La puerta del gobierno de Extremadura se entreabre para Vox. La presidenta en funciones, María Guardiola, tiene previsto ofrecer a los de Santiago Abascalentrar a formar parte de su ejecutivo, siempre que sea a cambio de un pacto de legislatura que garantice aprobar cada año los Presupuestos. La Presidencia de la Asamblea también está en esa ecuación de negociación, que tiene como fecha límite el 20 de enero, cuando se constituirá la Cámara. La decisión está ahora, pues, en manos de Vox, que aún no descarta ninguna opción, aunque defiende que lo principal no es quién se sienta en el Consejo de Gobierno, sino con qué hoja de ruta.
En la calle Bambú, sede del partido más conservador del abanico político, trasladan que la negociación está abierta en todos los sentidos. "Antes de decidir nada, hay que ver qué ofrece y que ella escuche lo que nosotros pedimos", apuntan fuentes de Vox a nivel nacional. Las dos derechas ya cogobernaron Extremadura entre julio de 2023 y el mismo mes de 2024, cuando los de Abascal decidieron abandonar los ejecutivos autonómicos que compartían con el PP. En aquella ocasión, Guardiola era más reticente a ceder alguna consejería a Vox, pero esta vez será ella misma quien se lo proponga al partido cuyos votos necesita para la investidura.
Los populares se verán con la formación a su derecha la próxima semana y, según fuentes próximas al equipo de negociación de Guardiola, ella acudirá a la cita con la "intención de escuchar" qué pide Vox: si quiere entrar en su gobierno para, "desde dentro", hacer que se apliquen sus medidas o si, por contra, prefiere condicionar la política de la popular desde fuera.
Es la disyuntiva sobre la que tendrá que tomar ahora una decisión el partido de Abascal, con la mirada puesta en que lo que opte por hacer en Extremadura puede servir de precedente para las demás autonomías que renovarán sus ejecutivos en los próximos meses -Aragón, Castilla y León y Andalucía, tres regiones en las que puede que el PP necesite a Vox para gobernar-. Así, la resolución será determinante en el rumbo de los de Abascal.
Pese a que en la formación reconocen que su capacidad para influir en las políticas autonómicas del PP ha sido mayor tras su salida de los gobiernos, eso no les lleva a descartar intentarlo desde dentro a partir de ahora. "Entraremos en los gobiernos si es lo necesario para cambiar las políticas socialistas", escribió Vox en su cuenta de X hace una semana, en línea con lo que había dicho Abascal la jornada siguiente a los comicios extremeños.
"No es una cuestión de puestos. Los puestos están muy bien y nos parecen incluso necesarios en muchas circunstancias, pero cuidado, para cambiar las cosas", defendió ayer Ignacio Hoces, vicesecretario de Acción Política de Vox, preguntado en El Toro TV por el ofrecimiento que Guardiola prevé plantear a los de Abascal. Es la tesis que trasladan en Bambú: que, antes de negociar asientos en el gobierno, quieren hablar de las políticas a ejecutar en la legislatura.
Sobre la mesa de negociación estará, pues, el documento con 200 medidas que Vox ya hizo llegar a Guardiola en octubre del año pasado, en el marco de las conversaciones para aprobar los Presupuestos -no prosperaron y ello derivó en el adelanto electoral-. Los de Abascal quieren que la hoja de ruta del nuevo gobierno extremeño incluya el "rechazo" al Pacto Verde Europeo, la eliminación de las subvenciones a sindicatos y políticas contra la inmigración ilegal o la "ideología de género", y eso es lo que plantearán para decidir si apoyan la investidura de Guardiola y en qué términos: dentro o fuera de su gobierno. Hoces dijo ayer que el pacto con el PP está "más cerca", aunque en el partido reprochan a la presidenta que sus planes llegaran ayer a oídos de los medios. Consideran que está "negociando a través de la prensa". "No es serio".