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El millón de 'argeñoles' que buscan el pasaporte español con la Ley de Memoria: "Mi abuelo llegó a Argentina en 1894"

El millón de 'argeñoles' que buscan el pasaporte español con la Ley de Memoria: "Mi abuelo llegó a Argentina en 1894"
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Buenos Aires será la tercera ciudad con más españoles, tras Madrid y Barcelona Leer

Hay tres ideas que circulan con insistencia cuando el tema es la Ley de Memoria Democrática, también conocida como Ley de nietos, que podría convertir a Buenos Aires en la tercera ciudad con más ciudadanos españoles en el mundo, sólo superada por Madrid y Barcelona.

Una es la idea de que cuando escuchan «España», los argentinos transforman automáticamente la palabra en «pasaporte». Puede sonar verosímil, aunque es una idea de recorrido relativamente corto, muere al conversar con algunos de los «argeñoles» que en los últimos años iniciaron el trámite para obtener una nacionalidad española que se sume a la argentina. Sus razones y reflexiones no encajan en el prejuicio de que su meta es instalarse masivamente en España y Europa.

«Mi vínculo con España es fundamentalmente emocional. Mi abuelo paterno era español y desde chica escuché anécdotas relacionadas con el país», explica Maite Domínguez, 38 años, Licenciada en Relaciones Públicas y Psicóloga, y una de los muchos argentinos con los que EL MUNDO conversó para este reportaje.

«Fui a España por primera vez en 2007, a conocer a mis primos. Me gusta mucho la idea de volver a visitarlos, pero ya como español», apunta Juan Carlos Cobas, 70 años y dueño de una empresa de transporte.

«Cuando recorro la Avenida de Mayo me hace acordar a la Gran Vía. No concibo ir a Europa y no pasar por Madrid», añade Federico Alí, 40 años, gerente comercial de una empresa de tecnología, actor y bailarín.

Maite Domínguez.MANUEL CORTINA

Argentina es un país que entre 1860 y 1930 recibió unos dos millones de inmigrantes españoles, que llegaron a representar el 23% de la población. Esos españoles que llegaron entonces a Argentina -tantos como italianos en un país que recibió también británicos, franceses, alemanes, griegos, turcos, suizos, sirios, libaneses, rusos y un largo etcétera- son la explicación de estos argentinos que están adquiriendo hoy la nacionalidad española, con cerca de 1,1 millones de solicitudes. Ya superadas las aglomeraciones en los consulados y el farragoso proceso de recolección de datos y confección de documentos, los expedientes resueltos y expediciones de pasaportes se están acelerando en Argentina, que concentra el 44% de las solicitudes en todo el mundo. Argentina cuenta con cinco consulados españoles: Mendoza, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca y Buenos Aires, la mayor circunscripción consular de España en el exterior.

Hay otra idea que también debe relativizarse, la de que todos aquellos que están tramitando la nacionalidad española son descendientes de represaliados por el franquismo. No es así: la instrucción del 25 de octubre de 2022 emitida por la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública hace una interpretación extensiva de la disposición adicional octava de la Ley 20/2022, sancionada el 19 de octubre de ese año, conocida como de Memoria Democrática. El beneficio de la ley, así, alcanza «tanto (a) los nacidos fuera de España de padres o abuelos originariamente españoles, como (a) los nacidos fuera de España de padres o abuelos que por el exilio perdieron la nacionalidad española o renunciaron a ella».

Es el caso de Alberto Emaldi, de 67 años. Su abuelo, Florentino Emaldi, llegó a Argentina «hacia 1893 o 1894» desde Zeanuri, un municipio vizcaíno, mucho antes del advenimiento del franquismo.

«Él, como muchos inmigrantes, se afincó en la Argentina, con un breve periodo en Uruguay, donde nació mi padre en la ciudad de Carmelo. Y luego se mudaron a Buenos Aires, donde vivieron en el barrio porteño de Parque Chacabuco, donde aún se mantiene en pie la casa que hoy habita mi hermana con su hija, mi sobrina. En función de ese vínculo y con la posibilidad de la llamada Ley de nietos es que me decidí a pedir la ciudadanía española».

Periodista, Emaldi es también psicólogo social y entrenador de fútbol. Es elogioso con el trabajo del Consulado de España en Buenos Aires: «El proceso está en marcha y todo fue muy rápido. Estoy esperando respuesta tras haber presentado todos los documentos requeridos».

Alberto Emaldi.MANUEL CORTINA

Emaldi no es el único de los consultados para este reportaje que llegarán a la nacionalidad española sin que sus antecesores hayan sufrido exilio por «razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual», según reza la ley. Otros argentinos consultados para la elaboración de este reportaje confirmaron que sus parientes llegaron al país antes del periodo comprendido entre el 18 de julio de 1936 y el 28 de diciembre de 1978, que habilita la consideración de exiliados políticos.

