían en un banco privado capaz de financiar a los suyos.
El Banco de Málaga no nació a la primera ni a la segunda; de hecho las clases burguesas encadenaron varios fracasos hasta que al fin, en enero de 1856, una ley permitió la revolución bancaria necesaria para que determinadas ciudades, entre ellas Málaga, contaran con su propia entidad. Y la cuestión no era menor, porque entre los muchos privilegios y ventajas de ese proyecto se incluía la posibilidad de acuñar moneda y emitir billetes. Dinero marca Málaga y emitido desde Málaga. Nada que ver con el sistema actual, fiscalizado por las estrategias de los bancos centrales.
Martín Larios
Fue el director del Banco de Málaga, unos años antes de convertirse en el I Marqués de Larios.
Jorge Loring
Uno de los socios del Banco de Málaga.
Tomás Heredia Livermore
Uno de los principales accionistas del Banco e hijo de Manuel Agustín Heredia.
Trinidad Grund
Era otra de las principales accionistas del banco, una cuestión excepcional para las mujeres del XIX.
Manuel Rodríguez de Berlanga
Cuñado de Jorge Loring, fue el secretario del Banco de Málaga.
Martín Larios
Fue el director del Banco de Málaga, unos años antes de convertirse en el I Marqués de Larios.
Jorge Loring
Uno de los socios del Banco de Málaga.
Tomás Heredia Livermore
Uno de los principales accionistas del Banco e hijo de Manuel Agustín Heredia.
Trinidad Grund
Era otra de las principales accionistas del banco, una cuestión excepcional para las mujeres del XIX.
Manuel Rodríguez de Berlanga
Cuñado de Jorge Loring, fue el secretario del Banco de Málaga.
Martín Larios
Fue el director del Banco de Málaga, unos años antes de convertirse en el I Marqués de Larios.
Manuel Rodríguez de Berlanga
Cuñado de Jorge Loring, fue el secretario del Banco de Málaga.
Jorge Loring
Uno de los socios del Banco de Málaga.
Tomás Heredia Livermore
Uno de los principales accionistas del Banco e hijo de Manuel Agustín Heredia.
Trinidad Grund
Era otra de las principales accionistas del banco, una cuestión excepcional para las mujeres del XIX.
Martín Larios
Fue el director del Banco de Málaga, unos años antes de convertirse en el I Marqués de Larios.
Manuel Rodríguez de Berlanga
Cuñado de Jorge Loring, fue el secretario del Banco de Málaga.
Jorge Loring
Uno de los socios del Banco de Málaga.
Trinidad Grund
Era otra de las principales accionistas del banco, una cuestión excepcional para las mujeres del XIX.
Tomás Heredia Livermore
Uno de los principales accionistas del Banco e hijo de Manuel Agustín Heredia.
En aquella época reinaba Isabel II y la moneda en curso era el real. La peseta no nacería hasta 1868, el año del derrocamiento de la monarquía a raíz de la revolución de La Gloriosa. Pero esa es otra historia. La del banco fue posible, en efecto, gracias a una ley promulgada en 1856 que permitió la conversión del Banco de San Fernando en el Banco de España, y con ella la posibilidad de que un grupo de ciudades españolas contaran con sucursales propias y con capacidad de emitir su propio dinero. Entre ellas se encontraba, por supuesto, Málaga, por entonces una de las plazas más activas en la economía del país.
El edificio actual del banco de España, en el parque, en los años 40. CTIAsí comenzaba la historia del Banco de Málaga, que se incorporaba a esa red de 'bancos de emisión' gracias al impulso, en algunos casos, de los descendientes de los grandes industriales que lo habían intentado, sin éxito, unos años antes. Entre ellos figuraba Tomás Heredia Livermore, hijo de Manuel Agustín Heredia; así como Jorge Loring (yerno de Heredia por su matrimonio con su hija Amalia), Francisco Crooke Navarrol, Fernando Ruiz del Portal, Eduardo Huelin, José Marín García o Manuel Rodríguez de Berlanga, que ocupó la plaza de secretario y estaba casado, además, con una hermana de Jorge Loring. Y al frente de todos ellos, como director de la entidad, Martín Larios y Herreros, el todopoderoso patriarca de los Larios que unos años después, en 1865, recibiría el título de marqués de manos de la propia Isabel II. En el listado, representantes de todas esas familias burguesas que convirtieron a Málaga en una plaza imprescindible en la economía española. Un banco creado por ellos y para ellos, con un capital inicial de 20 millones de reales repartidos en 10.000 acciones de 2.000 reales cada una y con capacidad de financiar buena parte de los negocios de sus fundadores. Entre las principales accionistas, además, una mujer, una circunstancia poco frecuente en la sociedad de la época: ella fue Trinidad Grund, nuera (también) de Manuel Agustín Heredia y una de las mecenas y empresarias más activas, y queridas, de la Málaga de entonces. Por méritos propios.
Algunos de estos datos se recogen en la 'Memoria del Banco de Málaga' que fue leída en la primera Junta General de Accionistas, celebrada el 3 de abril de 1858 y cuyo original se conserva en el Archivo de Narciso Díaz de Escovar. El banco se había constituido en septiembre de 1856, abrió sus puertas el 1 de noviembre de ese mismo año y en pocos meses puso en circulación billetes por valor de 7,2 millones de reales. En cuatro años, la cantidad rozó los 30 millones.
