Europa tiene una “mina urbana” con toneladas de materias primas críticas y no sabía donde: en la basura.
La necesidad de materias primas para el desarrollo, sobre todo, de nuevas baterías, va a ir creciendo con los años. El reciclaje es vital para poder disponer de ellas de forma más eficiente, y en Europa tenemos una mina enorme que no sabemos gestionar: nuestra basura.
El reciclaje lo hemos asociado en nuestro día a día como aquel más ligado al vidrio, al papel, al cartón, a los plásticos, a los envases… Sin embargo, la sociedad en la que vivimos, cada vez más dependiente de la electrónica, nos obliga a ser conscientes de otro reciclaje más que necesario.
Europa está poniendo muchos esfuerzos en mejorar los sistemas de reciclaje que permitan dar vida a nuevas baterías para coches eléctricos, sistemas de almacenamiento, energías renovables, etc. El nuevo Reglamento Europeo de Baterías busca precisamente eso, y el potencial es enorme si supiéramos recoger de forma eficiente nuestros residuos.
Las necesidades de más y más baterías eleva la necesidad de un potente sistema de reciclaje.
La mina que esconde Europa en su basura
Ese potencial quiere darlo a conocer el proyecto FutuRaM, financiado precisamente por la UE: mostrar la presencia de materias primas críticas, vitales para el desarrollo de estas baterías, en residuos industriales, en productos desechados, en infraestructura que han sido demolidas…
Toda esa basura esconde toneladas de elementos críticos necesarios que podrían cambiar para siempre la ecuación que se entiende en la minería. Los sistemas tradicionales siempre han sido criticados por su impacto medioambiental, implicando la destrucción de ecosistemas, la emisión de toneladas de CO2, el consumo intensivo de agua…
Si Europa aprendiese a recoger de forma eficiente los residuos que tiene, acierta con sus inversiones y con el uso de sus instalaciones, con sistemas avanzados de reciclaje y recuperación, podría acceder a entre 4,1 y 5,7 millones de toneladas anuales de materias primas críticas para el 2050.
5,2 millonesLas toneladas de materias primas críticas integradas en productos en Europa
En 2022 se alcanzó esa cifra en materias primas críticas integradas en los productos electrónicos vendidos en Europa. Sin embargo, ese año solo se recuperaron de forma eficiente 1,4 millones de toneladas, mostrando el largo camino que queda por recorrer.
Piensa en la cantidad de residuos electrónicos desechados y los materiales críticos que encierra.Pero, ¿dónde se esconden en realidad estas materias primas críticas? Piensa en baterías ya usadas, en residuos de la construcción, en vehículos que están a punto de ser achatarrados, en residuos de la minería y, sobre todo, en los llamados RAEE, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.
Europa dispone ya de avanzados sistemas de reciclaje, pero no es suficiente, y se calcula, según el consorcio de investigación FutuRaM (en el que hay implicados 11 países), que estas materias primas escondidas en la basura podrían cubrir hasta el 56 por ciento de la demanda para el 2050. La dependencia de agentes externos, como China, se reduciría considerablemente.
Europa necesita acelerar sus procesos de reciclaje para reducir su dependencia de otras regiones.
El problema de las materias primas críticas
Como decíamos, estos elementos críticos, como cobalto, níquel, metales… están ya presentes en nuestro ecosistema, integrados ya en millones de productos o en los propios vertederos, donde acaban olvidados.
Los problemas son varios: y es que casi la mitad de los residuos RAEE acaban fuera de los círculos oficiales de reciclaje, al ser exportados de forma ilegal, mezclados con residuos convencionales o desmontados parcialmente. Establecer un sistema que los recupere de forma eficiente es el gran reto.
Pero las posibilidades son enormes. Si los sistemas de reciclaje europeo ya evitan actualmente que se emitan 39 millones de toneladas equivalentes de CO2 cada año, si se llevasen a cabo estos trabajos la cifra podría escalar incluso hasta los 273 millones de toneladas de CO2 evitadas en 2050, casi como todas las emisiones de algún país europeo mediano.
Renault mueve ficha contra los desguaces con piezas originales hasta un 50 % más baratas
Leer noticia
Las otras estimaciones de FutuRaM hablan de que la recuperación del litio podría pasar de las 1.000 toneladas anuales actuales (o menos) a 30.000-52.000 toneladas en 2050; el níquel, hasta las 171.000 toneladas cada año; el cobalto, hasta las 40.000 toneladas; y el aluminio, hasta 3,5 millones de toneladas anuales.
