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Farmacéuticos: la profesión que cuida

Farmacéuticos: la profesión que cuida
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El farmacéutico es un profesional sanitario que vive de cerca la realidad de las personas. Conoce sus enfermedades, pero también su soledad, sus dificultades y sus miedos

La Tribuna

Farmacéuticos: la profesión que cuida

El farmacéutico es un profesional sanitario que vive de cerca la realidad de las personas. Conoce sus enfermedades, pero también su soledad, sus dificultades y sus miedos

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Leandro Martínez Carrasco

Presidente de la Fundación Bidafarma

25/09/2026 a las 02:00h.

Hay fechas que se celebran y fechas que, casi sin proponérselo, nos obligan a detenernos y mirar el camino recorrido. Para mí, este 25 de ... septiembre, Día Mundial del Farmacéutico, será una de ellas. Hace más de 50 años que mi vida profesional está ligada al mundo de la farmacia y durante más de 30 de ellos, también a la distribución farmacéutica cooperativa. A lo largo de este camino he tenido el privilegio de asumir importantes responsabilidades al servicio de nuestra profesión y actualmente presido la Fundación Bidafarma.

Mi vida profesional, tras ejercer como analista clínico, giró alrededor de la oficina de farmacia. Allí aprendí algo que los años me han confirmado: cuando dispensamos un medicamento además escuchamos una preocupación, resolvemos una duda, aconsejamos y acompañamos.

Conocemos a nuestros pacientes por su nombre y muchas veces hemos conocido antes a sus padres y terminamos conociendo a sus hijos y nietos. En nuestros barrios y especialmente en nuestros pueblos, pocas profesiones tienen la fortuna y la responsabilidad de mantener una relación tan cotidiana y cercana con las personas.

Hoy es el día de todos los farmacéuticos. De quienes cada mañana abren una oficina de farmacia y de quienes trabajan en hospitales, universidades, investigación, industria, distribución, administración, gestión o en tantos otros ámbitos. Distintos caminos para una misma profesión, distintas maneras de ejercerla y un sentimiento que nos une: sabernos parte de una profesión sanitaria que ha sabido evolucionar si perder la vocación de servicio.

El mío me llevó hace más de 30 años a conocer otra parte de la farmacia que el ciudadano apenas ve, pero sin la cual nada funcionaria: la distribución farmacéutica cooperativa. Asumí diferentes responsabilidades, entre ellas, la presidencia de ASECOFARMA (Asociación Nacional de Cooperativas Farmacéuticas), pero hay una etapa que ocupa un lugar muy especial en mi memoria y en mi vida: COFARAN.

Hablar de COFARAN es hablar de farmacia, pero para mí también es hablar de Málaga, de mi tierra, de compañeros que se convirtieron en amigos, de momentos difíciles, de muchas horas compartidas y de ilusiones que acabaron convirtiéndose en proyectos. Presidir COFARAN entre 2008 y 2016 fue uno de los mayores logros de mi desarrollo profesional. Aquellos 8 años me enseñaron sobre todo el valor de caminar juntos. Una cooperativa farmacéutica no son solo almacenes, rutas, cifras o medicamentos. Son farmacéuticos que deciden unir sus esfuerzos porque entienden que juntos pueden llegar más lejos y servir mejor. Ese espíritu de pertenencia, de sentir como propio un proyecto compartido ha sido siempre una de las grandes fortalezas de nuestro modelo.

Y servir mejor significa también conseguir que una pequeña farmacia reciba los medicamentos con la misma garantía que otra situada en el centro de una gran ciudad. Ahí reside parte de la grandeza de la distribución cooperativa: detrás de una formidable estructura logística existe un compromiso con la equidad, con el territorio y en definitiva con las personas.

COFARAN acabaría formado parte del gran proceso de integración del que nació BIDAFARMA. Este año cuando el grupo BIDAFARMA acaba de cumplir 10 años y se ha convertido en el primer grupo nacional de distribución farmacéutica, resulta difícil no sentir orgullo al contemplar el camino recorrido. Porque crecer tiene mérito; Hacerlo conservando la esencia, mucho más.

Mi relación con aquel proyecto encontró después una continuidad que resume bien mi manera de entender la farmacia: la Fundación Bidafarma, que he presidido durante estos cuatro últimos años.

Ha sido una etapa diferente y profundamente humana. Después de tantos años trabajando para que ningún farmacéutico ni ninguna farmacia quedara atrás, la Fundación me permitió mirar aún más lejos, y trabajar para que tampoco quedaran atrás quienes más necesitan de los demás.

Nunca he entendido la solidaridad como un adorno de nuestra profesión. Forma parte de su naturaleza. El farmacéutico es un profesional sanitario que vive de cerca la realidad de las personas. Conoce sus enfermedades, pero muchas veces también su soledad, sus dificultades y sus miedos. Nuestra responsabilidad social no nace de una obligación escrita, nace de nuestra manera de entender nuestra sociedad.

Ahora que se aproxima el momento de cerrar esta etapa, siento una enorme gratitud:

A Málaga, escenario y raíz de buena parte de mi vida. A quienes confiaron en mí para representar a tantos compañeros. A quienes caminaron conmigo en Cofarán, Asecofarma, Fedifar, Acofarma, Bidafarma y su Fundación. A los profesionales y trabajadores que sostienen cada día, muchas veces lejos de los focos, esta extraordinaria cadena. Y a tantos farmacéuticos que durante estos años me han ofrecido algo mucho más valioso que cualquier cargo: su confianza y el sentimiento de pertenecer a una profesión compartida.

A mi familia, que han vivido esta historia desde otro lado, compartiendo alegrías y soportando ausencias, viajes, reuniones y tantas horas que mi compromiso con la farmacia les tomó prestadas. Ninguna trayectoria profesional se construye completamente en solitario.

La farmacia que conocí hace más de medio siglo se parece poco a la de hoy. Han cambiado los medicamentos, la tecnología, la distribución y la sociedad. Nosotros también y afortunadamente seguiremos haciéndolo. Pero hay cosas que no deberían cambiar: el compromiso, la cercanía, la solidaridad, la vocación de servicio y ese íntimo orgullo de pertenecer a una profesión que, desde lugares muy diferentes, comparten una misma razón de ser (Ikigai). Un orgullo que conocen bien quienes un día eligieron ser farmacéuticos y que después de muchos años siguen sintiendo que hicieron una de las elecciones más importantes de su vida.

Después de más de 50 años, si algo he aprendido que en el medicamento hay ciencia, investigación, universidad, industria, distribución y conocimiento. Pero delante de todo ello siempre hay personas.

Quizá por eso, si yo tuviera que explicar en una sola frase que significa para mí ser farmacéutico, elegiría una muy sencilla: tener el privilegio de dedicar mi vida a cuidar de los demás.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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