Cinco años después de su salida de La Moncloa, Iván Redondo (San Sebastián, 1981) desvela que el verdadero motivo de su adiós como director de Gabinete de la Presidencia del Gobierno fue una enfermedad cardiaca de la que tuvo que operarse. Y que lo dejó exhausto. Es la gran revelación de El Manual (Contraluz), su primer libro, que se publica este jueves. Pero no la única. A lo largo de 422 páginas que mezclan memoria y ensayo, el consultor político desmiga su vida política y personal y asegura que tanto el PP como Sumar tantearon su fichaje. También deja abierta la puerta a su vuelta al ruedo político. En esta entrevista con EL MUNDO añade, además, que sigue «en contacto» con el presidente del Gobierno.
¿Por qué ha escrito sobre sí mismo en tercera persona?Es un planteamiento de juego de roles: tratar de no utilizar los nombres propios de nadie. Es muy difícil escribir sobre uno mismo en un primer libro, y contando muchas cosas personales. Me parece que es el libro escrito en tercera persona en el que que más primera persona hay, porque no me guardo nada.Leyendo 'El Manual' da la impresión inequívoca de que para usted la segunda persona más importante del Gobierno es el director de Gabinete. «El presidente es un uno y el jefe de Gabinete, un dos», dice.Un presidente puede tener 22 ministros, pero sólo un jefe de Gabinete. Cada jefe de Gabinete es lo que quiera el presidente en cada etapa. Nosotros fuimos una etapa de Gabinete total.En el libro repite que «la política, como la vida, hace círculos», y en la presentación en Madrid anunció que está «preparado, si llega el momento, para regresar». ¿Lo veremos asesorando en alguna campaña en 2027? Mi prioridad uno en este momento es el Grupo Redondo. Son seis compañías, tenemos mucho trabajo y vamos muy bien. En este momento en el que hay corrosión, malestar, ira, resentimiento y odio en España, quería mostrar mi compromiso como ciudadano y como persona que conoce el Estado, el sistema y el país. Mi corazón está sano: puede llegar el momento... o no.¿Qué tiene que pasar para que llegue el momento?La vida suele ser 50% trabajo y 50% suerte. La política siempre ha venido a mí en algún momento, nunca la he buscado. Ese momento llegará trabajando, y veremos si sucede. Pero quiero poner de manifiesto que, como ciudadano, estoy a disposición.¿Y mientras ese momento de volver llega o no, usted sigue en contacto con Pedro Sánchez?Por supuesto. Nuestra relación, como sabe Pedro, es sagrada. Para mí lo es en dos ámbitos, tanto desde el punto de vista profesional -hemos vivido muchas aceleraciones históricas- y también desde un punto de vista personal. Él ha estado conmigo en momentos de una gran vulnerabilidad física y también mental. Y, por supuesto, nosotros estamos en contacto.¿Y en qué consiste su relación ahora mismo?Cuando digo que es «sagrada» es que él sabe que siempre vamos a estar el uno para el otro. Eso es así. Siempre va a encontrar empatía por mi parte.¿Y hablan de política y de cómo se deben afrontar los desafíos actuales? A fin de cuentas, usted es asesor...Hay muchas materias para hablar. Lo que hablamos queda entre los dos.¿Y si volviera a asesorar a Sánchez, le aconsejaría adelantar las elecciones generales?No, y no creo que lo haga. A mí me gusta una fecha: el 18 de julio de 2027.Justo el 18 de julio.¿Por qué no?¿Y por qué sí?Es una fecha importante para la historia de España. El 18 de julio Nicolás Salmerón, presidente de la Primera República, toma posesión. 18 de julio es cuando las diferencias de los españoles toman peso en una Guerra Civil. Es importante en nuestro país hacer didáctica democrática.Ya hubo elecciones un 20 de noviembre y tampoco salieron muy bien...Depende de los momentos que vive España. La didáctica es algo muy importante.En el libro, cuando evoca una candidata guatemalteca a la que no pudo asesorar, confiesa que «ganar con una mujer una presidencia de Gobierno» era y, sobre todo, «aún es su sueño profesional». ¿En el futuro volverá para intentar hacer presidenta a una mujer?Traer el futuro al presente es un ejercicio siempre difícil. ¿Es un sueño? Lo es, claramente.A Yolanda Díaz usted le veía potencial de presidenta. Entiendo que ya no.Hubo dos momentos. Uno muy