Ceuta centra casi todos los esfuerzos políticos del PP, que no ha activado aún el modo electoral ni va a desgranar todavía sus grandes planes de reformas. No hasta que amaine la crisis de Estado que se vive en la ciudad autónoma. Pero el tiempo pasa y la cuenta atrás para la madre de todas las batallas electorales de nuestro tiempo ya está activada. Entrados ya en el curso político en el que se han de celebrar unas elecciones autonómicas y locales cruciales para la correlación de fuerzas y unas generales pseudoplebiscitarias, los grandes partidos han comenzado a tomar posiciones.
La primera parada es Cataluña, donde recalan este fin de semana los líderes de las tres principales fuerzas. Santiago Abascal visitó Barcelona el viernes, donde invocó una «marea de Vox» para la batalla entre «democracia e islam». Este domingo, Pedro Sánchez participará en la tradicional Fiesta de la Rosa del PSOE, en Gavá (Barcelona), acompañado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con el objetivo de movilizar a las filas socialistas en el nuevo inicio de curso. A la misma hora, las 12.00, Alberto Núñez Feijóo rivalizará con él desde Badalona, a escasos 33 kilómetros, junto al alcalde de esta localidad, Xavier García Albiol y al presidente del PP de Cataluña, Alejandro Fernández.
Rivalizar es el verbo correcto, porque el PP quiere competir con el presidente del Gobierno no sólo en el discurso político y en la batalla de la «gestión» a cuenta de Ceuta, sino que ansía también comparar la fuerza de uno y otro en las calles. Así lo va a hacer Feijóo, a partir de ahora, con más intensidad, para «que se vea el contraste» con un presidente del Gobierno que, a su juicio, ya es un pato cojo que no puede «ni salir a la calle».
El líder del principal partido de la oposición ha visitado en los últimos siete días la Feria de Albacete -algo que el PP asegura que sería «imposible» para Sánchez-, a las familias que se manifestaban enfrente del Congreso de los Diputados, la ciudad de Melilla -desde donde calificó el acuerdo de la Eurocámara que él desbloqueó como el documento comunitario más importante para las ciudades autónomas- y, hoy, Badalona, donde, después del acto se irá a ver la Supercopa de España de baloncesto «y estará con la gente allí, algo que Sánchez no podría hacer», repiten en su equipo. «Feijóo sí puede pisar la calle; es una estrategia de búsqueda de la cercanía y de contrastar su momento político con el de Sánchez», desvelan.
«Este domingo, Feijóo se mide en la calle, y en el mismo entorno, a Sánchez e Illa. Se atreve a competir en la Cataluña que preside el PSC, y vamos a comparar las cifras», explican a este diario fuentes de Génova. «Va a ser un acto potente fuera de casa», inciden, para subrayar aún más el efecto que buscan. «Nuestro acto estará abierto a toda la gente que quiera venir, eso Sánchez no puede hacerlo. Vamos a enseñar que nosotros también tenemos músculo en Cataluña. Vamos a buscar el cuerpo a cuerpo en imagen y en discurso. Es un acto valiente y vamos a comparar», inciden.