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EM&E y GMV: "Europa se ha despertado de un largo letargo estratégico"

EM&E y GMV: "Europa se ha despertado de un largo letargo estratégico"
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Jesús B. Serrano, CEO de GMV, y Fernando Fernández, CEO de EM&E Group, coinciden en que el Viejo Continente necesita una mayor autonomía industrial y tecnológica. Leer
II Encuentro Defensa ExpansiónEM&E y GMV: "Europa se ha despertado de un largo letargo estratégico" 16 MAR. 2026 - 11:01Fernando Fernández, CEO de EM&E Group (centro) y Jesús B. Serrano, director general de GMV (derecha), durante el diálogo moderado por Clara Ruiz de Gauna, redactora jefe de EXPANSIÓN (izquierda) en el II Encuentro EXPANSIÓN Industria de Defensa.JOSE LUIS PINDADOEXPANSIÓN

Jesús B. Serrano, CEO de GMV, y Fernando Fernández, CEO de EM&E Group, coinciden en que el Viejo Continente necesita una mayor autonomía industrial y tecnológica.

Europa ha entrado en una nueva fase en materia de Defensa. Ya no basta con diseñar estrategias a medio plazo ni con presumir de programas en desarrollo: la prioridad ahora es la capacidad de entregar, desplegar y sostener sistemas críticos en tiempos de urgencia. Ese cambio de mentalidad, que recorre tanto a la industria como a las administraciones, refleja una convicción cada vez más extendida: la seguridad del continente depende de su autonomía industrial y tecnológica.

Estas son las conclusiones del diálogo mantenido hoy entre Jesús B. Serrano, CEO de GMV, con Fernando Fernández, CEO de EM&E Group, en el marco del II Encuentro EXPANSIÓN Industria de Defensa celebrado hoy en Madrid.

"Europa se ha despertado de un largo letargo estratégico y se ha dado cuenta de que su seguridad depende, en última instancia y fundamentalmente, de sus capacidades industriales y tecnológicas, y tiene que invertir en ello", resume Serrano. La idea marca un punto de inflexión en el debate europeo: la Defensa ya no se entiende solo como una cuestión militar, sino también como una carrera por dominar tecnologías críticas, asegurar suministros y fortalecer el tejido productivo propio.

Ese giro se traduce también en una presión inédita sobre las empresas. Fernando Fernández lo explica con una frase que, asegura, escucha cada vez con más frecuencia: "¿Qué tienes disponible para entregar ya?". Según subraya, la urgencia ha cambiado de naturaleza. Ya no se trata únicamente de contar con programas lanzados o con capacidades teóricas, sino de tener sistemas realmente integrados y listos para cumplir en plazos cada vez más exigentes.

En ese escenario, la autonomía estratégica aparece como una necesidad, no como una aspiración retórica. Serrano recuerda que los sistemas de Defensa son extremadamente complejos y exigen dominar múltiples disciplinas tecnológicas. "Hay que desarrollar todas las competencias porque todas son fundamentales para conseguir sistemas operacionales que cumplan las necesidades de nuestras fuerzas armadas para la disuasión y la seguridad", sostiene. La dependencia exterior, especialmente en componentes clave, se ha convertido en una vulnerabilidad que Europa ya no puede permitirse.

Fernández pone el foco en uno de los puntos más sensibles de esa dependencia: los semiconductores y la electrónica avanzada. "Los chips están en una capa muy importante. Creemos que, no solo en España sino en Europa, se tiene cierta carencia sobre ello", advierte. Su objetivo, añade, es reducir la dependencia de CPUs, GPUs o detectores infrarrojos comprados fuera y lograr que esas capacidades se desarrollen al menos en Europa, y preferiblemente también en España.

La magnitud del desafío se percibe en un dato que, para Fernández, debería servir como principal termómetro del éxito en los próximos tres años: cuánto material de defensa sigue comprando la Unión Europea fuera de sus fronteras. "Casi el 80% de la defensa se compra fuera. Hay que hacer más Europa y, por ende, más España ", afirma. Para Serrano, el éxito se medirá de otra manera complementaria: por la capacidad de atender las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas con tecnologías críticas desarrolladas en Europa y entregadas a tiempo.

Pero el debate no se reduce al dinero. Aunque el objetivo de destinar el 2% del PIB a Defensa concentra buena parte de la discusión pública, en el sector se insiste en que el reto es también organizativo e industrial. Serrano sostiene que el desafío afecta tanto a la financiación como a la administración pública y a la propia industria. A su juicio, lo esencial es optimizar el ecosistema nacional -universidades, centros tecnológicos y empresas de todos los tamaños- para utilizar mejor los recursos disponibles. "Tenemos que ser pragmáticos", resume.

Ese pragmatismo obliga a mirar de frente a los cuellos de botella. Fernández descarta que la financiación sea hoy el principal obstáculo y lanza un mensaje directo al sector: "Se nos ha acabado esa excusa a la industria". El problema más acuciante, asegura, está en el talento. Faltan ingenieros, pero también perfiles de formación profesional y personal técnico especializado. "Necesitamos que esos especialistas se vean retados en España", señala. En esa misma línea, alerta sobre la fuga de cerebros y reivindica la necesidad de retener el conocimiento en un momento decisivo. "Tu país te necesita", cuenta que le dijo a un ingeniero que se marchaba al extranjero.

Junto al talento, la cadena de suministro vuelve a emerger como una cuestión crítica. Los componentes electrónicos siguen siendo una fuente de vulnerabilidad, y Fernández insiste en la importancia de abrir canales, diversificar proveedores y ganar capacidad de autosuministro para poder reaccionar con flexibilidad ante interrupciones o tensiones geopolíticas.

De cara a los gobiernos y a Bruselas, las demandas del sector apuntan en una misma dirección: menos fragmentación y más capacidad de decisión. Fernández reclama que las inversiones en defensa no estén "tan encorsetadas" y que se sienten las bases para evitar bloqueos derivados de la multiplicidad de Estados. Serrano, por su parte, pide mecanismos para reducir la fragmentación de la demanda europea, uno de los grandes lastres históricos del continente en materia de defensa.

En el caso de España, el directivo de GMV añade una advertencia: alcanzar el 2% del PIB es solo el compromiso financiero; convertir ese esfuerzo en capacidades reales es una "responsabilidad histórica". Para ello, considera imprescindible reforzar las capacidades de la administración pública y del Ministerio de Defensa en la definición de necesidades, la identificación de sistemas y el seguimiento de programas.

La conclusión que deja este diálogo entre industria y tecnología es clara: Europa ha despertado, pero ese despertar solo tendrá valor si se traduce en una base industrial más robusta, menos dependiente y capaz de responder a tiempo. El debate ya no es si hay que invertir, sino cómo hacerlo para convertir el gasto en soberanía, capacidad operativa y seguridad real.

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Fuente original: Leer en Expansión
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