Los responsables diplomáticos españoles aplicaron un criterio «amplio y generoso» en Argentina, según admitieron ya en diciembre de 2025 en el reportaje de EL MUNDO que situó a Buenos Aires como tercera ciudad española.

«La ley dice exactamente que pueden optar a la nacionalidad española, en el plazo de tres años de vigencia que tuvo finalmente la ley, cualquier nieto o nieta de abuelo o abuela originalmente español. ¿Qué es eso de ser amplios y generosos? Tomemos el caso de un español emigrante que vino a principios del siglo XX a la Argentina. Tuvo un hijo o hija, pero ese español no se naturalizó argentino. Su hijo nace argentino, porque todo aquel que nace en Argentina es argentino, pero conforme a nuestra legislación nacía español, porque hijo de varón en esa época era español. Así, en los hechos ampliamos el alcance de la ley al bisabuelo. Hay diferencias con las mujeres, porque solo pudimos ampliar el alcance de la ley a las bisabuelas si esta no estaba casada, porque la legislación española de esa época decía que si se casaba perdía la nacionalidad y adopta la de su esposo argentino, en este caso. Si era en cambio madre soltera, en cambio, esa bisabuela puede transmitir la nacionalidad».

Ese criterio «amplio y generoso» coincide con la visión del PP de Argentina. «Siempre defendimos el vínculo de España con los descendientes de españoles y desde hace muchos años hemos pedido que la nacionalidad llegue a los nietos de la emigración. Proponemos una nueva ley de nacionalidad que no tenga una ventana temporal, que sea permanente», aseguró a EL MUNDOMartín Mimendez, empresario de 35 años y presidente de la rama argentina del PP, un partido que tuvo en Manuel Fraga a un inigualable gestor del voto de la emigración.

«Feijóo ha venido muchas veces a Buenos Aires. Y las políticas de la Xunta de Galicia dirigidas a la emigración son ejemplares; ninguna comunidad autónoma hace eso», destaca Mimendez, nieto de santanderino y gallega, además de secretario general del Consejo de Residentes Españoles (CRE) en Buenos Aires.

Juan Manuel de Hoz es el líder del Centro de Descendientes de Españoles Unidos (Cedeu), además de afiliado al PSOE. Está muy molesto con el debate que se ha abierto en estos días, y muy especialmente con las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Está acaso Pedro Sánchez intentando «nacionalizar socialistas», se preguntó la dirigente. «No entendemos por qué se mete a la ciudadanía española en el exterior en el debate radicalizado de la política española», criticó De Hoz.

«Toda ley tiene su instrucción, no entendemos que un partido de gobierno ponga en duda todo un proceso hecho por un cuerpo altamente preparado. Lo de Ayuso parece un comisariado de tipo político con eso de que van a controlar a funcionarios de tan alto nivel. En el Cedeu hay gente de todos los partidos y defendemos la disposición adicional octava y su posterior instrucción, así como el voto por correo. Lo de que la gente elige las provincias en las que se empadrona es mentira. Y el padrón electoral se cierra varios meses antes de las elecciones».

Juan Carlos Cobas.MANUEL CORTINA

Lo que plantea De Hoz tiene que ver con la tercera idea que circula: agradecidos por haber obtenido la nacionalidad española, los «argeñoles» votarán mayoritariamente al PSOE de Pedro Sánchez. Es una idea que conviene dividir en dos aspectos. Es real que muchos de los argentinos que próximamente serán también españoles están al tanto de lo que sucede en España, siguen sus medios y tienen opinión propia. No en vano Javier Milei se convirtió desde 2024 en un actor con peso propio en el debate político español. Pero, a su vez, las opiniones son muy diversas.

Emaldi sabe que está habilitado para votar: «Sigo la política española como sigo las realidades políticas de otros países, ya que como periodista siempre mantengo la curiosidad». No dice, eso sí, a quién votará, aunque tiene una «posición tomada».

Cobas, el dueño de la empresa de transportes, es muy claro en su posición. «Me interesa la política y sigo la política española. No votaría ni loco a Sánchez y me gusta Feijoo como persona y político. Es un gallego, todo queda en casa», dice entre risas. «El día que pueda votar no voy a votar por Sánchez y compañía».

Hay una cierta coherencia ideológica que atraviesa el Atlántico en el caso de Cobas, que no es famoso en Argentina, pero debería serlo. En 1995, como asesor del entonces secretario general de la presidencia, Alberto Kohan, fue el ideólogo del «Menemovil», el enorme autobús en el que el peronista Carlos Menem se trasladó por todo el país para obtener una contundente reelección como presidente. Si los trámites avanzan con velocidad en el Consulado español en Buenos Aires, es posible que Núñez Feijóo sume un voto peronista. Peronista de derechas, que los hay de todos los colores.

