- MADHUMITA MURGIA
Destacados investigadores de AISI, OpenAI, Anthropic y Google DeepMind informan de agotamiento y estrés derivados del desarrollo de sistemas de IA potentes.
El personal de empresas e instituciones de IA líderes en el mundo sufre cada vez más la tensión mental de trabajar en sistemas que, según temen, podrían causar graves daños a la sociedad.
Varios empleados del Instituto de Seguridad de la IA del Reino Unido (AISI), el líder mundial en la evaluación independiente de modelos de IA de vanguardia, han causado baja laboral por estrés y están recibiendo atención psicológica, según personas con conocimiento del asunto.
Los ajustados plazos para probar modelos de IA aún no lanzados al mercado, sumados a la alarma por el rápido despliegue y las crecientes capacidades de estas nuevas tecnologías han contribuido a una baja moral y al agotamiento en el AISI, según personas familiarizadas con la situación.
El personal de Anthropic, OpenAI y Google DeepMind también ha denunciado públicamente problemas similares; muchos investigadores destacados han abandonado sus puestos debido al desgaste mental o por llegar a la conclusión de que su trabajo no era seguro para su lanzamiento público.
Un empleado de DeepMind señaló que trabajar para hacer la IA más segura conllevaba riesgos de agotamiento, ya que la labor se percibía como "una tarea imposible". Y añadió que "trabajar en sistemas de IA, en general, conlleva un riesgo [para la salud mental] al no saber cómo se utilizará la tecnología", en referencia al acuerdo alcanzado en abril entre Google y el Pentágono para permitir el uso de sus sistemas de IA en operaciones militares clasificadas.
"Hay tanta gente angustiada, que se han producido varias dimisiones y muchas bajas por motivos de salud mental", comentó esta persona. "En parte se debe a la sensación de falta de control y también a la idea de que estás participando en algo que está causando daños reales".
El creciente desgaste mental de quienes están a la vanguardia de la investigación en IA coincide con un momento de máxima preocupación por el desarrollo imprudente de esta tecnología; expertos internos de los mayores grupos de IA del mundo advierten sobre liderazgos irresponsables, impulsados por una rivalidad corporativa mal entendida.
El despliegue de software de IA en sectores críticos, como la red eléctrica y las zonas de conflicto, junto con lo que los investigadores describen como una falta de salvaguardias corporativas o políticas, han alimentado esta ansiedad entre los especialistas del sector, según diversas figuras de la industria. Un antiguo investigador del AISI advirtió que los empleados de los sectores de ciberseguridad y bioquímica se sentían especialmente alarmados por el reciente aumento de las capacidades de la IA, que permite a los modelos realizar tareas complejas como detectar fallos de código desconocidos hasta la fecha y crear virus inexistentes en la naturaleza.
"Existe la sensación de que se están incorporando prácticas imprudentes en la forma en que se lanza la tecnología, y eso no está cambiando", señaló dicha persona. "Hay una ansiedad constante entre quienes se preguntan si hay algo que pueda detener esto o si preferimos presenciar cómo el mundo arde", añadió.
Otro ex empleado del AISI afirmó conocer de primera mano el estrés personal que conlleva trabajar en estos temas, y añadió que "creer que estás trabajando en el problema más importante del mundo puede generar una cultura de gestión y de organización muy estresante y, a veces, tóxica".
El gobierno británico declaró que "Trabajar en la vanguardia de la IA es una labor intensa y exigente, al igual que muchos otros puestos en la administración pública. Por ello, el bienestar y unas condiciones laborales sostenibles son fundamentales para el funcionamiento del Instituto, y se ofrecerá apoyo a quienes lo necesiten".
DeepMind afirmó que "La investigación de vanguardia exige una gran intensidad, pero nuestra prioridad es garantizar que los investigadores cuenten con recursos integrales para su bienestar, así como con canales claros y específicos para comunicar sus inquietudes".
Más de una docena de investigadores de alto nivel de OpenAI, Anthropic y DeepMind —los tres principales laboratorios de IA de Occidente— han abandonado sus puestos en los últimos dos años, alegando preocupación por la forma en que sus líderes priorizan la seguridad, así como inquietud ante el ritmo de desarrollo y los riesgos de esta tecnología.
A principios de este mes, Jacob Coxon, de 27 años y ex empleado tanto de Anthropic como de OpenAI, dimitió públicamente advirtiendo que ambas empresas estaban "jugándose" el futuro de la humanidad.
Mrinank Sharma, investigador de seguridad de IA en Anthropic —que trabajó en áreas como la reducción de riesgos relacionados con el bioterrorismo asistido por IA—, presentó su dimisión en febrero para estudiar poesía y reflexionar sobre su labor. En una carta dirigida al personal, Sharma advirtió que "el mundo está en peligro" y señaló haber visto "lo difícil que resulta permitir que nuestros valores guíen nuestras acciones" en situaciones de gran presión. Hieu Pham, ex empleado de OpenAI y de X.ai (la empresa de Elon Musk), dejó su puesto a principios de año para regresar a su Vietnam natal, afirmando que "el trabajo intensivo de crear entidades extremadamente inteligentes... conllevaba un precio".
Añadió que "No puedo creer que vaya a decir esto algún día, pero estoy agotado. El deterioro de la salud mental del que antes me burlaba resulta ser real, penoso, aterrador y peligroso". Muchos investigadores de seguridad de IA que han expresado su inquietud describen cómo las empresas del sector restan importancia a la seguridad en todos los ámbitos, al tiempo que aceleran el desarrollo de las capacidades de los modelos para comercializarlos entre los clientes.
Estas críticas también han comenzado a suscitar una respuesta por parte de los dirigentes de las principales empresas de IA. Recientemente, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, abogó por ralentizar el desarrollo de la IA en respuesta a las preocupaciones sobre seguridad, proponiendo medidas como la evaluación independiente de sus trabajos. Esta iniciativa recibió rápidamente el respaldo de competidores como Musk y Sam Altman, de OpenAI.
La falta de salvaguardias quedó patente en un reciente incidente de seguridad de gran repercusión: agentes de IA creados por OpenAI lograron infiltrarse en el repositorio de modelos Hugging Face y en los propios servidores de OpenAI sin el conocimiento ni el permiso de la empresa.
Un análisis posterior del incidente reveló que más de 1.000 agentes de IA se habían coordinado para burlar una prueba de ciberseguridad, manipular registros para ocultar su actividad, comunicarse a través de un foro de mensajes y delegar tareas; algunos agentes incluso llegaron a desactivarse a sí mismos para cumplir con el objetivo colectivo. El miércoles, OpenAI reveló seis incidentes más de comportamientos preocupantes por parte de sus agentes de IA, entre ellos intentar eludir restricciones, ocultar sus errores y ejecutar acciones online sin el permiso del usuario.
El empleado de DeepMind afirmó que "Esta urgencia... no es compatible con la seguridad".
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