En condiciones normales, el cortisol sigue un ritmo diario muy definido. Sus niveles aumentan rápidamente al inicio del día por un fenómeno natural conocido como respuesta de cortisol al despertar, o CAR, por su nombre en inglés. “El CAR es el aumento de cortisol que experimentan todas las personas por la mañana, alcanzando su punto máximo unos 30 minutos después de despertarse”, dijo Anita Cservenka, autora principal del estudio publicado en la revista Cannabis. Posteriormente, los niveles de cortisol disminuyen gradualmente a lo largo del día. Los científicos consideran que este patrón es un indicador importante del buen funcionamiento del sistema de respuestas al estrés.
Sin embargo, apareció una diferencia importante al analizar los niveles iniciales de cortisol. Quienes consumían cannabis con frecuencia presentaban concentraciones mucho más altas de esta hormona justo al despertar, en comparación a los participantes del grupo de control.
Este hallazgo resulta relevante porque podría reflejar una alteración del funcionamiento basal del sistema de respuesta al estrés. En otras palabras, el organismo de los consumidores crónicos podría comenzar el día con un nivel de activación fisiológica mayor, incluso antes de enfrentarse a las demandas cotidianas. Según el equipo científico, esto es un problema porque niveles elevados de cortisol por periodos prolongados incrementan los riesgos de desarrollar ansiedad, depresión y enfermedades cardíacas.
Además, las investigadoras encontraron que este aumento del cortisol matutino no dependía simplemente de cuántos días había consumido cannabis cada persona durante el último mes. En cambio, sí estaba relacionado con las consecuencias negativas asociadas al consumo, evaluadas por medio de un cuestionario que mide problemas cognitivos, sociales, laborales y de salud derivados del uso de cannabis. Cuantos más problemas reportaba un participante, mayores tendían a ser sus niveles de cortisol al despertar.
Los participantes que consumían cannabis también obtuvieron puntuaciones más altas en preguntas sobre estrés percibido, ansiedad, síntomas depresivos y calidad del sueño. Sin embargo, el estudio fue diseñado para excluir a personas con diagnósticos psiquiátricos, con el fin de aislar lo mejor posible los efectos asociados al consumo frecuente de cannabis.
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