- CARLOS DRAKE
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De los veinte países que ofrecen incentivos a la compra de automóviles eléctricos en Europa, doce superan a España en importe. Italia lidera en apoyo público, con 11.000 euros.
Los países europeos continúan desplegando una batería de medidas orientadas a impulsar la demanda de coches eléctricos, una tecnología que, salvo excepciones, no es predominante en ningún mercado comunitario.
La mayoría de los estados miembro de la Unión Europea aplica beneficios de algún tipo para los clientes que se decantan por la adquisición de un vehículo eléctrico, sobre todo vinculados con subvenciones a la compra, según un informe elaborado por la patronal europea Acea.
En este entorno de apoyo a la movilidad eléctrica -acelerado por la fuerte competencia de las marcas chinas, que venden coches eléctricos con un precio muy asequible-, España se encuentra alejada de los primeros puestos en cuanto a soporte a la electromovilidad, con unos incentivos a la adquisición de automóviles eléctricos de hasta 4.500 euros, en caso de que se cumplan determinados requisitos.
El Gobierno español lanzó el pasado febrero un nuevo paquete de apoyo a la electromovilidad, denominado Plan Auto+. El plan recoge que los clientes particulares españoles podrán recibir una ayuda semidirecta de hasta 4.500 euros por la compra de un turismo eléctrico (hasta 5.000 euros para furgonetas), siempre que cueste menos de 35.000 euros, y que se haya fabricado o ensamblado en Europa y también su batería.
Esta medida está en línea con el enfoque de la Comisión Europea de impulsar la fabricación y venta de coches eléctricos made in Europe pequeños y asequibles, que puedan competir con los duros rivales procedentes de China.
Con este importe, España se sitúa en la mitad baja de la tabla de Europa, puesto que de los veinte países que ofrecen ayudas a la compra, hay doce que aportan un mayor incentivo público.
Italia ocupa la primera posición del ránking europeo de ayudas públicas a la adquisición de automóviles eléctricos a los clientes particulares, con un máximo de 11.000 euros. Este importe está vinculado a la adquisición de un modelo eléctrico de hasta 35.000 euros (más IVA) y a que el receptor tenga unos ingresos máximos anuales de hasta 30.000 euros.
En Hungría, por su parte, la ayuda máxima a percibir alcanza los 10.500 euros, aunque está vinculada a empresas, siempre que adquieran turismos eléctricos con un precio de hasta 52.700 euros y con una capacidad de batería de más de 59 kilovatios hora.
En la parte alta de la tabla también se sitúan otros países como Croacia, Chipre o Polonia, con 9.000 euros cada una. En Polonia está supeditada a proveedores de servicios de taxi, usuarios de vehículos de reparto y flotas de vehículos compartidos. En Chipre, sin embargo, el importe alcanza los 20.000 euros para familias numerosas y personas con discapacidad, siempre que el modelo no supere un precio de 80.000 euros.
También por encima de España en apoyo a la compra de coches eléctricos están países como Malta (8.000 euros), Eslovenia (7.200 euros), Alemania (6.000 euros), Luxemburgo (6.000 euros), Suecia (6.000 euros) o Francia (5.700 euros).
Por detrás de España, se posicionan algunos países como Reino Unido (4.300 euros), Finlandia (2.500 euros) o Irlanda (con 3.500 euros, que se pueden elevar hasta 25.000 euros para flotas, siempre que el vehículo esté adaptado para silla de ruedas).
El informe de Acea también analiza otras ayudas a la movilidad eléctrica, con España como uno de los países con mayor abanico de subsidios, puesto que tiene una exención del impuesto de matriculación. Además, en España los coches eléctricos tienen una bonificación del 75% en el impuesto de circulación y también existe el plan Moves Corredores, con un presupuesto de 200 millones de euros para impulsar la infraestructura pública de recarga.
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