Una cadena de inundaciones catastróficas desbordó a Europa hace 700 años: la gran inundación que asoló el continente en 1342 y que durante siglos se ha considerado un único episodio catastrófico fue, en realidad, la manifestación más conocida de una sucesión excepcional de 16 grandes inundaciones que se produjeron entre 1342 y 1343, según concluye un estudio que apunta además que Europa occidental y central atraviesa un periodo histórico de inundaciones y riadas frecuentes.
Un estudio internacional que publica Nature y en el que ha participado la Universitat de Barcelona (UB) reconstruye con un detalle sin precedentes una de las secuencias de inundaciones más extraordinarias documentadas en Europa durante los últimos 700 años.
La investigación, coordinada por la Universidad Técnica de Viena, modifica la interpretación de la llamada inundación de la Magdalena, que afectó especialmente a la Europa central en julio de 1342 y que se considera habitualmente la mayor del último milenio en esta región.
El análisis, en el que ha participado, Lothar Schulte, catedrático del Departamento de Geografía de la UB e investigador de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), muestra que esta inundación no fue un episodio aislado, sino que formó parte de una sucesión de 16 grandes inundaciones en diversas zonas de Europa.
Cuatro de estos episodios alcanzaron una magnitud excepcional, con periodos de retorno estimados de entre 500 y mil años, y el año 1342 fue la fecha en la que se registró el mayor número de grandes inundaciones en Europa en los últimos siete siglos. El hallazgo revela, además, que Europa atraviesa un periodo histórico de inundaciones con unas condiciones climáticoas, además, más cálidas que en fechas precedentes.
Para llegar a esta conclusión, el equipo internacional, coordinado por Günter Blöschl, Andrea Kiss y Alberto Viglioneha, de la universidad austriaca, ha reunido reunido más de mil registros procedentes de fuentes originales —crónicas, anales, documentación administrativa, correspondencia y otros testimonios contemporáneos— y los ha combinado con evidencias sedimentarias y arqueológicas y con metodologías hidrológicas modernas. "Esta aproximación ha permitido reconstruir la cronología, magnitud y alcance geográfico de los episodios y compararlos con inundaciones más recientes. Las consecuencias fueron devastadoras", señala la UB en un comunicado.
"Para los autores, una de las principales lecciones de la investigación es que la planificación del riesgo no debe prever únicamente la posibilidad de un gran episodio aislado, sino también sucesiones de inundaciones extremas en cuestión de meses, una eventualidad que actualmente rara vez se incorpora a la gestión del riesgo.
"Las inundaciones de 1342 y 1343 provocaron miles de muertes directas y muchas más indirectas a causa del hambre y las enfermedades". También destruyeron o dañaron asentamientos, puentes, molinos y vías de comunicación, interrumpieron las redes de transporte a escala continental y causaron pérdidas de cosechas que favorecieron la escasez de alimentos y el aumento de los precios", señalan los investigadores en el estudio que de Nature.
En la primera imagen y la segunda imagemn se observan marcas históricas de crecidas en el Packhof de Hannoversch Münden y el Ayuntamiento de Würzburg, a orillas del río Main, en Alemania, que señalan el nivel que alcanzó el agua durante la inundación de la Magdalena el 24 de julio de 1342. En la tercera fotografía, la Iglesia de San Miguel de Meiringen, en los Alpes suizos. El cementerio está situado sobre el cono aluvial del Alpbach, que durante la crecida de 1762 depositó cinco metros de sedimentos. La antigua iglesia, de los siglos XI-X, también se destruyó en 1342 y posteriormente se construyó una nueva sobre los restos del edificio dañado. Fotografía 4. Dos tercios del puente de Judith de Praga también desaparecieron y posteriormente fue sustituido por el conocido y turístico puente de Carlos, icono de la ciudad. Foto 5. Los participantes del 3rd Floods Workshop, organizado por la red científica Past Global Changes, el Instituto Hidrometeorológico Checo y la UB en septiembre de 2026 debaten en el puente de Carlos acerca de la historia de mil años de impacto de las inundaciones del río Moldava en Praga.Universitat de Barcelona"Ahora preocupa que el cambio climático esté alterando la frecuencia y la magnitud de las crecidas fluviales. Los estudios históricos han identificado periodos durante el último medio milenio en varias regiones de Europa en los que las inundaciones eran frecuentes, pero dada las escasas bases de datos existentes y al número relativamente bajo de series, no estaba claro si Europa atraviesa ahora un periodo histórico de inundaciones desde una perspectiva a largo plazo".
