El hallazgo tomó por sorpresa al equipo. El Perseverance llegó a Jezero para estudiar un delta superficial tan evidente que se distingue desde órbita. Nadie esperaba encontrar, justo por debajo, las huellas de un delta aún más viejo. En esta región de Marte, un río se superpuso literalmente sobre otro ya extinto, menciona la investigación publicada en la revista Science Advances.
preservan compuestos orgánicos y microfósiles. Perseverance llegó aquí porque el sitio se presta a la combinación de agua, sedimentos y tiempo: los tres ingredientes que mejor conservan señales biológicas antiguas.El descubrimiento de un delta aún más antiguo, sellado bajo el suelo, amplía ese potencial. Una estructura enterrada funciona como una cápsula del tiempo; queda protegida de la radiación, la erosión y los procesos que destruyen moléculas orgánicas en la superficie. Si Marte albergó vida microbiana, sus huellas tendrían más probabilidades de sobrevivir en un depósito profundo, estable y resguardado como este.