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Eurobonos: la idea de Cuerpo no convence

Eurobonos: la idea de Cuerpo no convence
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Alemania, Países Bajos o Finlandia mantienen intactas sus reticencias a mutualizar deuda. Leer
Editorial ExpansiónEurobonos: la idea de Cuerpo no convenceActualizado 10 JUL. 2026 - 11:59El vicepresidente primero y ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, conversa con la presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño, durante la reunión del Eurogrupo en Bruselas.OLIVIER MATTHYSEFE

Alemania, Países Bajos o Finlandia mantienen intactas sus reticencias a mutualizar deuda.

El intento del vicepresidente y ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, de revivir los eurobonos como vía para fortalecer al euro no parece convencer a los países que hasta ahora desde siempre se han opuesto a una mutualización de la deuda a nivel comunitario. Pese al esfuerzo pedagógico de los negociadores de nuestro país por marcar distancias respecto a la propuesta original de bonos conjuntos que dividió a los Estados miembros hace diez años, los gobiernos de Países Bajos, Finlandia o Alemania mantienen intactas sus reticencias a este instrumento financiero por diversos motivos.

En primer lugar, por entender que sigue sin haber un comportamiento homogéneo por parte de los Veintisiete en cuanto a la ortodoxia fiscal. Al respecto, la trayectoria de España no es ejemplar, pues el progresivo recorte del déficit presupuestario y de la deuda en porcentaje del PIB se ha logrado principalmente por el mayor crecimiento económico, pero en volumen los pasivos del Estado han continuado aumentando pese a los récords encadenados de recaudación tributaria. Lo cual alimenta los recelos de los países catalogados como frugales a mutualizar su riesgo soberano con el de las economías menos ortodoxas en materia de gasto y deuda.

Por otro lado, tampoco les convence hacer una mayor cesión de soberanía financiera a Bruselas sin tener garantías de poder frenar la querencia natural de las autoridades comunitarias a comprometer grandes volúmenes de recursos económicos en el medio plazo. Las inversiones multimillonarias anunciadas por la Comisión para financiar el rearme de Europa, acelerar la transición energética o garantizar el acceso preferente a suministros críticos acrecientan, de forma paradójica, los recelos de quienes se oponen a las emisiones conjuntas de deuda.

Ni siquiera la idea de Cuerpo de que los eurobonos no supongan aumentar el endeudamiento total de los Veintisiete al destinarse sólo a reemplazar una parte de la deuda viva de los gobiernos nacionales, de manera que les conceda mayor espacio fiscal y, al tiempo, consolide la oferta en circulación de bonos comunitarios para mejorar su atractivo para los inversores, ha surtido efecto. Así se constató ayer en la reunión del Eurogrupo, que volvió a mostrar que casi dos décadas después de la grave crisis financiera que puso en riesgo la supervivencia del euro los miembros de la unión monetaria no han sido capaces de completar una arquitectura financiera única.

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Fuente original: Leer en Expansión
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