iniciático en el 2021, donde tenía muchísima potencialidad [«Yolanda Díaz puede ser presidenta», escribió en La Vanguardia en noviembre de aquel año], y luego un momento en el 2023, donde comete un error muy grande que es el error Magariños: no entender que, sin motor Podemos, en el nacimiento de Sumar podía estar técnicamente su muerte política también. Ahora bien, no es la primera candidata que es un unicornio que acaba suspendiendo pagos. Le pasó también a Albert Rivera, que llegó bastante más lejos.Cuenta en el libro que el PP le tiró la caña para ficharlo a finales de 2022 y que Yolanda Díaz también hizo un acercamiento. ¿No lo van a desmentir ellos dos?No. Es la verdad. En el caso del PP, el 21 de diciembre de 2022. Y lo agradecí muchísimo porque me pareció un gesto muy positivo. Y en el caso de Yolanda Díaz, a pesar de las discrepancias que cuento en el libro, también lo agradecí, y ya está. No tiene más. No era mi momento.Al final del libro invoca el concepto japonés «natsukashii», la «nostalgia feliz» que siente ahora al recordar la palabra «Moncloa». Y al principio se refiere a otro término, «kibou»: la creencia de que algo bueno va a suceder en el futuro. ¿Eso es lo que barrunta ahora? ¿Tiene ofertas sobre la mesa?Ganar La Moncloa me salvó la vida. Porque gracias a los médicos de Moncloa me operaron del corazón a tiempo. ¿Cómo no voy a evocar a esa nostalgia feliz? Por ir a hacer deporte al gimnasio del búnker de Moncloa durante la lucha contra el coronavirus, me hicieron un chequeo completo y me descubrieron un agujero grande en el corazón.¿No tiene ofertas concretas sobre la mesa?¿Ha llegado el momento? Si no las tiene, entiendo que no.Veremos si llega el momento.Y hablando de esa enfermedad cardíaca que cuenta en 'El Manual' y que lo dejó exhausto. ¿Ese fue el único motivo de su relevo en el Gabinete? Hay que saber ganar, saber perder y saber parar. Y también tomé una decisión que es saber esperar. Y lo hice porque en la muralla de valores que tengo existen también la lealtad, el silencio y la discreción. No es tan relevante lo que le pueda pasar a un asesor. La vida sigue y hay que pasar página. Ahora bien: es cierto que, cuando me fui, algunas personas me calificaron de traidor, de mercenario y de ambicioso, y les escribieron mentiras a muchos periodistas de este país. Cinco años después, con un corazón sano, llega el momento, con tranquilidad, de poder explicarlo.¿Y por qué no lo ha contado antes? ¿Por qué ha tardado cinco años en revelar su enfermedad?He escrito un libro. Era una pregunta que me hacían mucho: «¿por qué te fuiste?». Y la respuesta se la guardó para el libro.¿Por qué lo cuento? Pues porque es un libro muy sincero para todos los públicos. No puedo no contarlo. Quiero hablar desde el corazón. Es el momento.Muchos en el PSOE dijeron que a usted lo cesaron. ¿Por qué no contrarrestó eso que califica de «mentiras»?Uno decide romper un silencio cuando ve que es el momento. Entonces yo tenía muchas otras preocupaciones. Mis últimos seis meses en Moncloa fueron muy duros: estuve mucho más medicado de lo que he estado en mi vida. El lado izquierdo de mi cerebro estaba en la política, pero el lado derecho estaba en los electrocardiogramas y en mi salud física y mental. Me tenía que rearmar no sólo físicamente, sino, también, en espíritu. Y no era el momento.¿Sánchez ya ha leído el libro, o por lo menos se lo ha enviado?La primera persona que supo que este libro existía, porque evidentemente se lo dije, fue Pedro Sánchez. Ya se lo hemos enviado, claro.¿Le ha gustado?Que lo diga él, ¿no? ¡Tiene un TikTok! Todo lo que está ahí ya lo conoce, pero en algunos pasajes tendrá una sonrisa.En 'El Manual' habla de «los susurradores» José Miguel Contreras y Miguel Barroso, y cuenta que intentaron convencerlo para que no se fuera de La Moncloa. ¿Qué le ofrecieron en aquella cena?No podían ofrecerme nada. Podían hablar de muchas cosas, pero ellos no eran nadie para ofrecer nada. A mí no.Cuenta en el libro que Sánchez le ofreció ser ministro en 2018 y en 2021. ¿Ministro de qué?Me ofreció muchas cosas. Es así y ya lo contará él algún día.