- Los aeropuertos europeos alertan de una escasez de combustible en tres semanas
- El turismo crecerá un 2,5% este año pese a la incertidumbre por la guerra de Irán
El mes pasado, la llegada de pasajeros aéreos del exterior aumentó hasta rozar los 8,6 millones, en plena efervescencia del conflicto en Oriente Próximo.
Ante el polvorín en que se ha convertido Oriente Próximo y la perspectiva de que el conflicto se prolongue, lo que, según los agentes económicos, pasará factura al crecimiento global (cuyo importe será mayor o menor dependiendo de cuánto se alarguen la guerra y el atasco de buques petroleros y mercantes en el estrecho de Ormuz), el sector turístico español se beneficia al menos de su condición de destino seguro para los viajeros internacionales. Recientemente, Exceltur cuantificó en 4.239 millones de euros los ingresos que podría aportar el desvío de viajeros desde esa zona convulsa hacia España en el supuesto de una guerra "corta, acotada territorialmente y resuelta con una estabilidad razonablemente duradera".
Y aunque es difícil medir cuáles han sido los frutos de ese efecto "refugio" hasta la fecha, lo cierto es que España cerró marzo, el primer mes de guerra, con un saldo muy positivo en llegadas de pasajeros aéreos internacionales. En concreto, solo en marzo nuestro país recibió 8,6 millones de pasajeros foráneos, un 6,6% más que en el mismo del año pasado, según datos publicados ayer por Turespaña a partir de los registros de Aena.
En el acumulado del primer trimestre, el balance asciende a casi 22,4 millones de pasajeros aéreos desde el exterior, un alza del 5,8% sobre los tres primeros meses de 2025 (o, si se prefiere, 1,2 millones de pasajeros más), lo que, considerando el dato aislado de marzo, representa una cierta aceleración en las llegadas en este último mes, que coincidió con el punto más álgido hasta la fecha de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel en Irán.
El año pasado, alrededor de 181 millones de turistas de todo el mundo eligieron destinos del Mediterráneo Oriental. La confrontación bélica amenaza ahora su seguridad y los viajeros internacionales, muchos de ellos europeos, podrían optar ahora por buscar países más tranquilos y, sobre todo, más seguros. De momento, el 85,7% del flujo total de pasajeros aéreos recibido en marzo provenía de Europa, un 7,3% más, mientras que los viajeros procedentes de América lo hicieron un 7,6%, representando el 9,5% del total.
La otra cara de la moneda, que refleja los estragos que la guerra en Oriente Próximo está causando ya en esa demanda, son los pasajeros procedentes de Asia, que se desplomaron nada menos que un 36,3%, suponiendo apenas el 1,7% del total de pasajeros aéreos aterrizados en España. En el caso de los viajeros procedentes de países del Golfo con presencia de intereses estadounidenses, lo que durante marzo se tradujo en ataques y represalias selectivas por parte de Irán, "destaca la disminución de llegadas" desde Emiratos Árabes Unidos y Catar, pero también desde Israel, todos ellos "arrastrados por el conflicto bélico en Oriente Medio", resalta el comunicado del Ministerio de Industria y Turismo.
Con carácter general, los pasajeros procedentes de los principales mercados emisores de España crecieron en marzo: un 10,9% los provenientes de Reino Unido, hasta 1,78 millones, representando el 20,8% del flujo total de llegadas, mientras que pasajeros con origen en Alemania, que habían flaqueado en el arranque del año, retornaron a la senda positiva y crecieron un 3,2% interanual, hasta los 1,1 millones (el 13,2% de la cifra global), de la mano de fuertes incrementos de afluencia en Baleares y Andalucía, ya que en otros destinos, como Canarias, Madrid o País Vasco, la presencia de pasajeros germanos disminuyó.
Los italianos también aumentaron: un 5%, hasta alcanzar los 896.805 en marzo, de los cuales el 58,3% optó por Cataluña y Madrid como destinos. Más tibia fue la demanda procedente de Países Bajos, que apenas creció un 0,6% en marzo, hasta 388.449 pasajeros, mientras que Francia fue, entre los mercados tradicionales, la gran excepción a la regla, con una caída interanual del 1,4% y 575.600 viajeros, que mayoritariamente se concentraron en Madrid y Cataluña, aunque el número de visitantes galos aumentó en regiones como Andalucía, Galicia o Baleares.
¿Excepción o síntoma?
Cabe preguntarse si la debilidad francesa es un hecho aislado o un síntoma. Los principales organismos económicos internacionales, como la OCDE o el FMI, han rebajado sustancialmente sus previsiones de crecimiento para Europa en 2026 debido a la guerra en Irán y a su impacto sobre la demanda interna por la vía de renovadas presiones inflacionistas. Ayer, la firma de inversión Lazard advirtió de que, aun en caso de una pronta desescalada (lo que a día de hoy sigue estando en el aire), los daños causados hasta el momento por el conflicto hacen ya "inevitable" cierto grado de deterioro económico.
La pregunta es hasta qué punto puede afectar esto a la demanda turística en los próximos meses, ahora que la campaña de verano está a la vuelta de la esquina. De momento, España sigue diversificando mercados y los provenientes de países emisores no tradicionales crecieron en conjunto un 6% en marzo, hasta superar los 2,23 millones, destacando el aumento de llegadas de pasajeros internaciones con origen en países como China, Corea del Sur y Brasil.
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