Así lo demostró una investigación de Mongabay Latam que dio cuenta de que en 2025 solo siete buques calamareros de un total de 78 dispusieron de observadores a bordo cubriendo apenas nueve viajes (mareas, en jerga pesquera) de un total de 354. Algo similar ocurrió en 2024: solo 12 buques de un total de 74 tuvieron un observador a bordo, cubriendo apenas 19 mareas de las 302 realizadas por esta flota.
¿Qué se pierde exactamente cuando ese observador no está? La respuesta, según quienes han dedicado décadas a estudiar el mar argentino, es mucho más que un dato en una planilla.
Para obtenerlos, la única manera era mandar a alguien al océano. “Lamentablemente la pesca ocurre muy lejos de nuestros ojos”, dice Cañete, y en ese sentido, agrega, “la figura del observador viene como un testigo”. El problema es que ese testigo ha dejado de estar presente en una de las pesquerías más importantes de la Argentina: el calamar argentino o pota argentina (Illex Argentinus).
Mongabay LATAM.