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El diagnóstico médico cuando hay problemas para dormir evita la posibilidad de desencadenar enfermedades a corto y medio plazo. EC Estas son las enfermedades que provoca no dormir bien ni lo suficienteEn el Día Mundial del Sueño, la Sociedad Española de Neurología recuerda que el 56% de la población española no descansa las horas recomendadas y la mitad no disfruta de un sueño reparador
M. Gallardo
Viernes, 13 de marzo 2026, 12:48
... sueño reparador. En esta nefasta estadística, las mujeres se llevan la peor parte. Son ellas las que con más frecuencia tienden a percibir su sueño como de menor calidad.Detrás de estos rotundos datos, en muchas ocasiones, subyacen causas claras y evitables, tales como una higiene del sueño inadecuada, muy condicionada por el estilo de vida actual: empleos sedentarios, escasa actividad física, consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias, altos niveles de estrés, uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse, consumo de contenido que puede alterarnos o estimularnos excesivamente, cenas abundantes, dormitorios poco confortables o ruidosos, una limitada exposición a la luz solar en horas diurnas...
4 millones afectados
La SEN estima que esta es la cifra de personas en España padecen algún trastorno de sueño crónico y grave.
A esto se suma, alertan desde la SEN, la reducción de horas de sueño, ya sea voluntaria o forzosa en el contexto de una sociedad hiperdemandante, que nos pide llegar a todo, y condena a restar horas de nuestro descanso. De hecho, según datos de esta sociedad médica, más del 60% de los jóvenes en España reconoce restar tiempo al descanso para dedicarlo a actividades de ocio u otros intereses.
Pero esta elección tiene consecuencias nefastas para la salud. «Un sueño de buena calidad es un pilar fundamental para la salud en general e imprescindible para el bienestar físico y mental. Y una mala calidad de sueño tiene consecuencias tanto a corto como a largo plazo», advierte la doctora Celia García Malo, coordinadora del Grupo de Estudio del Sueño de la Sociedad Española de Neurología.
«A corto plazo, la falta de sueño -prosigue García Malo- suele traducirse en dificultades para mantener la atención y rendir adecuadamente. Es habitual notar mayor cansancio y somnolencia durante el día, junto con irritabilidad y cambios en el estado de ánimo. Además, dormir poco incrementa el riesgo de accidentes laborales y de tráfico; de hecho, se estima que alrededor del 30% de los accidentes de tráfico en España están relacionados con la somnolencia al volante. Perpetuar los trastornos sin actuar para resolverlos nos hace tener más riesgo de padecer enfermedades y de fallecer por distintas causas».
Consecuencias del insomnio
La evidencia científica muestra que el déficit crónico de sueño se asocia a un aumento significativo del riesgo de trastornos metabólicos como obesidad y diabetes, así como hipertensión arterial y alteraciones del colesterol y los triglicéridos.
Estos factores, a su vez, elevan la probabilidad de enfermedad vascular —incluidos ictus e infarto de miocardio— y también se han vinculado con patologías neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer.
Por otro lado, la privación persistente de sueño se relaciona con mayor incidencia de trastornos mentales graves, entre ellos la depresión, y diversos estudios han observado una asociación entre dormir insuficientemente y un mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, como los de colon, mama o próstata.
«La verdadera referencia para saber si tenemos un sueño de calidad es cómo nos sentimos al despertar. Si nos levantamos con sensación de descanso, energía y bienestar suficientes para afrontar el día, es señal de que el sueño ha sido adecuado y de calidad. No se trata solo de un número de horas, sino de la calidad del descanso», explica la citada especialista.
Generalmente un buen descanso es un sueño continuo o con breves interrupciones, que permita pasar varias veces por todas las fases de sueño en forma de lo que denominamos 'ciclos de sueño'. Además, tener horarios de sueño-vigilia más o menos regulares, favorecer los contrastes en las señales que regulan las señales de sueño en nuestro cerebro como recibir luz solar durante el día y tener actividad física, y por el contrario, reducir la luminosidad y favorecer la relajación antes de dormir, son estrategias que refuerzan nuestro descanso.
Los trastornos requieren de tratamiento
La mala calidad del sueño también está relacionada con la elevada prevalencia de los trastornos del sueño. La SEN estima que más de cuatro millones de personas en España padecen algún trastorno de sueño crónico y grave. Existen cerca de 100 trastornos primarios del sueño, pero entre los más frecuentes se encuentran el insomnio, la apnea obstructiva del sueño, las alteraciones del ritmo circadiano, el síndrome de piernas inquietas, las parasomnias NREM, el trastorno de conducta durante el sueño REM, la narcolepsia y la hipersomnia idiopática.
Estos no se corrigen con mejorar los hábitos, que estarían en el terreno de la higiene del sueño, sino que tienen tratamiento. «Las pautas de higiene de sueño son consejos genéricos, que pueden ser útiles como medida preventiva y como medida de salud. En cambio, cuando la persona padece un trastorno de sueño basarse solo en estos no solo puede no resolver el problema sino que en ciertas personas puede provocar más cronificación y más ansiedad», añade García Malo.
Cuando realmente existe un trastorno del sueño, se trata de un problema médico que no se soluciona con sustancias que se venden en farmacia sin receta médica, como la melatonina, ampliamente utilizada por la población. La citada doctora especialista en sueño recuerda que la intervención de estas patologías requiere en muchas ocasiones terapia cognitivo-conductual, reestructuración de pensamientos asociados a los problemas de sueño y, en algunas ocasiones, terapia farmacológica bajo supervisión médica.
Un retraso del diagnóstico o un mal abordaje del problema pueden llevar, concluye la SEN, a cronificar el problema y aumentar su impacto sobre la salud física y mental.
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