¿Y por qué lo rechazó? No era mi momento. La segunda vez, ya me habían operado del corazón.Cada capítulo comienza con una frase sobre el cargo, y en una de ellas dice que «el jefe de Gabinete no puede cometer el error de dejarse llevar por el ego». ¿Usted cometió ese error? ¿Hace alguna autocrítica ahora?El ego es el enemigo, y en ese sentido yo nunca he tenido ningún problema. De mí siempre se quiere construir una imagen rasputiniana que no es correcta. Y cuando tengo un minuto -no necesito mucho más- con una persona, se da cuenta perfectamente de dónde está la magia que queremos impregnar cuando somos estrategas, ingenieros, médicos o arquitectos de la política, desde la máxima humildad.¿De su etapa en Moncloa no hace ninguna autocrítica?Siempre se cometen muchísimos errores. Intento, como la inteligencia artificial, no repetirlos.Cuenta que el PSOE intentó en nada menos que siete ocasiones que usted y su equipo donaran parte de su sueldo al partido sin ser afiliados. Y que le presionaban muchísimo para que se afiliara.A ver, en política hay malas personas por convicción. Y las personas que protagonizaron esos movimientos hoy no están en el Partido Socialista Obrero Español.¿De quién habla?Ahí me voy a quedar.¿Cómo está viendo el juicio del caso mascarillas y todo lo que rodea la corrupción presunta de nada menos que José Luis Ábalos, la mano derecha de Pedro Sánchez?Mi relación con estas personas era muy puntual y estrictamente profesional. Es la verdad. Lo vivo como un ciudadano, con mucha indignación.¿Moncloa nunca recibió ninguna información sobre el estilo de vida o alertando sobre Ábalos y sus compañías y la presunta trama?Si hubiera tenido conocimiento, me los habría llevado por delante.En su libro, hay un capítulo muy favorable a la Ley de Amnistía. ¿Usted cree que el independentismo ya está «apaciguado» del todo?La amnistía es la política de convivencia en la que yo creo. Aquí ha habido tres etapas. La primera es el 155, que es el castigo por vulnerar la legalidad. La segunda etapa son los indultos, que es el perdón. Y la tercera es la amnistía, que es el olvido. Y claro que es constitucional. La amnistía es el inicio de una política de convivencia democrática sólida otra vez en España: y todos dentro.¿Para garantizar la convivencia a futuro, hay que acometer una reforma constitucional que apuntale la arquitectura territorial de España hacia una España federal?Soy un enamorado absoluto de la reforma de la Constitución. Creo que hay una fecha icónica que son los 50 años de la Constitución, que es el 2028. Cada generación se merece construir su propio país y España necesita una reinstitucionalización. La reforma de la Constitución puede ser muy positiva. Y cuando digo muy positiva, cuando llegue el momento, es porque creo que estamos preparados. Será bueno para todas las instituciones. Será bueno para Felipe VI, para la princesa Leonor. Será bueno para el sistema porque cogerá otra vez fuerza y musculatura. Y también resolveremos quiénes somos, que es importante existencialmente. El Estado de las Autonomías explica el reinado de otro rey que es Juan Carlos I, no el mi generación, que es Felipe VI. No hay que forzar, pero España se merece esa reforma.¿Una reforma plurinacional y federal?Tenemos que actualizar la convivencia y tenemos que dejar claro que España es un Estado plurinacional del sur de la Unión Europea. Y hay que actualizarla con la IA, así como los derechos digitales y sociales. Esa reforma le sentará bien a España.¿Sánchez tiene que liderar ese impulso a una reforma constitucional con vistas a 2028? Para mí la tienen que liderar el Gobierno y el Congreso, con la oposición. ¿Por qué vamos a renunciar a una Constitución en la que podamos encontrar un nuevo punto de equilibrio?Ese entendimiento entre Gobierno y oposición se antoja imposible.En la historia de España, todo es imposible... hasta que interesa.Entrevista a Iván Redondo: "Por supuesto que sigo en contacto con Pedro Sánchez, nuestra relación es sagrada"
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El ex jefe de Gabinete del presidente compendia sus memorias y sus enseñanzas como consultor político en 'El Manual', un libro en el que detalla sus años en Moncloa y asegura que Feijóo quiso ficharlo en 2022 Leer
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