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La lucha de Javier Milei contra la inflación en Argentina se estanca

La lucha de Javier Milei contra la inflación en Argentina se estanca
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Aunque la inflación se ha reducido mucho, el último tramo del camino para normalizar los precios es el más complicado, según advierten los economistas. Leer
Financial TimesLa lucha de Javier Milei contra la inflación en Argentina se estanca
  • DANIEL POLITI
Actualizado 27 ABR. 2026 - 00:31El presidente de Argentina, Javier Milei.Chris RatcliffeEXPANSION

Aunque la inflación se ha reducido mucho, el último tramo del camino para normalizar los precios es el más complicado, según advierten los economistas.

El esfuerzo de Javier Milei por reducir la inflación crónica en Argentina se está estancando. La tasa mensual alcanzó el 3,4% en marzo -su nivel más alto en un año-, mientras los economistas advierten de que afrontar la recta final podría ser mucho más difícil que detener la crisis en su punto álgido.

La inflación ha caído drásticamente desde las tasas mensuales de dos dígitos que Milei heredó al asumir la presidencia en 2023. Sin embargo, la tasa mensual llegó al 2,9% tanto en enero como en febrero.

"La cifra es mala. No nos gusta porque la inflación nos resulta repugnante", declaró Milei tras la publicación de los últimos datos. "Sin embargo, existen factores concretos que nos permiten explicar lo sucedido y, sobre todo, prever que en el futuro la inflación retomará su senda descendente", añadió.

El presidente libertario, que escribió un libro titulado El fin de la inflación como parte de su propuesta a los votantes en 2023, ha dicho que la inflación pronto podría "empezar por cero", lo que significa una tasa mensual inferior al 1%. Pero los economistas se muestran escépticos, sobre todo porque el alza de los precios de la energía provocada por la guerra contra Irán ejerce una presión adicional sobre una dinámica de precios ya de por sí rígida. La actual tasa anual de casi el 33% está lejos de su máximo de casi el 300%, pero sigue estando entre las peores del mundo.

"Es más fácil reducir la inflación del 30% mensual al 3% que del 3% mensual al 3% anual", explica Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, una consultora con sede en Buenos Aires.

Milei, que se autodefine como anarcocapitalista, recurrió a una herramienta tradicional para provocar la caída inicial de la inflación: mantener estable el tipo de cambio del peso para estabilizar los precios. Pero cuando el gobierno permitió que la moneda fluctuara con mayor libertad como parte de un acuerdo con el FMI suscrito hace un año, la inflación pronto comenzó a subir de nuevo.

Sin un ancla firme, el gobierno debe ahora romper la profunda inercia acumulada durante años de inflación crónica. En Argentina, esos hábitos son difíciles de erradicar: muchos comerciantes suben los precios de forma preventiva, las familias se abastecen de productos básicos antes de la próxima subida de precios y los contratos de alquiler incluyen aumentos trimestrales automáticos.

Salarios

Los salarios suelen negociarse en función de la inflación pasada, en lugar de la actual, una política que puede alimentar futuras subidas de precios, ya que las empresas trasladan el coste de los salarios más altos a los consumidores. Los costes de los servicios públicos y otros servicios, algunos de los cuales se ajustan automáticamente a la inflación pasada, siguen aumentando tras años de subvenciones. Esto contrasta con los precios de los bienes manufacturados, que en gran medida se mantienen bajos gracias al tipo de cambio semiflotante y a la eliminación de algunas barreras comerciales.

El gobierno se ha resistido a comprometer al banco central con una política explícita de control de la inflación. Ante la ausencia de dicho marco, sumado al abandono del ancla cambiaria, el proceso ha perdido impulso, argumenta Gabriel Caamaño, economista de la consultora Outlier. "El proceso de desinflación se encuentra en un punto muerto", asegura.

El estancamiento persiste a pesar del débil crecimiento en una "economía que se ha estancado", opina Marina Dal Poggetto, de la consultora EcoGo.

Los argentinos han estado sufriendo las consecuencias. Los precios de la carne en Buenos Aires, por ejemplo, subieron un 6,9% solo en marzo. Los precios de los alimentos a nivel nacional aumentaron un 3,4% en marzo, tras haber subido un 3,3% en febrero y un 4,7% en enero. Los salarios en el sector formal crecieron alrededor de un 2% mensual en febrero, por debajo de la inflación.

El efecto acumulativo de la inflación es una erosión silenciosa pero significativa del nivel de vida, incluso a pesar de que las tasas de pobreza disminuyeron el año pasado desde los máximos alcanzados al inicio de la presidencia de Milei. Los ingresos reales de los trabajadores del sector formal y los pensionistas argentinos -unos 14,5 millones de personas- se encuentran aproximadamente entre un 8 % y un 10% por debajo de donde estaban cuando Milei asumió el cargo, según Martín Rapetti, profesor de Economía de la Universidad de Buenos Aires.

Las encuestas comienzan a reflejar ese deterioro. Un sondeo reciente de la Universidad de San Andrés reveló que la preocupación por el estancamiento de los salarios reales y el desempleo -que ha aumentado casi dos puntos porcentuales desde que Milei asumió el cargo, hasta el 7,5%- ahora pesa más que la inflación, que ha caído drásticamente como prioridad para los votantes.

Según una reciente encuesta de AtlasIntel, el índice de aprobación de Milei ha caído al 36,4%, en comparación con el 49,5% de su primer mes en el cargo.

El gobierno también ha sido criticado por cómo mide la inflación. A principios de este año, retrasó una actualización prevista de la cesta del índice de precios al consumidor, lo que provocó la dimisión del director de la agencia nacional de estadística.

Aunque la decisión causó alarma en un país con una larga historia de manipulación de datos de inflación, los economistas afirman que el impacto numérico real ha sido insignificante hasta el momento.

"Es una lástima, porque la desinflación ha sido significativa", dijo Rapetti. "Pero no actualizar el índice, sabiendo que debería actualizarse, tiene un costo para la reputación".

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Fuente original: Leer en Expansión
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