Pablo Rodríguez, un ingeniero en informática de 47 años, presentó ya todos los papeles para que su madre, Amelia, de 70 años, pueda obtener la nacionalidad española. Durante la pandemia, Rodríguez se entretuvo armando el árbol genealógico de su familia -llegó hasta el siglo XVI- y fue recopilando documentación sin saber que le sería muy útil años después.

«Contacté al pueblo de Almoines, en Valencia, donde yo ya había estado. Llamé, me atendió Jesús y completé un formulario en la web. Yo tenía toda la información, había que volver a emitir una partida de nacimiento. No tengo hoy ningún interés en irme a vivir a España, es más un tema de tener un resguardo y accesos que con el pasaporte argentino se te complican más. Una vez que mi mamá lo tenga lo haríamos mi hermano Nicolás y yo. La mujer de mi hermano ya tiene la nacionalidad española, mis sobrinos también la están gestionando. Y mis primos también, porque el hermano de mi madre también presentó el trámite», explica Rodríguez, que añade que su madre tiene «cero» conocimientos de política española.

«Yo, en cambio, sí la sigo. Estoy en línea con el Gobierno actual, si puedo votar, voy a votar», asegura, antes de teorizar acerca de por qué el PSOE no debería esperar que los argentinos mejoren su suerte: «Aquí mucha gente votó a Milei, ¿por qué va a votar a Pedro Sánchez?».

A mil kilómetros de distancia de Rodríguez vive Mariano Riveros, un abogado independiente y actor que reside en Mendoza, la imponente tierra del vino junto a la Cordillera de los Andes. El bisabuelo de Riveros llegó a Mendoza en los años 40, proveniente de León. Su tatarabuelo, a Ushuaia, la ciudad que mira a la Antártida, proveniente de Grecia.

Federico Ali.MANUEL CORTINA

«España siempre estuvo presente en la familia, tengo el anhelo de ir a Europa como europeo. Los argentinos no renegamos de nuestros antecedentes, es un tema que se habla en todas las casas. Mi hermana y mi madre ya tienen la nacionalidad y el pasaporte, porque hicieron todo el trámite en Mendoza. Como yo nací en Buenos Aires, aún estoy esperando la resolución del trámite que comencé en 2023», se lamenta el abogado de 32 años.

«Entiendo que lo que sucedió es que la mayoría de la gente se dedicó a recibir las carpetas para que la mayor cantidad de gente pudiera presentar sus papeles. ¿Votar? No había pensado en que podía votar, pero es algo que me interesa, sigo la política española. No me agradan muchos de los postulados de Vox, pero tampoco estoy muy de acuerdo con Pedro Sánchez en algunas cosas, aunque me parece interesante el rol de España como contrapunto de gobiernos de derecha populistas en Europa. Y me pareció excelente su intervención con la flotilla en Gaza y su política migratoria».

Federico Alí, enamorado de España, país que visitó cuatro veces, dice que «aprovechará la oportunidad» de votar, porque al pasaporte hay que recibirlo «con los derechos y las obligaciones», por más que es consciente de que el voto en España, a diferencia de lo que sucede en Argentina, no es obligatorio. «Votar es algo que me encanta, es un deber cívico», apunta Alí, que ha bailado bachata, al que define como lenguaje universal, en Madrid y Barcelona.

Maite Domínguez debió sortear un obstáculo curioso: su abuelo, español de Lugo, se había licenciado como Contador Público en la Universidad de Buenos Aires (UBA). «En ese entonces, para estudiar en la UBA los extranjeros debían naturalizarse argentinos, por lo que legalmente mi abuelo había perdido la condición de español. Cuando salió la Ley de nietos no lo dudamos y comenzamos los trámites. Más allá de ciertas ventajas en el tema viajes, también lo hice en parte para reivindicar, en lo personal, mis raíces», explica.

Domínguez, que trabaja desde hace 18 años en el área de Relaciones Públicas y Ceremonial del Servicio Penitenciario Federal argentino, es madre de un niño de cinco años y una niña de dos. Sabe que estará habilitada para votar y que está inscrita en la provincia de Lugo. Pero no va a hacerlo, y es clara en sus razones.

«Considero que el voto conlleva una gran responsabilidad como ciudadano. Si bien me informo de lo que pasa a nivel político en España creo que, sin vivir en el país y realmente saber qué es lo que pasa, cómo vive la gente, cuán bueno o malo es el Gobierno actual, y si sólo tengo una idea por la información que recibo a través de los medios de comunicación, no sería responsable de mi parte darle un voto a ninguno de los candidatos. Creo que es más genuino y justo que sean los españoles que viven en España quienes elijan a sus representantes».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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