Europa tiene una mina de materias primas críticas donde menos se podía imaginar: ¡dentro de su propia basura!
La necesidad de materias primas para el desarrollo, sobre todo, de nuevas baterías, va a ir creciendo con los años. El reciclaje es vital para poder disponer de ellas de forma más eficiente, y en Europa tenemos una mina enorme que no sabemos gestionar: nuestra basura.
Europa tiene una “mina urbana” con toneladas de materias primas críticas y no sabía donde: en la basura.Adrián Lois[email protected]
El reciclaje lo hemos asociado en nuestro día a día como aquel más ligado al vidrio, al papel, al cartón, a los plásticos, a los envases… Sin embargo, la sociedad en la que vivimos, cada vez más dependiente de la electrónica, nos obliga a ser conscientes de otro reciclaje más que necesario.
Europa está poniendo muchos esfuerzos en mejorar los sistemas de reciclaje que permitan dar vida a nuevas baterías para coches eléctricos, sistemas de almacenamiento, energías renovables, etc. El nuevo Reglamento Europeo de Baterías busca precisamente eso, y el potencial es enorme si supiéramos recoger de forma eficiente nuestros residuos.
Las necesidades de más y más baterías eleva la necesidad de un potente sistema de reciclaje.
La mina que esconde Europa en su basura
Ese potencial quiere darlo a conocer el proyecto FutuRaM, financiado precisamente por la UE: mostrar la presencia de materias primas críticas, vitales para el desarrollo de estas baterías, en residuos industriales, en productos desechados, en infraestructura que han sido demolidas…
Toda esa basura esconde toneladas de elementos críticos necesarios que podrían cambiar para siempre la ecuación que se entiende en la minería. Los sistemas tradicionales siempre han sido criticados por su impacto medioambiental, implicando la destrucción de ecosistemas, la emisión de toneladas de CO2, el consumo intensivo de agua…
Si Europa aprendiese a recoger de forma eficiente los residuos que tiene, acierta con sus inversiones y con el uso de sus instalaciones, con sistemas avanzados de reciclaje y recuperación, podría acceder a entre 4,1 y 5,7 millones de toneladas anuales de materias primas críticas para el 2050.
Calcula ahora el precio de tu seguro de coche
Calcula tu precio onlinePiensa en la cantidad de residuos electrónicos desechados y los materiales críticos que encierra.
Pero, ¿dónde se esconden en realidad estas materias primas críticas? Piensa en baterías ya usadas, en residuos de la construcción, en vehículos que están a punto de ser achatarrados, en residuos de la minería y, sobre todo, en los llamados RAEE, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.
Europa dispone ya de avanzados sistemas de reciclaje, pero no es suficiente, y se calcula, según el consorcio de investigación FutuRaM (en el que hay implicados 11 países), que estas materias primas escondidas en la basura podrían cubrir hasta el 56 por ciento de la demanda para el 2050. La dependencia de agentes externos, como China, se reduciría considerablemente.
Europa necesita acelerar sus procesos de reciclaje para reducir su dependencia de otras regiones.
El problema de las materias primas críticas
Como decíamos, estos elementos críticos, como cobalto, níquel, metales… están ya presentes en nuestro ecosistema, integrados ya en millones de productos o en los propios vertederos, donde acaban olvidados.
Los problemas son varios: y es que casi la mitad de los residuos RAEE acaban fuera de los círculos oficiales de reciclaje, al ser exportados de forma ilegal, mezclados con residuos convencionales o desmontados parcialmente. Establecer un sistema que los recupere de forma eficiente es el gran reto.
Pero las posibilidades son enormes. Si los sistemas de reciclaje europeo ya evitan actualmente que se emitan 39 millones de toneladas equivalentes de CO2 cada año, si se llevasen a cabo estos trabajos la cifra podría escalar incluso hasta los 273 millones de toneladas de CO2 evitadas en 2050, casi como todas las emisiones de algún país europeo mediano.
Las otras estimaciones de FutuRaM hablan de que la recuperación del litio podría pasar de las 1.000 toneladas anuales actuales (o menos) a 30.000-52.000 toneladas en 2050; el níquel, hasta las 171.000 toneladas cada año; el cobalto, hasta las 40.000 toneladas; y el aluminio, hasta 3,5 millones de toneladas anuales.