Se tambalea el liderazgo de Yolanda Díaz en la refundación de la izquierda alternativa para las próximas elecciones. En plena negociación entre los principales partidos para construir la nueva candidatura, Izquierda Unida (IU) enseña la puerta de salida a la vicepresidenta segunda del Gobierno. El motivo es que sólo así se podría recoser el espacio -ahora roto por un lado- y unir fuerzas de nuevo con Podemos, otros partidos políticos y personas que rechazan ahora mismo esta unidad por su animadversión hacia ella.
Quien colocó la figura de Díaz como el gran problema para pactar fue Podemos, que rompió con ella definitivamente en diciembre de 2023 después de una tormentosa relación dentro de Sumar y, anteriormente, en Unidas Podemos, cuando Pablo Iglesias le legó el poder y ser la referencia de todo el espacio político.
Díaz era entonces una figura imparable, que ilusionaba a las masas y que podía presumir de una exitosa gestión en el Ministerio de Trabajo. Podemos, que no pudo manejarla como pretendía, se tuvo que plegar ante la evidencia de su liderazgo y firmó su entrada a Sumar con tales dosis de enfrentamiento que el matrimonio de conveniencia apenas aguantó seis meses hasta romperse.
De esta fractura va todo esto. Se acercan meses decisivos para construir una candidatura a las generales y la cruda realidad es que la unidad está resultando imposible. La causa es siempre la misma: Podemos veta cualquier pacto con Movimiento Sumar -el partido de Díaz- y se presenta en solitario. Esto, por ahora, está dividiendo el voto en elecciones autonómicas y europeas, pero un escenario idéntico en las generales causaría estragos en las perspectivas del espacio y entregaría a PP y Vox las llaves de La Moncloa por la importante pérdida de escaños que acarrearía.
Díaz creó Sumar como un espacio para unir los pedazos rotos en la izquierda desde 2017. El propio nombre era una declaración de intenciones. Ahora, IU impugna el corazón mismo del proyecto de la vicepresidenta al negar que tenga esta capacidad de unificar. «Es evidente que la coalición Sumar, tal y como la conocemos ahora, no es un instrumento capaz de aglutinar al conjunto de organizaciones políticas y personas conjuradas para evitar un gobierno de PP y de Vox», afirma el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo.
Esta sentencia, que aparece en el Informe Político que hoy presentará en la Coordinadora Federal de IU, el máximo órgano entre congresos, desnuda el principal problema de Sumar y, con eso, deja señalada a Díaz. Porque invalida el elemento fundacional de Sumar y de legitimidad de Díaz: la capacidad de «aglutinar». Porque avisa del obstáculo que hay para atraer a Podemos y otros más a una coalición. No sólo los morados se han ido del proyecto, también Alianza Verde o Drago Canarias. Compromís a medias. Y Més per Mallorca y Chunta Aragonesista amagaron. El caso es que un tercio de los votos de Sumar en las generales se ha esfumado. En la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, de principios de enero, un 8,5% vota a Sumar (13 escaños) por un 4,4% que elige a Podemos (dos). Cuando se presentaron juntos se llegó al 12,3% del voto y se consiguieron 31 diputados.
En el espacio pesa la responsabilidad del «momento histórico». Porque no se quiere ayudar a PP y Vox a lograr la abrumadora mayoría que sale en los sondeos. Por eso se suceden los llamamientos a pactar. También los hace Díaz, que viene desde marzo interpelando de manera expresa a Podemos para caminar juntos. La respuesta de Podemos es conocida. No va a aliarse con Díaz y pide a los demás abandonarla para ir con ellos.
IU rechaza esa maniobra para dejar tirada a Sumar. Y por mucho que Podemos le busque no le va a encontrar ahí. Al contrario, Maíllo viene reclamando que todos los partidos caminen de la mano sin vetos cruzados y bajo un programa común y un método democrático con el que resolver las diferencias y tomar las decisiones. Desde unas primarias para elegir al candidato a una mesa para deliberar y tomar las decisiones.
La cuestión relevante es qué quiere hacer Díaz. Ella rechaza aclarar si quiere ser candidata. Su equipo de colaboradores y ministros esquiva la respuesta y la situación sobre su futuro se envuelve en la incertidumbre. Sumar es el único de los cinco partidos nacionales que no tiene decidido el cabeza de lista. Así que ha dado pie a todo tipo de especulaciones. Incluida la idea de que puede aparecer una figura alternativa para ocupar ese papel. Pablo Bustinduy se autodescarta y los rumores han llegado a situar a Unai Sordo en las quinielas.
Los partidos del espacio tampoco saben los planes de Díaz. Interpretan sus gestos y estudian sus acciones en busca de pistas. Es cierto, que de un tiempo a esta parte algunos de ellos creen que pretende repetir por el carácter combativo que ha tomado con el PSOE y desde que decayera su gran bandera: la reducción de jornada. Pero no hay certezas. Si quiere hacerlo, Díaz podría tener que enfrentarse, eso sí, a unas primarias para ser elegida candidata. Sería nuevo para ella porque en 2023 no hubo ningún proceso así. Tampoco había dudas. El riesgo de unas primarias es que mediría los apoyos internos y que siempre pueden montarse alternativas.
IU ha sido muy crítico con la manera en la que Díaz ha desempeñado su rol. Y Maíllo vienen avisando en contra de los «liderazgos que ya se han antojado fallidos», los «hiperliderazgos» o las «designaciones monárquicas». Alusiones que en diferentes momentos han ido hacia ella.
IU, Movimiento Sumar, Comunes y Más Madrid negocian hoy por hoy la candidatura sin esperar a resolver esa incógnita pero la sombra de Podemos sobrevuela de igual modo que Díaz ha dejado de ser intocable.