La crisis energética lastra sobre todo a los candidatos afines a Macron, sin margen para adoptar medidas por el elevado déficit
Regala esta noticia Añádenos en Google Una protesta en el puerto de Fos-sur-Mer por el aumento de los precios del combustible. (AFP)Corresponsal. París
26/09/2026 a las 20:33h.La campaña para las elecciones presidenciales de la próxima primavera en Francia ha sumado en los últimos días un nuevo asunto de debate: la crisis ... energética. La subida de los precios del combustible, que ha empujado a muchos conductores a cruzar la frontera para llenar el depósito en España, amenaza con enturbiar el camino de los candidatos hacia las urnas, especialmente a los afines al presidente, Emmanuel Macron, que ya se enfrentaba a un escenario complejo. Además de su división y el pobre balance en materia económica del actual inquilino del Elíseo –con una previsión de crecimiento del 0,4% del PIB y un déficit público del 5,4%–, los ex primeros ministros Édouard Philippe y Gabriel Attal tienen que lidiar ahora con el cabreo social por la pérdida de poder adquisitivo. A eso se le suma un sentimiento generalizado de que el Gobierno no protege a los automovilistas. Hasta el 70% de los encuestados considera «insuficientes» las medidas anunciadas esta semana, según un sondeo difundido por la cadena BFM TV.
La subida del coste de la gasolina ha contribuido a la caída de la popularidad de Macron y del primer ministro, Sébastien Lecornu. Según un sondeo de Ipsos para el diario centrista 'La Tribune du Dimanche', el presidente apenas cuenta con la confianza de un 16% de los franceses –su nivel más bajo desde que llegó al poder en 2017– y solo el 20% confía en el actual responsable del Ejecutivo.
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Le total des candidats de gauche dans la dernière intention de vote de Cluster17 frôlerait les 40 %.
— Paul Cébille (@Ellibec) September 24, 2026
La poursuite ou non de cette dynamique, qui repose sur la mort du macronisme, dépendra du résultat de la primaire PS.
En attendant, ce serait du jamais vu depuis 2012.
2022 :… pic.twitter.com/QAw0Jl5zS5Tanto Le Pen como Mélenchon cuentan con la ventaja de proponer medidas ambiciosas para hacer frente a la crisis energética, aunque podrían suponer un coste bastante más elevado para las arcas públicas. Por un lado, la líder de la ultraderechista Agrupación Nacional exige una rebaja del IVA de la gasolina del actual 20% al 5,5%. Es una iniciativa parecida a la aplicada durante la primavera por el Gobierno de Pedro Sánchez y que contribuyó a que España fuera el segundo país con los combustibles más baratos en la UE. Por el otro, el aspirante insumiso pide un bloqueo de los precios de la energía, inspirándose en una política aplicada en 1990 durante la presidencia del socialista François Mitterrand.
Aunque el Gobierno no quiere obligar a las compañías energéticas a que pongan un límite a sus precios, sí que llegó a un acuerdo no escrito con la firma Total Energies para que aplicara, de manera voluntaria, una medida parecida. La multinacional estableció un tope en el coste de la gasolina y el gasóleo, y el litro no supera los 1,99 y los 2,25 euros, respectivamente. Esta estrategia a favor del consumidor ha supuesto un alivio para los franceses con una economía modesta. «Pero también ha favorecido la escasez de combustible en las gasolineras de Total», recuerda Bros. Más de un 20% de las estaciones de servicio sufría a principios de esta semana escasez de alguno de los productos refinados. Otro problema que alimenta el malestar en la sociedad gala y que vaticina unos meses calientes.
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