La incertidumbre geopolítica se ha consolidado como un elemento estructural del entorno empresarial. Según el informe C-suite Barometer 2026 de Forvis Mazars, las empresas españolas están reforzando su capacidad de adaptación mediante inversiones en tecnología, mejoras de eficiencia y ajustes en sus cadenas de suministro para afrontar un contexto marcado por tensiones comerciales, presión regulatoria y disrupciones en el comercio internacional.
En la cinta Los dioses deben estar locos (1980), una pequeña tribu bosquimana del desierto del Kalahari vive en paz y armonía, sin ninguna preocupación más allá de su día a día. Sin embargo, su apacible realidad se ve alterada cuando una botella de Coca-Cola cae desde una avioneta accidentalmente en su aldea. Para los miembros de la comunidad, el objeto es inicialmente interpretado como un regalo de los dioses. No obstante, su presencia introduce tensiones inéditas: disputas por su posesión, celos y conflictos que antes no existían.
En un contexto geopolítico de alta incertidumbre como el actual, esa botella puede compararse con los choques que irrumpen en las estrategias corporativas: guerras, tensiones comerciales, sanciones, crisis energéticas o cambios regulatorios abruptos. Factores que, al igual que el objeto en el largometraje, llegan desde fuera de la organización pero terminan alterando profundamente su funcionamiento. Esta incertidumbre, al margen de los eventos acontecidos recientemente en Oriente Próximo, parece instaurada de forma casi sistemática en el tejido productivo desde la pandemia. Un desconcierto que ya forma parte del devenir de las organizaciones y que figura como un miembro más del consejo directivo de las empresas. Al menos esta es una de las conclusiones que se extraen del barómetro de alta dirección de Forvis Mazars -firma global de auditoría y aseguramiento entre otros servicios- en su C-suite Barometer 2026: adapting in uncertainty.
Para Óscar Herranz, socio de Forvis Mazars en España, "la incertidumbre se ha convertido en un elemento estructural del entorno empresarial. Los líderes españoles están respondiendo y evaluando cuidadosamente los riesgos y oportunidades del mercado y reforzando su capacidad de adaptación", destaca el experto. En este sentido, el barómetro señala que nueve de cada diez directivos españoles confían en que sus empresas podrán absorber el impacto, por ejemplo, de los aranceles de Estados Unidos, aunque muchos están adoptando estrategias de eficiencia y diversificación para mitigar sus efectos.
Ante esta tesitura, uno de los principales vectores de respuesta está siendo la mejora de la eficiencia interna. Las organizaciones están invirtiendo en tecnología, automatización y optimización de procesos para absorber posibles incrementos de costes derivados de aranceles o disrupciones comerciales derivadas de la incertidumbre geopolítica global. "Este esfuerzo busca proteger márgenes y mantener la competitividad incluso en escenarios de mayor presión regulatoria o comercial", profundiza el análisis. Asimismo, el informe apunta que el desarrollo de nuevas capacidades y eficiencias para gestionar costes es la medida más adoptada por las empresas españolas para mitigar el impacto de los cambios en el comercio internacional, seguida de la adaptación de los planes de expansión y la reestructuración de las cadenas de suministro.
Posibles preocupaciones
Pese a que la incertidumbre sea ya un aliado indispensable para los altos ejecutivos, el estudio de Forvis Mazars pone en relieve una de las preocupaciones que realmente traen de cabeza a los directivos: las regulaciones. Más allá de los desequilibrios geopolíticos, la mayor preocupación de los directivos españoles "se centra en aquellos factores que pueden frenar el crecimiento empresarial o limitar la expansión internacional", añadió el experto. Para Herranz, "el riesgo regulatorio requiere de una visión integral dado que los efectos pueden producirse en todas las áreas de las empresas. Especialmente en lo que concierne al ámbito tecnológico y a los vaivenes regulatorios en materia de ESG centran también buena parte de sus preocupaciones".
La inteligencia artificial, como no puede ser de otra forma, también ha tomado asiento en el consejo directivo y está presente en muchas de las decisiones estratégicas de las empresas. En este sentido, "las áreas donde más se está implementando la inteligencia artificial se centran en mejorar la experiencia y atención del cliente, así como en la producción y edición creativa de contenidos y documentos. Los líderes también han identificado la IA como una oportunidad para generar eficiencias y automatizar procesos, además de reforzar sus sistemas de ciberseguridad. En el área financiera, también destaca la posibilidad de mejorar sus modelos de proyección y planificación con el objetivo de ayudar a la toma de decisiones estratégicas", concreta el socio de Forvis Mazars.
En este escenario, la pregunta del millón de dólares está sobre la mesa: ¿suplantará la IA a los profesionales? Según Herranz, la IA ya está propiciando nuevos cambios en la plantilla de las empresas y generando nuevos puestos de trabajo: "El 60% está creando nuevos roles en sus compañías mientras que el 30% ha reemplazado puestos de trabajo. Los últimos perfiles incorporados son expertos en filosofía y lingüística, además de los habituales perfiles de ingeniería, desarrolladores, especialistas en inteligencia artificial, matemáticos o analistas. Es importante contar con equipos híbridos que combinen tanto los perfiles comentados como aquellos con
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