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El nuevo experimento de Bernardo Quintero: una web para 'guiris' hecha 100% con IA que era perfecta... hasta que se obsesionó con Gaucín

El nuevo experimento de Bernardo Quintero: una web para 'guiris' hecha 100% con IA que era perfecta... hasta que se obsesionó con Gaucín
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El fundador de VirusTotal crea un 'comando' de agentes y los pone al cargo del dominio 'Málaga.is' para investigar hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial sin supervisión y cómo está cambiando el papel de los desarrolladores humanos

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E. H. El nuevo experimento de Bernardo Quintero: una web para 'guiris' hecha 100% con IA que era perfecta... hasta que se obsesionó con Gaucín

El fundador de VirusTotal crea un 'comando' de agentes y los pone al cargo del dominio 'Málaga.is' para investigar hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial sin supervisión y cómo está cambiando el papel de los desarrolladores humanos

Nuria Triguero

Málaga

Domingo, 15 de febrero 2026, 23:59

... de VirusTotal se embarcó en un singular experimento que le ha llevado a testar los límites de la IA como programador web. Se trata de 'malaga.is', una web creada y gestionada al 100% por un equipo de agentes de inteligencia artificial, sin intervención humana. Su creador pensaba que el invento duraría «una tarde» y un mes más tarde sigue funcionando y actualizándose... aunque (spoiler) ya ha demostrado que no es infalible. El proceso ha llevado a Quintero a una interesante reflexión sobre el futuro de los desarrolladores humanos en un momento de máximo 'hype' sobre la programación con IA.

LinkedIn sobre su peculiar proyecto experimental. Se acordó entonces del documento compartido que él y sus compañeros de Google Málaga llevan años enriqueciendo con recomendaciones para los colegas que vienen de fuera: cómo moverse por la ciudad, dónde comer, dónde alojarse, nociones básicas de cultura 'malaguita'... «Cuando vi ese dominio, todo encajó: crearía un sitio web sobre Málaga para visitantes de fuera».

Estas indicaciones y poco más fue lo que Quintero le dio a Gemini 3. En paralelo, montó un servidor Linux básico en remoto para hospedar la web. «Le iba contando a Gemini lo que estaba instalando y la conversación empezó a fluir. Él iteraba sobre el desarrollo web, me enseñaba páginas, proponía cambios, preguntaba. Y también me pedía cosas que debía tener el servidor donde hospedar la página: dependencias, servicios, ajustes de configuración. Sin darme cuenta, éramos un par de colegas. Gemini 3, el desarrollador web. Yo, el 'sysadmin'», resume.

Quintero confiesa que quedó hipnotizado por «el modo agéntico de Antigravity: un loop continuo donde el sistema desarrollaba, probaba y depuraba de forma autónoma». Tanto que la pregunta le llegó sola: «¿Y si en vez de encargarme yo del servidor, de instalar paquetes y de administrar el sistema… se encarga otro agente IA? ¿Y si le doy acceso 'root' a la máquina y autonomía total para ejecutar comandos sin preguntarme?» El siguiente paso del experimento estaba en marcha: Gemini 3 ya no solo desarrollaba la web; también la operaba. Quintero le había dado las riendas.

«Pensé que aquello duraría poco. Que en algún momento habría una decisión errónea, un borrado accidental, algo que rompiera el sistema. Pero las horas pasaban y el sitio seguía funcionando y creciendo de forma completamente autónoma. Empezaron a aparecer guías de 48 horas en Málaga escritas como lo haría un local, explicaciones de barrios para saber dónde alojarse según lo que buscas, recomendaciones de comida que realmente merecen la pena e incluso traducciones culturales… por ejemplo, cómo pedir un café en Málaga sin sonar a turista», explica el ingeniero de Google.

Dentro de 'malaga.is' no hay una IA: hay un equipo de agentes de IA (sistemas de software que pueden interactuar con su entorno, recopilar datos y usarlos para realizar tareas autodirigidas que cumplan objetivos encomendados por los humanos). Es como si hubiera un administrador de sistemas, un desarrollador web, un editor jefe, siete redactores, un especialista en ciberseguridad, otro en analítica de datos... Toda una aplicación web gestionada de forma autónoma por la inteligencia artificial, desde el diseño, desarrollo, la creación de contenido y hasta la administración del servidor. También la parte legal la lleva un 'abogado' virtual, que se ha asegurado, entre otras cosas, de gestionar la privacidad de los datos de los usuarios y de advertir de que estamos ante un contenido 100% generado por IA.

Lo que más sorprende a un profano al entrar en 'malaga.is' es el sentido del humor que destilan algunos de sus contenidos. Cuesta admitir que una IA sea capaz de captar con tanta finura la guasa malaguita... y, además, de traducirla al inglés. Ejemplos de ello son el 'Boquerón Dictionary', el 'Protocolo del Espeto' o 'The Campero Blueprint' incluidos en la 'Guía no oficial de supervivencia'.

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El 'incidente Gaucín'

Y sorprendido andaba el ingeniero de lo bien que funcionaba su 'criatura' sola... hasta que se produjo el 'incidente Gaucín'. Así lo cuenta él: «Hace una semana y pico detecté algo raro. El sistema funcionaba bien, pero de vez en cuando le daba por repetirse. Publicaba noticias distintas, con titulares y redacciones diferentes… pero que en el fondo contaban exactamente lo mismo». Y curiosamente, era siempre Gaucín el protagonista de esas historias reiterativas. El «magical village» (como le denominan en sus titulares) había vuelto turulato al comando de agentes IA. Quintero, actuando como un «manager amable», le pasó una nota al agente al mando para que corrigieran el error... Le contestaron que así lo harían, pero volvió a ocurrir, varias veces. Entonces decidió enviar refuerzos: tres IA de élite (sin miserias: OpenAI Codex 5.2 High, Claude Code Opus 4.5 y Gemini 3 Pro High) interviniendo para solventar el problema. Parecía que lo habían hecho. Pero tres días más tarde... «Tres noticias. Tres enfoques ligeramente distintos. Todas sobre la 'mágica Gaucín'. Todas seguidas. ¿Me están troleando los agentes?», llegó a pensar Quintero.

Ahí fue cuando se remangó y entró a ver qué pasaba con el código. «Lo que encontré fue fascinante y aterrador a partes iguales. Para solucionar el problema, las IA habían creado una arquitectura monstruosa: cuatro componentes nuevos y hasta nueve filtros en cascada. El sistema sufría de ceguera semántica. Intentaba resolver un problema de significado usando herramientas de sintaxis», reflexiona Quintero.

La conclusión a la que llega el ingeniero malagueño con este experimento es que la IA aplicada a la programación está increíblemente avanzada pero sigue «flojeando en cosas muy humanas»: «No entienden la arquitectura global: ven árboles, no el bosque. No entienden impacto en producción: si compila, vale. Tienden a introducir complejidad en lugar de repensar el problema.Y, sobre todo, se atragantan con la ambigüedad. Y todavía les falta criterio propio sobre el producto u objetivo real».

Frente a esto, el programador sigue y seguirá teniendo valor por lo que no tiene la máquina: «Criterio cuando todo es gris y nadie sabe exactamente qué pasa». Lo que está claro es que el papel de los profesionales humanos va a cambiar. «El ingeniero del futuro no es un programador al uso. Es el responsable último de sistemas que generan más código del que ningún humano puede comprender línea a línea», reflexiona Quintero.

Y mientras tanto, 'malaga.is' sigue viva. Y tiene razón: Gaucín es un pueblo mágico.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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