“Miré estas características y pensé: esto es como ver un ornitorrinco. Piensas que estas cosas no deberían existir juntas, pero ahí están justo delante de ti, y es innegable. Al igual que los espectros, el código genético detallado de un ornitorrinco proporciona información adicional que muestra lo inusual que es el animal, compartiendo características genéticas con aves, reptiles y mamíferos. En conjunto, la imagen y los espectros de Webb nos indican que estas galaxias tienen una combinación inesperada de características”, declaró Yan para un comunicado de prensa.
"Efectivamente, el ornitorrinco es un animal"
Los investigadores ya plantean algunas conclusiones preliminares. Así como los biólogos tuvieron que reconocer que un ornitorrinco era un animal y no una planta, los astrónomos proponen que estos objetos puntuales y distantes son galaxias, específicamente galaxias en una fase temprana de formación estelar.
Aún faltan detalles para determinar qué tipo de galaxias son. Por ahora, la resolución del James Webb limita las respuestas, y los astrónomos necesitan encontrar más ejemplos. En el caso del ornitorrinco, la comunidad científica tardó 85 años en llegar a un consenso sobre su naturaleza. La clave no fue su capacidad de producir leche o poner huevos, sino la presencia de tres huesos del oído exclusivos de los mamíferos.
“Independientemente de su naturaleza exacta, esta población de objetos puntuales y de líneas estrechas requiere más investigación. Una espectroscopía más profunda y de resolución media será esencial para futuros diagnósticos”, concluyen los autores.