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Escuchar a la esquizofrenia: cómo la IA podría ayudar en el diagnóstico precoz

Escuchar a la esquizofrenia: cómo la IA podría ayudar en el diagnóstico precoz
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El habla de las personas con esquizofrenia presenta sutiles diferencias con respecto al de las personas sanas. ¿Puede la IA detectar esas diferencias mejor que los psiquiatras humanos?
Astrid Landon, Knowable en españolNeurociencia10 de octubre de 2026peor será la respuesta al tratamiento y mayor el riesgo de pérdida de tejido cerebral, empeoramiento de los síntomas y suicidio. Sin embargo, los psiquiatras suelen cometer errores.

Parte del problema radica en que, en la actualidad, el diagnóstico depende de valoraciones subjetivas. Basándose en lo que dice el paciente y en cómo lo dice, los médicos rellenan una de varias escalas de valoración diferentes para clasificar la gravedad de los síntomas y llegar a un diagnóstico. Sin embargo, el proceso es difícil de estandarizar, y las puntuaciones que otorgan los médicos a un mismo paciente pueden variar entre un 30% y un 50%.

La inteligencia artificial podría ayudar a automatizar el proceso, haciendo que el diagnóstico sea más rápido y preciso. “Por primera vez, podríamos disponer de una forma de determinar objetivamente: ¿hasta qué punto es delirante esto? ¿Qué grado de desconexión tienen estas asociaciones? ¿Hasta qué punto es incoherente?”, afirma Insel.

distinguir entre diferentes subtipos de la enfermedad.

el análisis, publicado en el Annual Review of Clinical Psychology de 2026.

Otro problema es que las personas pueden hablar más despacio no porque padezcan una enfermedad mental, sino porque son mayores o hablan una segunda lengua. Las personas también pueden sonar diferentes en contextos estresantes, como una sala de urgencias, o bajo los efectos de medicamentos o de una enfermedad física, señala Sandra Just, psicóloga clínica de la UiT, la Universidad Ártica de Noruega.

Esto crea una “brecha entre la investigación y la práctica”, en la que los marcadores de voz pueden dar buenos resultados en los estudios, pero malos en el mundo real, afirma John Torous, psiquiatra e informático del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Harvard.

Lo ideal sería que los médicos supieran cómo suena habitualmente un paciente para detectar si su forma de hablar ha cambiado. Pero recopilar esos datos de referencia implicaría identificar a las personas con alto riesgo de esquizofrenia, grabar sus llamadas, pedirles que utilicen una aplicación a diario o llevar un registro de las entrevistas clínicas —incluso si actualmente no presentan síntomas—.

Hacerlo plantea delicadas cuestiones éticas en torno a la privacidad y la seguridad. “Se trata de un problema realmente complicado”, afirma Brita Elvevåg, neurocientífica cognitiva de la UiT, la Universidad Ártica de Noruega, que lleva casi 30 años estudiando los patrones del habla. “¿Cómo podemos preservar la privacidad personal ahora que estamos empezando a utilizar la tecnología? Me preocupa que la gente no tenga necesariamente eso en cuenta”.

Debido a todas estas limitaciones, los investigadores no creen que la IA vaya a convertirse en un diagnosticador de esquizofrenia a corto plazo. “Es una herramienta, no una panacea”, afirma Vijay Mittal, investigador y psicólogo clínico de la Universidad Northwestern de Illinois. “Estamos en una fase inicial y hay mucho entusiasmo, [pero] hay que actuar con mucha cautela”.

Artículo traducido por Debbie Ponchner.

Este artículo apareció originalmente enKnowable en español, una publicación sin ánimo de lucro dedicada a poner el conocimiento científico al alcance de todos. Suscríbase al boletínde Knowable en español.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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