“Las redes sociales han propiciado la aparición de casos de reclutamiento en lugares donde jamás habíamos registrado hechos similares, incluso en la etapa más álgida del conflicto armado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP)”, subraya el informe.
“promesas de engaño”, que incluyen ofertas falsas de empleo, salarios atractivos y procedimientos estéticos accesibles, entre otros incentivos.El informe concluye que las autoridades colombianas deben adoptar mecanismos digitales similares para fomentar el rechazo cognitivo y emocional al reclutamiento mediante algoritmos preventivos. De no hacerlo, advierte, podrían registrarse 2,321 nuevos casos entre 2026 y 2030, lo que equivaldría a un menor reclutado cada 12 horas.
La problemática se replica en México y Ucrania
El reporte fue presentado recientemente durante el “Seminario Internacional sobre delitos contra niños, niñas y adolescentes facilitados por la tecnología y las redes sociales”, un evento en el que especialistas de Colombia, México y Ucrania analizaron la magnitud y las características del reclutamiento ilícito de menores a través de plataformas digitales.
Los expertos coincidieron en que el panorama documentado en Colombia se replica, con algunos matices, en países como México y Ucrania. Rodrigo Peña, director ejecutivo del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México (Colmex), señaló que en la República Mexicana los cárteles utilizan servicios como TikTok y Roblox para difundir ofertas de reclutamiento, normalizar dinámicas criminales y presentarlas como una vía alternativa de desarrollo para los usuarios más jóvenes.
El especialista precisó que, como resultado de estas estrategias, las organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico se han convertido en el quinto mayor empleador del país, solo por debajo de grandes empresas multinacionales. Los beneficios económicos explican buena parte del fenómeno: según Peña, los grupos criminales pagan a sus reclutas entre 12,000 y 15,000 pesos semanales, una cifra 5.5 veces superior al salario mínimo vigente.
publicó un estudio que advertía cómo TikTok se ha consolidado como una herramienta utilizada por los cárteles de la droga para atraer nuevos integrantes, construir identidad y generar un sentido de pertenencia entre la población juvenil.El trabajo destacó que la combinación de beneficios, hospedaje, pagos y entrenamiento constituye un mecanismo recurrente de atracción. La correlación entre estas ofertas sugiere que las cuentas dedicadas al reclutamiento no solo presentan incentivos atractivos, sino que lo hacen a través de una narrativa cuidadosamente diseñada para maximizar el interés y la retención de nuevos miembros.
“Las redes sociales se han transformado en un terreno fértil para las organizaciones criminales que, en un contexto de creciente violencia y competencia, tanto entre ellas como frente al Estado, han buscado acercarse a las juventudes para integrarlas a sus filas. TikTok, al contar con una moderación de contenidos menos estricta que otras plataformas, ha facilitado que estos grupos construyan nuevas identidades mediante imágenes, emojis, hashtags y música”, advirtieron los autores.
Un patrón similar fue identificado el año pasado por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), que detectó un presunto modus operandi empleado por las fuerzas armadas rusas para reclutar jóvenes ucranianos e infiltrarlos en el conflicto armado entre ambos países.
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ArrowEn los últimos dos años, el SBU documentó que más de 800 ciudadanos ucranianos habrían sido reclutados por Rusia, de los cuales 240 eran menores de edad. El organismo señaló que el proceso se realizaba principalmente a través de canales de Telegram, aunque también se detectaron técnicas de captación en TikTok y en algunas plataformas de videojuegos.
Las autoridades ucranianas aseguraron que la decisión de sumarse a las filas rusas responde, en la mayoría de los casos, a los beneficios económicos prometidos, más que a una afinidad ideológica real con los intereses prorrusos.
Finalmente, Giovanni Álvarez Santoyo, director de la UIA, reiteró que el reclutamiento de menores a través de redes sociales no es un problema exclusivo de Colombia, Ucrania o México. “Se trata de un fenómeno de alcance global que no respeta culturas, razas, condiciones sociales, países ni sexo”, afirmó. Añadió que los gobiernos deben reforzar sus marcos legales y adoptar mecanismos digitales eficaces para contrarrestar una práctica que, advirtió, “está afectando el futuro de la humanidad”.