El Rey Felipe VI ha entregado este jueves los despachos de secretario de embajada de la LXXVII promoción de la Carrera Diplomática. En una cita que ha presidido todos los años desde que es Rey excepto en 2016, el Monarca ha recordado a los nuevos diplomáticos que "defender las normas y el diálogo no es negar que las relaciones entre estados soberanos sean relaciones de poder, sino apostar por encauzarlas y por ordenarlas hacia el bien común: la paz, la estabilidad y el progreso social y económico".
Esta es la cuarta promoción con más mujeres que hombres, de los 29 diplomáticos que han recibido el despacho de manos del rey, 13 son hombres y 16, mujeres. Además, la media de edad es de 29 años, pero hay dos chicas de 24 que han aprobado, así como dos de 39 años. De los nuevos secretarios de embajada, tres han nacido fuera de España y el resto, en territorio nacional.
A todos ellos, Don Felipe ha recordado la importancia de que "los hechos y las acciones nunca entren en contradicción con las palabras", y ha insistido en que hay que "creer en la universalidad de los Derechos Humanos y actuar en consecuencia". Así, el Rey les ha recordado a los nuevos secretarios que deben "estar atentos a los sectores más vulnerables de la población y ser implacables con el abuso y con la injusticia".
El Monarca ha recordado el aniversario de los 40 años de adhesión de España a la Comunidad Europea. Cuatro décadas que afrontan ahora "un momento existencial para Europa", y por ello ha recordado a los diplomáticos que frente a este desafío les corresponde "dar continuidad al esfuerzo" que hicieron los diplomáticos españoles para que España ingresara en la UE. "La Unión Europea, con todos sus defectos, no es la norma, sino la excepción en el mundo: fruto de la generosidad, la memoria y la visión de futuro de tantos europeos con una clara conciencia de serlo, de pertenecer a una vieja civilización que hunde sus raíces en la filosofía, el derecho, el humanismo cristiano, el Renacimiento y la Ilustración", ha reflexionado el Rey.
Don Felipe también ha recordado la relación con Iberoamérica, la otra prioridad de España junto con la UE. La próxima cumbre se celebrará en noviembre en Madrid, y el Rey ha recordado que hay un objetivo: "Devolver el vigor al sistema de cumbres", dado que en los últimos años este encuentro entre jefes de Estado se ha caracterizado más por las ausencias que por las presencias.
"El miedo parece haberse instalado como una especie de enemigo difuso de la creencia en principios y valores. Miedo a los desafíos globales irresueltos, a los usos espurios de la inteligencia artificial, a las informaciones falsas, a los conflictos abiertos, a la carrera armamentística, a la guerra", recordado el Rey. Ese miedo es algo, ha dicho, que los diplomáticos no se van "a poder permitir" ya que ese sentimiento "a menudo aboca a la parálisis".
Con esas palabras ha cerrado su intervención en una cita en la Escuela diplomática en la que también ha estado presente el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien ha recordado que "una política exterior verdaderamente ambiciosa no impone, sino que convence", y ha presumido de que "España lidera con ambición".