Los investigadores comparan la historia de las inundaciones en Europa con las sucedidas las las últimas décadas utilizando una nueva base de datos compuesta por más de 100 series históricas de inundaciones de alta resolución (subanuales) basadas en pruebas documentales que abarcan todas las principales regiones europeas. "Mostramos que las últimas tres décadas se encuentran entre los periodos más abundantes en inundaciones en Europa en los últimos 500 años, y que este periodo difiere de otros similares en términos de extensión, temperaturas del aire y estacionalidad de las riadas".
Identifican, concretamente, nueve periodos abundantes en inundaciones y sus regiones asociadas. Entre los periodos con mayor frecuencia de riadas destacan el de 1560-1580 en Europa occidental y central; 1760-1800 en la mayor parte del continente; 1840-1870, Europa occidental y del sur y, finalmente, 1990-2016 en Europa occidental y central.
"En la mayor parte de Europa, los periodos anteriores con más frecuencia de inundaciones ocurrieron durante fases climáticas más frías de lo habitual, pero el periodo actual ha sido mucho más cálido", apuntan. "La estacionalidad de las inundaciones también es más marcada en el periodo reciente".
Por ejemplo, durante los periodos anteriores de inundación y periodo de retorno, el intervalo medio de tiempo que pasa entre eventos meteorológicos extremos de una magnitud determinada, el 41% y el 42% de las crecidas en Europa central ocurrieron en verano, respectivamente, en comparación con el 55% de las crecidas en el periodo reciente.
Analizando estos resultados, concluyen con "la excepcionalidad del periodo actual de inundaciones que exige herramientas basadas en procesos para la evaluación del riesgo de inundación que capten los mecanismos físicos implicados, así como estrategias de gestión capaces de incorporar los cambios recientes en dicho riesgo".
"Las políticas de prevención de inundaciones se basan principalmente en observaciones instrumentales de las últimas décadas y, ocasionalmente, en grandes episodios históricos considerados de forma individual". la investigación demuestra que "inundaciones muy extremas pueden concentrarse en periodos cortos y afectar sucesivamente a grandes territorios".
"Hemos constatado que las grandes inundaciones, más extremas que las observadas en las últimas décadas, son más frecuentes de lo esperado y, por tanto, podrían volver a producirse", afirma Schulte, que lidera el grupo de trabajo internacional sobre inundaciones de Past Global Changes (PAGES-FWG).
La investigación apunta también a una combinación de factores climáticos como posible explicación de esta excepcional concentración de inundaciones". Las evidencias analizadas son compatibles con la influencia conjunta de una reducción del hielo marino del Ártico, diversas erupciones volcánicas y la variabilidad interna del clima, aunque los autores remarcan que los modelos disponibles no permiten establecer todavía una relación causal directa. Más allá de reconstruir una catástrofe medieval, los resultados tienen implicaciones en la gestión actual del riesgo.
Migraciones en los Alpes
La participación de Schulte da continuidad a la investigación de la UB sobre las inundaciones históricas en Europa. En 2020, el investigador ya participó en un estudio internacional publicado también en Nature que analizó los periodos de inundaciones en el continente durante los últimos 500 años.
"La contribución del equipo de la UB ha estado especialmente vinculada a los Alpes suizos. El Grupo de Investigación FluvAlps-PaleoRisk, dirigido por Schulte, ha identificado registros sedimentarios, documentales y arqueológicos asociados a las inundaciones de 1342, que se han incorporado a la base de datos del consorcio europeo.
"Por lo que sabemos de los Alpes suizos, estas inundaciones catastróficas no solo anegaron los fondos de los principales valles y destruyeron los cultivos, sino que también provocaron una sedimentación masiva que sepultó, durante décadas, tierras agrícolas fértiles y pastos", explica Schulte. "En algunas zonas rurales alpinas, añade el investigador, estas consecuencias supusieron el abandono de asentamientos y migraciones".
Nature 583, 560-566 (2020). https://doi.org/10.1038/s41586-020-2478-3
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