Espectacular estreno en bolsa de la empresa aeroespacial, con la vista puesta en Marte
Regala esta noticia Añádenos en Google Elon Musk siguió en la distancia el lanzamiento de SpaceX. (E. C.) 13/06/2026 a las 12:21h.Elon Musk es ya el primer billonario de la historia. La salida a Bolsa de SpaceX, largamente esperada en Wall Street, convirtió este viernes al ... empresario en el primer hombre cuya fortuna supera el billón de dólares, después de que las acciones de su compañía espacial se dispararan un 23% en su estreno en el Nasdaq.
La acción abrió a 150 dólares y, poco después del mediodía en Nueva York, cotizaba ya en 166,90 dólares. A ese precio, la empresa quedaba valorada en 2,18 billones de dólares. Forbes elevó de inmediato la fortuna estimada de Musk a 1,1 billones de dólares.
La compañía cotiza ya bajo el símbolo SPCX. La ceremonia formal de lanzamiento en Bolsa tuvo lugar en el Nasdaq MarketSite de Nueva York, con la presidenta y directora de operaciones de SpaceX, Gwynne Shotwell, como rostro institucional de la jornada. Musk no estuvo físicamente allí. Participó desde Starbase, la base de operaciones de SpaceX en el sur de Texas, desde donde reiteró el propósito que ha acompañado a la empresa desde su fundación: hacer de la humanidad una especie multiplanetaria.
«No sólo unos pocos astronautas», dijo Musk en las declaraciones televisadas. «Literalmente tú. Quien quiera que esté viendo esto, SpaceX quiere poder llevarte a la Luna, a Marte y, en última instancia, más allá».
La frase resume tanto el atractivo como el riesgo de la operación. SpaceX sale a Bolsa apoyada en una narrativa de ambición casi ilimitada, sin topes: satélites, centros de datos en órbita, misiones lunares, colonias en Marte y competencia directa con gigantes de la inteligencia artificial como Anthropic y OpenAI.
Pero esa misma escala plantea la pregunta central para los inversores: cuánto vale realmente una empresa que promete cambiar el destino de la humanidad, pero que todavía necesita cantidades enormes de capital para sostener sus objetivos.
En realidad, SpaceX no es aún una empresa con beneficios, pues perdió 8.700 millones de dólares entre comienzos de 2025 y el 31 de marzo de 2026. Musk defiende que la salida a Bolsa responde precisamente a esa necesidad de financiación. La compañía requiere más dinero del que genera actualmente con sus negocios de cohetes y satélites para sostener sus planes de expansión. Entre ellos figuran la puesta en órbita de centros de datos del tamaño de campos de fútbol y, a más largo plazo, el establecimiento de toda una colonia humana en Marte.
Promesas galácticas
Wall Street ha optado, al menos en el primer día, por comprar esa promesa galáctica de Musk. La demanda institucional y minorista fue suficiente para convertir la operación en la mayor salida a Bolsa de la historia. Los bancos que llevaron la compañía al mercado celebraron una jornada que también les reportará comisiones muy elevadas. Pero no todos los analistas comparten el entusiasmo.
Morningstar, una firma que no participa en las comisiones de banca de inversión de la operación, considera que la salida a Bolsa está «significativamente sobrevalorada», como recoge uno de sus informes. Sus analistas calculan que SpaceX vale 780.000 millones de dólares, menos de la mitad de la valoración implícita en el debut bursátil. Sus reparos se centran en la tecnología todavía no testada, el volumen de capital que la empresa necesita y la distancia entre las promesas de Musk y los ingresos actuales de la compañía.
El historial de Musk está lleno de apuestas audaces. Tesla convirtió el coche eléctrico en un producto de masas y desde su salida a Bolsa en 2010 ha generado una rentabilidad del 20.000% para sus accionistas, con más de 1,2 billones de dólares en riqueza creada para inversores.
La fortuna de Musk procede de esa acumulación. Primero vendió Zip2 y PayPal, operaciones que le reportaron unos 200 millones de dólares. Con ese capital fundó SpaceX e invirtió en Tesla. Desde entonces, su riqueza ha crecido sobre todo en acciones, muchas de ellas no vendidas, y en paquetes retributivos condicionados a objetivos de rendimiento en Tesla o SpaceX. Antes del debut bursátil de SpaceX, Forbes estimaba su fortuna en 795.000 millones de dólares.
El salto hasta el billón tiene, por tanto, una dimensión contable. Musk es billonario sobre el papel, no porque haya ingresado esa cantidad en efectivo, sino porque el mercado atribuye ese valor a sus participaciones. La diferencia no es menor. Buena parte de esa riqueza depende de la cotización de empresas que él mismo dirige, de la confianza de los inversores y de la capacidad de SpaceX para convertir promesas de largo plazo en negocios sostenibles.
El Nasdaq modificó sus reglas para permitir que SpaceX pueda entrar en fondos ligados a sus índices en apenas 15 días. Eso significa que inversores pasivos, incluidos muchos ahorradores que compran fondos indexados, podrían acabar expuestos a SpaceX antes de lo habitual. Para unos, es la entrada temprana en una compañía llamada a dominar una nueva era espacial. Para otros, una incorporación acelerada a una empresa cuya valoración descansa todavía en buena medida sobre expectativas.
A la espera de Anthropic y OpenAI
SpaceX es la primera de tres grandes compañías previstas para salir a Bolsa este año. Anthropic y OpenAI figuran como las siguientes. El calendario apunta a un nuevo ciclo de grandes estrenos bursátiles en torno a la inteligencia artificial, el espacio y las infraestructuras tecnológicas del futuro.
Wall Street ha valorado así la compañía de Musk en más de dos billones de dólares y ha convertido a su fundador en el primer billonario. El segundo es más incierto: esa valoración exige que SpaceX convierta una visión todavía remota que llega hasta Marte en una empresa capaz de justificar el precio que el mercado le ha puesto en su primer día.
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