El otro Banco de Málaga, éste del siglo XX y en Puerta del Mar.La memoria también incluye detalles curiosos, como que entre las funciones de esta sociedad anónima de crédito estaba «descontar efectos de comercio, verificar préstamos, recibir en depósito alhajas y metales acuñados o en barras, emitir billetes, girar y abrir cuentas». También hacía referencia a los gastos de personal, 14 en total entre oficiales, administrativos y conserjes: «El importe de las nóminas de empleados abonadas hasta la fecha asciende a 198.840 reales de vellón». Además, había una gratificación extraordinaria en el mes de diciembre.
Todos y cada uno de los aspectos económicos y contables del banco aparecían recogidos en esta memoria, donde se indicaba, además, que «en cuanto a la contabilidad es muy satisfactorio tener que hacer presente que no ha habido que introducir variación sensible en las reglas dictadas en un principio (…) y cuyos buenos resultados van tocándose en la práctica». Es decir, que al menos en el primer año se cumplió la estrategia que el Banco de Málaga marcó en sus estatutos.
El Banco de Málaga sólo funcionó 18 años, tenía 14 empleados y uno de sus principales accionistas fue... una mujer
En la veintena de páginas que incluía la memoria del primer año también había referencias a la 'cara B' de esta aventura empresarial y bancaria. Por ejemplo, un intento de estafa a cargo de «una persona extraña al establecimiento». El relato alude literalmente a un individuo «que llevado de un pensamiento concebido en mal hora, ha intentado estafar (…) y poner a prueba las buenas condiciones del sistema adoptado en este banco. Como no podía ser menos, el atentado se descubrió bien pronto al hacerse las confrontaciones diarias entre la Caja y la Teneduría, y la falsedad cometida fue conocida antes de que la respetable casa de comercio de que dependía el delincuente hubiese sufrido menoscabo alguno». Del asunto no se dan más detalles y se zanja con un escueto «hoy entienden los tribunales de este delito, y no es permitido prejuzgar una cuestión sujeta a su fallo». O dicho de otro modo, que aquello quedó en manos de la justicia y ellos se lavaban las suyas (sus manos).
Tampoco funcionó como se esperaba, al menos en los primeros meses, el ritmo de depósitos por parte de los clientes, burgueses a los que en principio sonreían la fortuna y los negocios y de los que se esperaba que vieran en el Banco de Málaga una herramienta para seguir prosperando: «Por lo que hace a las cuentas corrientes, sensible es que en una plaza como la de Málaga no hayan obtenido todo el desarrollo que fuera de apetecer (…). Sólo puede atribuirse el poco incremento que han tenido las cuentas corrientes a no estar habituado aún a ellas el comercio de esta ciudad». En este sentido, habría que esperar unos años para que el Banco de Málaga alcanzase el histórico de sus depósitos, estimado en ocho millones de reales. Eso sí, durante ese primer año, y según recoge la memoria, los accionistas recibieron tres dividendos pasivos equivalentes al 8% del valor de sus acciones.
En la Alameda Hermosa
Llegados a este punto, muchos se preguntarán dónde estaba la sede de este banco tan singular como legendario. Fue inaugurada en 1864, ocho años después de la constitución de la entidad y en su periodo de mayor esplendor. Y además, en un punto estratégico, en la conocida entonces como Alameda Hermosa (hoy, calle Córdoba): la ubicación tenía todo el sentido para los intereses de sus socios, ya que el edificio se alzaba al final de la vía, cerca del puerto y por lo tanto a sólo unos metros del principal nodo comercial de la ciudad. La obra fue dirigida por el arquitecto José Trigueros a partir de un proyecto que incluía una planta baja y dos alturas en una extensión de cerca de 600 metros cuadrados. Las crónicas históricas hablan de una decoración «sencilla y elegante» y que en su «precioso vestíbulo» también se llegaron a celebrar recepciones institucionales y otros acontecimientos sociales organizados por la alta burguesía.
Pero aquella aventura del Banco de Málaga duró poco, apenas 18 años. A partir de 1868, sólo cuatro años después de la inauguración de su lujosa sede, comenzó una crisis en todos los órdenes que terminó por afectar al gran proyecto financiero de la oligarquía local. El golpe de gracia llegó en 1874, cuando un decreto ley (el 'Decreto Echegaray') le concedió al Banco de España el monopolio para emitir billetes. Es decir, desde aquel momento el Banco de Málaga dejó de tener ese privilegio y perdía uno de sus principios fundacionales. Los propietarios de la entidad local intentaron llegar a un acuerdo con el Banco de España vía fusión, pero finalmente la fórmula empleada fue la de la absorción y el Banco de Málaga terminó integrándose en la estructura nacional como una simple sucursal. Eso sí, como una hermosa sucursal en la avenida del mismo nombre, dejando atrás una huella tan brillante como breve.
El resto de la historia ya se escribe bajo la marca del Banco de España, que, en efecto, recibió como parte de la absorción el edificio de la Alameda Hermosa, donde se instaló hasta que en los años 30 del siglo XX adquirió los terrenos que hoy ocupa, en la acera norte del Parque de Málaga, entre el edificio de Correos y el Ayuntamiento de Málaga. Y dos curiosidades para cerrar: el propietario de esos terrenos era la familia Larios, que paradójicamente terminó de hacer un negocio redondo vendiéndolos al Banco de España, el mismo que había ahogado el sueño de su familia y de sus socios burgueses. Y segunda: en la ciudad existió otro Banco de Málaga, pero sin ninguna relación con el del siglo XIX, ya que este otro fue inaugurado en 1948, ocupó otro emblemático edificio en Puerta del Mar y terminó convertido en el Banco Atlántico en el año 1971. Pero esa sí que es otra historia.
- Temas
- sociedad
- Industria
- Comercio
- Mujeres
- Ayuntamiento de Málaga
- Banco de España
- Málaga
- España
- Alameda
- Historias visuales
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión