Para medirlo, el equipo detrás del estudio recurrió a la simulación EAGLE, que permite seguir la evolución de galaxias durante miles de millones de años. Sobre EAGLE construyeron un modelo propio de habitabilidad, que combina formación estelar, metalicidad y la probabilidad de que una estrella albergue un planeta potencialmente habitable con cinco procesos capaces de destruir esas condiciones: dos tipos de supernovas, estallidos de rayos gamma, encuentros cercanos entre estrellas y cuásares. Así pudieron comparar qué galaxias no solo producen planetas potencialmente aptos para la vida, sino cuáles consiguen conservar esas condiciones durante más tiempo.
Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. El punto favorable apareció en galaxias con una masa total de entre 100,000 millones y un billón de masas solares, aproximadamente la escala de la Vía Láctea. Son sistemas suficientemente maduros como para haber producido abundantes elementos pesados y planetas rocosos, pero que ya dejaron atrás la etapa de formación estelar más frenética y peligrosa.La ubicación dentro de la galaxia también importa, aunque menos de lo que podría pensarse. La simulación encontró una franja amplia de condiciones favorables, aproximadamente entre 1 y 10 kiloparsecs del centro galáctico (un kiloparsec equivale a 3,260 años luz). El Sol, situado a unos 8.2 kiloparsecs del centro de la Vía Láctea, cae dentro de esa zona. No existe un anillo “perfecto” de habitabilidad, por lo que el estudio sugiere que una porción considerable de una galaxia como la Vía Láctea puede ofrecer condiciones suficientemente estables para la habitabilidad.
The Conversation.Pero la habitabilidad de una zona también cambia con el tiempo y sus riesgos dependen de la época del universo que se observe. En el universo temprano, las supernovas de colapso del núcleo eran la principal amenaza dentro del modelo. Durante los últimos 5,000 o 6,000 millones de años, el riesgo dominante pasó a ser el encuentro cercano entre estrellas, aunque estos eventos siguen siendo excepcionalmente raros.
La Vía Láctea actual sale especialmente bien parada. Según las estimaciones del estudio, menos de una estrella de cada mil habría experimentado un evento extremo de extinción por explosiones o encuentros estelares durante un periodo comparable con la historia reciente del sistema solar (mil millones de años). En ese sentido, nuestra galaxia parece haber dejado atrás su etapa más peligrosa y entrado en una fase más estable.
Por supuesto, identificar una región favorable para la habitabilidad no equivale a encontrar vida. El modelo estima dónde podrían encontrarse planetas potencialmente adecuados y cuánto tiempo pueden conservar esas condiciones frente a distintas catástrofes cósmicas. No intenta resolver la pregunta fundamental: con qué probabilidad aparece realmente la vida cuando existe un planeta apropiado. Esa probabilidad sigue siendo desconocida.