La nueva escalada alcanza a Jordania y Kuwait, amplía la implicación de Arabia Saudí y reduce aún más el tráfico por el estrecho de Ormuz
Regala esta noticia Añádenos en Google Una imagen por satélite muestra el daño en instalaciones saudíes. (Reuters)Corresponsal. Washington
30/07/2026 a las 21:08h.La breve pausa que en Washington había alimentado la esperanza de un final a la guerra de Irán se desvaneció este jueves con una nueva ... oleada de ataques cruzados. Estados Unidos bombardeó decenas de instalaciones de la Guardia Revolucionaria, mientras la teocracia respondió con misiles que alcanzaron o sobrevolaron varios países árabes aliados en Oriente Próximo.
El Mando Central de Estados Unidos anunció en un comunicado que había completado una «fuerte oleada» de ataques en respuesta al intento iraní de alcanzar una base norteamericana en Jordania. Los objetivos incluyeron centros de mando, instalaciones de misiles y drones, sistemas de vigilancia costera y posiciones de defensa de la Guardia Revolucionaria.
La agencia oficial iraní informó de tres muertos y dos heridos en un ataque sobre la isla de Qeshm, situada frente a la costa iraní y en pleno estrecho de Ormuz. El enclave tiene un valor estratégico especial porque desde allí Irán vigila una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
El presidente Donald Trump aseguró al comienzo de la operación que la guerra podía durar entre cuatro y cinco semanas, aunque dejó abierta la posibilidad de una campaña más larga. Cinco meses después, la salida militar no está clara y la vía diplomática avanza con creciente dificultad. Pakistán, uno de los principales mediadores, mantuvo que las conversaciones continúan para intentar normalizar el tránsito por Ormuz.
El conflicto ya no se limita al territorio iraní y se empieza a parecer bastante a una guerra regional. EE UU y Arabia Saudí atacaron el miércoles posiciones de milicias respaldadas por Teherán en Irak, una operación en la que murieron al menos veinte combatientes iraquíes y seis asesores iraníes. La participación saudí representa un nuevo paso en la implicación directa de los aliados de Washington.
Egipto se asoma a la guerra
La ofensiva se extiende también hacia el mar Rojo. Dos buques de gas sufrieron incendios en el puerto egipcio de Damieta después de ser alcanzados por drones. Las autoridades egipcias confirmaron el ataque, aunque todavía no han atribuido responsabilidades.
Egipto había conseguido mantenerse al margen de los ataques directos. Un golpe deliberado contra su territorio supondría la apertura de otro frente y afectaría a uno de los principales mediadores regionales.
La mayor presión se concentra, sin embargo, en las rutas marítimas. Irán ha amenazado y atacado buques en Ormuz, por donde en tiempos de paz circulaba alrededor del veinte por ciento del petróleo y el gas mundial. El tráfico semanal cayó de 82 barcos entre el 13 y el 19 de julio a solo 39 durante la semana posterior, según datos de Lloyd's List Intelligence recogidos por Ap.
Los hutíes han declarado además un bloqueo contra los barcos saudíes en Bab el Mandeb, la entrada del mar Rojo hacia el golfo de Adén. Esa ruta se había convertido en la principal alternativa de Arabia Saudí para esquivar Ormuz. Parte del crudo debe ahora viajar por mar hasta Ain Sokhna, cruzar Egipto mediante oleoductos y volver a ser cargado en el Mediterráneo.
La guerra ha elevado el precio de los combustibles, alterado las cadenas de suministro y aumentado la inquietud sobre las reservas estadounidenses de misiles defensivos. También comienza a tener un coste político para Trump. Una encuesta de AP-NORC refleja un nuevo descenso en su aprobación por la gestión del conflicto.
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